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	<title>EvaGiberti &#187; Psicoanálisis y psicología</title>
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		<title>Psicólogos y psicólogas en la esfera pública; circulación y tropiezos</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:44:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Conferencia Inaugural Congreso Metropolitano de Psicología Dra. Eva Giberti Publicado en Página 12, 3 de julio 2008 ¿Por qué elegí hablar de este tema? Porque  doy por aceptado que cuando los   colegas envían sus curriculums a los ámbitos públicos, oficiales se debe a que están solicitando trabajo. Ya sea para ofrecerse com psicoterapeutas -aun sabiendo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Conferencia Inaugural Congreso Metropolitano de Psicología Dra. Eva Giberti<br />
<span id="more-2250"></span><br />
Publicado en Página 12, 3 de julio 2008</p>
<p>¿Por qué elegí hablar de este tema? Porque  doy por aceptado que cuando los   colegas envían sus curriculums a los ámbitos públicos, oficiales se debe a que están solicitando trabajo. Ya sea para ofrecerse com psicoterapeutas -aun sabiendo que no se solicita dicha especialidad- o como psicólogos. Se trata de poner en marcha el ejercicio de una vocación y  de un entrenamiento universitario<br />
También lo elegí debido a mi experiencia durante los últimos 8 años formando parte de instituciones estatales  con calidad  de funcionaria que tiene a su cargo la  contratación de colegas.<br />
Además soy docente en un posgrado  la UBA-hace 12 años-.merced a la invitación de Jorge Corsi en la especialización en Violencia familiar, en Derecho de Familia, de la Facultad de Derecho  y en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales(UCES).Lo cual me mantiene en permanente contacto con colegas que  se desempeñan  en distintas actividades  distantes de los consultorios privados.<br />
Qué encuentro cuando  analizo curriculas<br />
Al margen del problema que significa el desconocimiento acerca de la construcción de un curriculum, (enseñanza que debería provenir desde la universidad), es frecuente  encontrar curriculums con un significativo caudal de cursos y seminarios destinados a perfeccionar la práctica psicoterapéutica  y psicoanalítica como si ésa fuesen las áreas privilegiadas del quehacer psicológico. Este selectividad obtura  posibilidades de  utilizar lo aprendido   con objetivos nuevos que podrían ser creaciones de los psicólogos ,como de hecho sucede en las practicas en las que actualmente trabajamos en las cuales &#8220;aprendemos haciendo&#8221; sin limitarnos a &#8220;aprender cómo se hace&#8221; Me refiero a las actividades que desarrollamos en el Programa Las Víctimas contra la violencia del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos mediante los equipos que intervienen en urgencias de Violencia familiar(Llamando al nº 137),Equipo de intervención en Violencia Sexual y Brigada Niños contra las niñas victimas de prostitución.<br />
En dichas prácticas se aplican, se ejercen y se instituyen los contenidos de las teorías aprendidas, pero con un horizonte que no está regulado por la creencia, de que todo sujeto con el  cual se interviene solo podrá resolver lo que padece o sobrelleva  si se convierte en sujeto de psicoterapia o psicoanálisis.  En tanto y cuanto se omite que se trabaja siempre   con   sujetos políticos y no solo de sujeto de deseo, sino de derecho y  responsable por la construcción de la esfera pública de la cual los psicólogos proceden y recrean.<br />
Producción  de conocimientos y transformaciones<br />
Sabemos que los denominados problemas sociales forman parte de una construcción tanto simbólica cuanto derivadas de las intervenciones de distintos actores sociales   y existe una compleja relación entre producción de conocimientos y resolución de problemas sociales. La evidencia muestra la distancia entre la producción de conocimientos y sus posibilidades de aplicación concreta.<br />
Los procesos de producción de conocimientos precisan, para su efectividad, la presencia de intermediarios que los pongan en práctica, es decir, los psicólogos y los usuarios. ya que entre los sujetos de la población y los profesionales es donde se genera el proceso de transformación de lo aprendido en las universidades. Y es en ese proceso de transformación donde intervienen las capacidades y originalidades de los y de las colegas. Esas capacidades son las que  habrá que desocultar-y ésta es la tesis central de este trabajo- al mismo tiempo que entronizar la creatividad de los colegas al entrar en contacto con las realidades que las prácticas convocan. De otro modo se aplica la teoría  aprendida sin la mediación  necesaria  que incluye el propio pensamiento crítico  frente a hechos ajenos al consultorio.<br />
Del enorme caudal de prácticas psicológicas actuales, desde las psicoterapias on line hasta las técnicas de marketing todas ellas comprometidas con la esfera  pública yo solo seleccionare el trabajo con victimas porque es allí donde dispongo de experiencia y de conceptualizaciones propias. Vamos qué encuentro entonces cuando convoco a partir de la lectura de las curriculas :</p>
<p>Colegas que llegan pensando incorporarse en Equipos de Adopción sin la menor idea acerca de la Convención de los Derechos del Niño, convencidas que se trata de aportar una criatura a un familia o persona que no ha podido engendrar, es decir, desconociendo el lugar del niño necesitado de una familia, tal como la Convención lo enseña, Pensando solamente en la pareja que padece castración  Lo cual implica transgredir la Constitución Nacional ya que la Convención  de los Derechos del Niño tiene ese rango constitucional. Así se seleccionan parejas  que padecen apetito de hijo pero no deseo de  niño adoptivo al que deberán filiar como hijo.  Ajenos a la pulsión de poder que se juega en toda adopción, por parte de los preadoptantes y que se resignifica como dato político y económico.<br />
Otro ejemplo; intervenir con mujeres recientemente violadas Se carece de   registro del derecho que tienen para demandarle al Estado que localice al violador sosteniendo su denuncia ; se intentan técnicas de reparación que solo constituyen un segmento de este abordaje renunciado a reconocerlas como ciudadanas  a las que es preciso acompañar hasta que se encuentren en condiciones de reconocer al violador.<br />
Si se trata de intervenir con niñas victimas de prostitución, el desconcierto es mayúsculo porque muy excepcionalmente escucharon hablar del tema en las universidades. Afirmaciones que me exigen salvar a aquellas cátedras que el alguno de sus módulos se refieren a estos temas, Se refieren. De allí a un entrenamiento o formación existe un largo camino. Podría añadir en la formación curricular la ausencia de cualquier perspectiva bioética, coronado por el  minúsculo conocimiento o ignorancia total acerca del tema género.(con sus actuales implicancias de transgeneros) que queda a cargo de la responsabilidad  de una cátedra de cursada optativa. Al respecto ha sido un ejemplo la Dra. Ana maria Fernández que heroicamente introdujo el tema en la UBA. Del mismo modo que los temas relacionados con violencia en las familia y muy particularmente el desconocimiento respecto de las violencias laborales que entre nosotros cuenta con referentes bibliográficos concretos en materia violencia en los circuitos laborales administrativos, o sea los malos tratos a cargo del Estado., claramente descriptos por la Lic. Diana Scialpi.<br />
No se trata entonces &#8220;del uso natural que los actores hacen del conocimiento relevante adquirido mediante sus cursos en la universidad sino de que ciertos actores hacen un uso especifico y deliberado de sus conocimientos como modo de terciar en las controversias públicas acerca de un problema que  precisamente con estos medios retóricos se torna público. Dicho de otro modo, no se trata ya de la ciencia-de las teorías aprendidas- sino que el discurso que aplican los colegas desempeña un papel en la construcción de un problema publico&#8221; Como escuche de boca de una colega en un hospital público de Bs. As. &#8220;A estas mujeres violadas tendremos que mostrarles que si recorrieron una calle oscura al volver de su trabajo es porque gozaban con la fantasía de la violación y por eso la buscaron&#8221; Adviértase como incorpora ideología sexista en la esfera pública. En lugar de promover la denuncia contra el violador.<br />
.Estas son las diferencias en las retóricas elegidas que construyen la idea de un problema público; en el primer discurso la responsable por la violación es la victima por lo tanto el problema no es público-detención de violadores- sino privado, empieza y termina en la víctima.<br />
TESIS<br />
Estas experiencias me conducen a la necesidad de<br />
desocultar el conjunto de los dispositivos sociales y económicos que acompañan la construcción de las curriculas  universitarias destinadas  formar psicologos/as.  Dispositivos que contribuyen fuertemente en los contenidos de las intervenciones  técnicas y en la valoración de las mismas por parte de  psicolog@s.Mediante la producción de discursos que responden a las formas de una determinada  filosofía, utilizando un léxico y una sintaxis que lo torna reconocible como académico y erudito y que reclama ser recibido de manera acorde con su producción, respetando esa forma y aprendiendo a utilizarla. Estilo que ejerce una violencia encubierta respecto de otras violencias y niega los discursos que resultan de  las descripciones que el interés público podría proponer. Son discursos  resultantes de formalizaciones tendientes a producir un efecto de ocultación de las significaciones prohibidas o censuradas que parten del  interés público y de la esfera pública donde anidan  las palabras que describen  a los fantasmas sociales que  contienen la pobreza, las violaciones, la prostitución, el hambre, la enfermedad, el delito y otras incomodidades.<br />
Se utiliza el lenguaje de manera tiránica   y socializando formalizaciones propias de una determinada teoría, como por ejemplo actualmente  sucede con la palabra demanda  y &#8220;alojar&#8221; así  como en décadas anteriores ocurrió con la palabra represión y con la palabra complejo.<br />
Se produce entonces   una acumulación semántica mediante grupos de estudio que repiten crónicamente un lenguaje aprendido a partir de estos dispositivos sociales Lenguaje puede ser coloquial o hermético  e impide  escuchar otros discursos, sin reconocer el deterioro conceptual que tales repeticiones y aplicaciones a ultranza de lo repetido  arriesgan, en tanto cierran el camino para un pensamiento crítico<br />
CAPITALISMO COGNITIVO  (al decir de GALCERAN HUGUET )<br />
Esta acumulación reiterativa arriesga esconder la creatividad de los colegas y nos coloca  e frente a lo que actualmente se conoce como capitalismo cognitivo-que no tiene  cosa alguna que ver con la psicología cognitiva- y que está orientado hacia las teorías tradicionales impuestas por los dispositivos sociales que rigieron y rigen nuestras universidades. Así como actualmente esos dispositivos conducen a suponer que todo el mundo debe conducir sus vidas desde las psicoterapias y le psicoanálisis, anteriormente, en tiempos de la creación de la carrera, otros dispositivos dispusieron que los psicólogos fuésemos auxiliares de la medicina preferentemente testistas. La corporación médica en plano se opuso al ejercicio de la riqueza de nuestras prácticas. Ahora esos dispositivos, hijos de una política neoliberal eluden reconocer  la alternativa de la profesión cuando   sea  posible  reconocer que es la vida de la gente la que aporta &#8220;el caso&#8221; que se expone y se analiza. Es el capital nómade de la vida -que describí en trabajos anteriores- capturado por este capitalismo cognitivo  que entre nosotros circula   privilegiando un solo sentido: el del consultorio privado  Dispositivos  que provienen de quienes redactan las curriculas y de su época, y que se mantienen ocultos en las asignaturas y entrenamientos en el  brutal ejercicio del neoliberalismo individualista, ajeno a la responsabilidad social de los psicólogos<br />
El capitalismo cognitivo conduce a que tanto lo estudiado cuanto sus prácticas obturen u omitan  la comprensión  política de nuestras intervenciones.    Afirmación arriesgada, porque parecería que los psicólogos fueran meros repetidores de  lo aprendido sin capacidad discriminatoria para cernir  y filtrar   lo escuchado. No es eso lo que sostengo, sino la ausencia de registro de los dispositivos sociales ocultos en los contenidos de las asignaturas.<br />
Los dispositivos sociales ocultos fueron  pedagógicamente tramitados de acuerdo con una economía de mercado propia del neoliberalismo en nuestro pais en coincidencia con la perdida de categoría de la idea de Estado Nacion. No fue ése el origen de la carrera de piscología cuando elegimos trabajar en la empatía con el otro.<br />
LA ESFERA PÚBLICA<br />
Precisamos una estrategia    para producir los propios dispositivos, es decir, incluirse como productores de esfera pública  Recordemos que ella a diferencia del concepto de espacio público, incluye  constitutivamente la información y la comunicación. Es un concepto más amplio  que incluye  conexiones, imágenes, representaciones, y semantizaciones propias de cada cultura. La disonancia con la carrera de psicología aparece cuando se habla de interés público, principio que tanto el espacio cuanto la esfera pública incluyen.<br />
La displicencia respecto de la responsabilidad política, ética  del psicólogo en el interés público, que depende de una perspectiva política del sujeto es actualmente notoria en un segmento significativo de los colegas,  pero no constituye  hoy tradición en nuestra carrera. Esta displicencia resulta de la histórica ruptura entre el ethos académico y la política para hacer desaparecer los fantasmas sociales y los reclamos éticos que de ellos surgen. Cabe admitir que esa displicencia propia de la posición que le es asignada en el espacio social como conductor de psicoanálisis y psicoterapias- perfil que la carera orientó- forma parte de la estructura del campo del poder ;y por la posición que los psicólogos ocupamos mediante nuestras producciones y  actividades en terreno. Posición que no es ajena a procesos inconscientes propios de  los ámbitos universitarios que tienden a posicionarse en especialidades: psicólogos hacen psicoterapia. Se arriesga que los psicólogos se piensan a si mismos en relación con los autores estudiados y no en relación con la realidad en la cual viven asumiendo historias y contenidos ya instituidos que reproduce su propia lógica pero sin avistar el universo  de lo posible respecto de sus propias prácticas y respecto de las responsabilidades que les caben  respecto de esa realidad social de la cual no son ajenos sino participes y a veces victimas.<br />
COMIENZOS DE LA CARRERA<br />
Recordemos, para empezar, una época y unos debates en los cuales los protagonistas se llamaban Enrique Pichon Riviere, José Bleger, Antonio Caparrós, Mauricio Goldenberg, Fernando Ulloa, Marie Langer o Hernán Kesselman. Cualquiera de ellos sensibles a las  problemáticas que la vida social  suscita No sería razonable hablar de nuestro tema sin acordarnos de ellos<br />
Las primeras grandes confrontaciones en torno a psicología y esfera pública ocurrieron de forma explícita más o menos a principios de los 60, cuando la idea y la posibilidad del &#8220;cambio&#8221; era una viento que soplaba fuerte no sólo en el ambiente de las ciencias sociales sino en la sociedad en general. Todos, todas éramos sacudidos por aquel soplo reformista que nos cargó de ilusiones y que nos orientó, también, a la realización de conquistas que hoy podrían parecer &#8220;naturales&#8221; pero que fueron, por el contrario, el resultado de un arduo enfrentamiento con la realidad de la época.En tal sentido, José Bleger ocupó el centro de la escena. Desde una firme convicción política y epistemológica, José sostenía que el psicólogo debía ser un auténtico &#8220;agente de cambio&#8221;. Su posición mereció oposiciones por izquierda y por derecha. Pero tuvo la extraordinaria virtud de ser el eje referencial del debate durante muchos años.Por derecha &#8211; digámoslo simplificando un poco el problema &#8211; lo enfrentó la &#8220;corporación APA&#8221;, que por ningún motivo estaba dispuesta a admitir que &#8220;comunidad&#8221;, &#8220;cambio&#8221;, &#8220;política&#8221;, &#8220;grupos&#8221;, &#8220;divulgación&#8221; y otras herejías infectaran el sacrosanto altar del diván individual como única opción de salud mental, y la lectura directa de la obra de Freud como única opción para saber de qué se trataba eso del psicoanálisis. Por izquierda aparecieron posturas más radicalizadas &#8211; propias de fines de los &#8217;60, principios de los &#8217;70 &#8211; para las cuales ya no se trataba de ser o no agentes de cambio, es decir militantes reformistas, sino de ser consecuentemente marxistas como profesionales y como personas, es decir, militantes revolucionarios &#8211; más las variantes de estas posturas que corresponden a un país en donde el peronismo siempre fue protagonista de los grandes debates teóricos y políticos.<br />
A mí me tocó uno de los aspectos de mayor exposición pública entre aquellas polémicas. Por un lado, la experiencia de &#8220;Escuela para Padres&#8221;, que se convirtió en un best seller de varias generaciones; por el otro, la intolerable presencia de una joven psicóloga que trabajaba en radio, en televisión, en los medios gráficos, y encima hablando de psicología y psicoanálisis con &#8220;la gente&#8221;. Más acá o más allá de las posiciones políticas y de las elaboraciones teóricas de aquellos colegas entrañables, para la corporación médica y psicoanalítica, y para otras corporaciones que soñaban con excomulgarme, era insoportable &#8211; sí, literal y epistemológicamente insoportable &#8211; que uno (una) de nosotros hablara en público de &#8220;complejo de Edipo&#8221; o de la sexualidad de los niños Era como que una monja revelara en público el secreto tan bien guardado del espíritu santo, que como sabemos, es tres y es uno. Hay cosas que no se dicen, cosas que no se hacen. Pero, cada cual desde su lugar, las dijimos y las hicimos. Ahora bien, todo tiene historia: fue así como empezó &#8211; al menos acá &#8211; el problema de los profesionales de la psicología y la esfera pública. Cuando hablábamos de comunidad, cuando interveníamos en actividades públicas o en los medios, cuando hacíamos tarea comunitaria, cuando denunciábamos la violencia de las instituciones de salud, cuando participábamos en marchas, cuando firmábamos solicitadas, cuando nos comprometimos con la lucha de género, cuando nos sumamos a las luchas por los derechos humanos y la recuperación de la democracia, estábamos actuando &#8211; y enfáticamente-en la llamada esfera pública. Es decir que desde hace bastante tiempo que esto no es un problema para muchos de nosotros. Y en cierto sentido no deja de ser sorprendente y hasta decepcionante que no sea así para cualquier colega. Es decir que estábamos al menos frente a una certeza: más allá de las críticas teóricas post Habermas acerca de qué es la esfera pública, estaba la seguridad de que el profesional de la psicología interviene en la misma o interviene en casi nada. Durante la dictadura, cuando nos cerraron la facultad, esa certeza se convirtió en un problema serio-a veces trágico, a veces de consecuencias teórico-prácticas graves.</p>
<p>Actualmente la ausencia de análisis acerca de la esfera pública y el rechazo de un sector  de los colegas respecto de dicha esfera arriesgan la desertización de la psicología como disciplina en general y de las prácticas personales en particular. Se trata entonces de intervenir en los dispositivos que son la marca del origen, la marca política  del aprendizaje universitario que torna a los psicólogos sujetos de las políticas de  proyectos que no tienen en cuenta el deseo  en tanto y cuanto no hay opción más que la que el dispositivo aporta<br />
Entonces  las victimas  quedan fuera del sistema de salud, no solo porque no alcanzan los colegas contratados en los hospitales sino porque el cuadro que muestran no coincide  con lo que los profesionales saben y recomiendan. La responsabilidad es entonces de   la victima por serlo<br />
SALUD MENTAL<br />
Este Congreso  incluye en su titulo salud mental. A pesar de las críticas que desde distintas perspectivas ideológicas pueden hacerse acerca de la Ley 448, la simple puesta en práctica de sus prerrogativas implicaría una mejora considerable en el ámbito de la SM de la ciudad de Bs. As.<br />
Es fundamental para esto la voluntad política de las autoridades de aplicación y la coordinación de la variada red de recursos existentes en el Sistema de Salud<br />
Referente a políticas púbicas conviene contrastar dos criterios el anterior Ministro de Salud Gines Gonzalez Garcia -a quien los psicólogos tuvimos que esclarecer-   adscribió al modelo de participación comunitaria e impulsó varios proyectos tendientes a superar el modelo hospital céntrico.<br />
Comparese con las declaraciones del actual Secretario de salud Publica del Gobierno de la Ciudad de Bs.As. :Respecto del rol de las familias señala que los Hospitales de Día permitirán un abordaje grupal e individual del paciente &#8220;y &#8220;posibilitarán la inclusión de las familias en el proceso terapéutico&#8221;. Es decir, el paciente permanece en el ámbito terapéutico del hospital y es la familia la que es incluida, cuando en un modelo basado en la comunidad, la versión sería opuesta: el hospital como soporte para el proceso terapéutico en el ámbito familiar .<br />
En aquella nota, González García llamaba a &#8220;recuperar el tiempo y el protagonismo perdido&#8221;.Nos preguntamos quiénes perdieron protagonismo frente a quiénes. Y en términos de protagonismo es difícil buscar una salida comunitaria, excepto en el contexto histórico del silenciamiento de quienes no cuentan como consumidores. Porque en tal instancia, no es posible considerar valores como la equidad. Es en este ámbito donde las políticas sociales deben inscribirse. Es responsabilidad del Estado pero no solamente de éste ir creando las condiciones que generen un cambio en las representaciones sociales acerca de la locura, los manicomios, el poder médico y la importancia de la inserción social de quienes padecen diferencias mentales.<br />
Aquí y ahora<br />
Es en el aquí y ahora donde los y las profesionales, antes personas que licenciados, llamados a &#8220;posibilitar la emergencia de la palabra en todas sus formas&#8221;, como prescribe la Ley Básica de Salud de nuestra ciudad, topamos con el silencio como efecto de la sobremedicación; es en el aquí y ahora donde los efectos de la psicosis se pierden ya con los del encierro crónico; donde la reinserción social se encuentra con la falta de trabajo y de lazos también entre los neuróticos; donde más allá o más acá de una interpretación acerca de su inconsciente, una mujer golpeada debe ser acompañada y sostenida para lograr hacer la denuncia y muchos otros ejemplos en los que el aquí y ahora sobrepasa al &#8220;como si&#8221;, para reflejarnos dentro de la comunidad, con la posibilidad de actuar como agentes de cambio. El modelo neoliberal globalizado fagocita las actitudes neutrales, vistiéndolas de un &#8220;como si&#8221; de resignación o callada aceptación  A los psicólogos, una lectura cuidadosa de la Ley 448 les confiere la responsabilidad -junto a otros profesionales- de asegurar espacios adecuados que posibiliten la emergencia de la palabra, como enuncia la Ley 153 de Salud pero no solamente como dispositivo terapéutico, sino una palabra que pueda ser enarbolada por un sujeto de derechos, que es más que un diagnóstico en un hospital o consultorio, es alguien inmerso en su comunidad. Y desafía a hacer emerger una palabra que ligue subjetividades donde hasta ahora hay silencio.<br />
Debo finalizar  aclarando: compuse este trabajo con dos colaboradores:<br />
El de mi hijo, Hernan Invernizzi que fue estudiante de psicología en la década del 70 en la UBA e interrumpió sus estudios por razones políticas (quien escribió segmento de la historia de la carrera)  y de mi hija, Vita Escardo actual estudiante de Psicología  en una universidad privada (UCES) con cuyo texto dedicado a la Salud Mental -como alumna de Silvia Chiarvetti-cierra estas páginas.</span></p>
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		<title>Los psicoanalistas en los medios</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Presentación del tema Las transformaciones que se sucitaron en el psicoanalisis a raíz de la influencia saturante de los medios de comunicación, no parecen haber sido estudiadas incluyéndolas en un revisión de la metapsicología. Los analizandos y pacientes poco tienen que ver con aquellos que ocupaban a Freud y a Lacan. Me refiero al efecto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="text-decoration: underline;">Presentación del tema</p>
<p></span>Las transformaciones que se sucitaron en el psicoanalisis a raíz de la influencia saturante de los medios de comunicación, no parecen haber sido estudiadas incluyéndolas en un revisión de la metapsicología. Los analizandos y pacientes poco tienen que ver con aquellos que ocupaban a Freud y a Lacan.<br />
<span id="more-2248"></span></p>
<p>Me refiero al efecto de los medios y de las nuevas tecnologías en el análisis de niños y adultos. Por ejemplo , la inclusión de algunos conductores de programas como si fuesen otro miembro de la familia&#8221;(anoche lo escuché a Bernardo cuando decía&#8221;&#8230;o bien &#8220;:Este mediodía Mirta contó que.&#8221;.. y &#8220;ayer Magdalena se enfrentó con&#8221;) se instituyen como personajes que, oriundos de otro continente logran clivar ,mediante sus opiniones y actitudes, los interrogantes que emanan desde las subjetividades de quienes nos consultan.El fenómeno,que podemos interpretar como una forma de producción de subjetividades adheridas-no digo sometidas- a las sugerencias masmediaticas,dispuestas a incluír un plus de gozar, constituye una novedad localizable en la última década (del siglo XX).</p>
<p>Surgieron los opinadores,los psicoanalistas pululan(mos)en los medios ,los vocablos derivados de la teoría psicoanalítica se naturalizaron y el periodismo interpreta los actos fallidos de los políticos, hechos que advierten acerca del uso de los canones y parámetros consagrados como&#8221;, &#8220;clásicos del psicoanalisis&#8221;.</p>
<p>El terrorismo de estado descripto como &#8220;guerra sucia&#8221;, la toxicidad que el silencio alrededor de los desaparecidos produjera en la comunidad, el derrame purulento de Scilingo en cámara y la inmediata demanda que, surgida desde los medios reclamaba interpretaciones psicoanalíticas acerca de &#8220;su patología&#8221; advierten que,para nosotros, estos últimos veinte años han producido raudales de compromisos éticos . Cada quien los aborda desde su perspectiva;una de ellas, es tomar a los medios como objeto cuya legalidad parecería preciso debatir, construír, vigilar.</p>
<p>Los medios de comunicación se han convertido en un objeto legitimado, privilegiado, libidinizado:el dispositivo psicoanalítico encaja mucho mejor que otros para poder mirarlo, escucharlo , además de ocuparse de quienes lo utilizan Aunque ocuparse de ellos-que incluye innumerables ellas-constituye una alternativa necesaria para rastrear ancestros,modalidades y referencias originales.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Freud divulgador</p>
<p></span>Cuando Samuel Goldwin, uno de los máximos productores de la cinematografía mundial, le ofreció 100.000 dólares a Freud para que asesorara la filmación de una serie de historias de amor que comenzarían con Antonio y Cleopatra, obtuvo una negativa. No contaba con televisión lo suficientemente popularizada como para proyectar una telenovela con ese argumento.También en 1925,la UFA Films propuso otra película, esta vez mediante la intervención de Abraham: se denominaría Secretos del Alma, y estaría destinada a divulgar los conceptos del psicoanálisis.Abraham estaba a cargo de la Editorial de la Asociación Psicoanalítica y le escribió a Freud advirtiéndole : &#8220;Si nosotros no lo hacemos,seguramente otros psicoanalistas, con menos formación,se arrojarán ávidamente sobre la propuesta&#8221;(texto al cual añade un comentario respecto de la situación económica de la Asociación,que tornaba recomendable aceptar el proyecto)La película se lanzaría acompañada por la publicación de un librito,&#8221;una obrita sencilla,comprensible,popular,sobre el psicoanálisis&#8221;.</p>
<p>Freud respondió :&#8221;El espectacular proyecto no me agrada.A pesar de lo cual entiendo que sus argumentos son irrebatibles a primera vista(&#8230;)<span style="text-decoration: underline;">El asunto puede discutirse</span>(el subrayado me pertenece)Mi principal objeción sigue siendo que no considero posible representar plásticamente-de manera respetable-nuestras abstracciones.&#8221; (1)</p>
<p>La respuesta de Freud apelaba a la imposibilidad o dificultad de transladarse del código verbal al icónico Queda pendiente el reconocimiento de las técnicas que acompañan al fin del milenio y que modificaron las condiciones de representatibilidad que obtuvo uno de sus mayores logros como puede comprobarse en las últimas películas de Spielberg ( Jurasik Parck, por ejemplo) cuyos efectos especiales dependen,en buena medida, del funcionamiento de computadoras produciendo en nivel de imágenes sintéticas.</p>
<p>Las nuevas técnicas reformulan la idea de dimensión y permiten&#8221;ver&#8221;lo escrito,sentirlo, tocarlo.Pueden &#8220;verse&#8221;los datos provistos por la computación,es decir,se trata de simulaciones numéricas que simbolizan la realidad con estilos propios.Sin necesidad de referirse a la &#8220;realidad virtual&#8217;( que no precisa espectadores sino &#8220;astronautas&#8221;al estilo de los primeros adelantados en LSD que serían &#8220;héroes y adelantados&#8221;) no conviene descartar las experiencias que resultan de los sensores de posición que correlacionan realidad virtual / participante.Sonsegmentos de las técnicas que Freud no conoció, Por otra parte,lo inefable del acto analítico bipersonal se modifica cuando alguien expone el historial de un analizando o paciente en un seminario o ateneo</p>
<p>En los medios lo que varía es la calidad y cantidad de la escucha tal como Sergio Rodríguez describe:&#8221;(&#8230;)El psicoanalista(en los medios) interviene(&#8230;)sobre numerosos, anónimos e invisibles oyentes o televidentes que sintieron que lo dicho por aquel re sonaba familiarmente en las tribulaciones de su ser.En esa circunstancia <span style="text-decoration: underline;">el</span><span style="text-decoration: underline;">medio puede no hacer masa y en cambio hacer serie&#8221;</span>(el subrayado me pertenece)</p>
<p>( 2 )</p>
<p>Retornando a los argumentos de Abraham,éstos anticipan lo que sucede actualmente: las críticas más recalcitrantes y pretenciosas emanan de quienes se posicionan como &#8220;los que saben y practican correctamente el verdadero psicoanálisis&#8221;, de acuerdo con sus convicciones, es decir, de quienes se consideran&#8221;bien formados&#8221;.También de aquellos psicoanalistas que</p>
<p>a)nunca fueron consultados por los medios de comunicación o</p>
<p>b) dada la posibilidad de haber sido convocados no titubean en reconocer que &#8220;no se sentirían cómodos en un medio&#8221; y</p>
<p>c) los que alegan la inconveniencia de deslizar la práctica psicoanalítica hacia los medios de comunicación, entendiendo que el psicoanálisis debe jugarse en otros ámbitos.(instituciones,consultorios, etc)</p>
<p>Ignoramos cómo hubiese procedidoFreud en la actualidad,pero el &#8220;no&#8221;con que responde a Abraham, es un &#8220;no&#8221;atenuado Su texto, con indicaciones a su discípulo continúa&#8221;:Responda que yo no creo en la posibilidad de lograr algo que sea positivo y útil;y por lo tanto no puedo da mi autorización<span style="text-decoration: underline;"> por</span> <span style="text-decoration: underline;">ahora</span>.Si el guión del filme le muestra a Usted,y por consiguiente también a mí, que esa posibilidad existe, entonces, es decir, a posteriori, <span style="text-decoration: underline;">estoy dispuesto a dar mi autorización. N</span>o le negaré que preferiría que mi nombre no tuviera que ver con este asunto.Si, contra lo esperable todo resulta satisfactorio(&#8230;) cedería gustoso mi porcentaje (parte) a la Editorial de la Asociación Psicoanalítica&#8221;.</p>
<p>Por el momento,su inclusión en el séptimo arte no le interesaba, y,al mismo tiempo procedía con la misma cautela que cualquier autor consagrado cuando su obra es propuesta como tema de filmación:pretende conocer el guión antes de autorizarla. Más allá de este episodio,Freud fué un sistemático divulgador de varios capítulos de su obra</p>
<p>La página 52 del Tomo XI de las Obras Completas,versión de Etcheverry exhibe la enunciación de las dieciseis obras de divulgación del psicoanálisis escritas por Freud (desde 1903 hasta 1938). Obviamente,cuando un autor divulga su propia obra y lo hace por medio de escritos y conferencias,se parece poco a los divulgadores actuales: la masividad no constituía el soporte de aquella divulgación fraudiana.(3)</p>
<p>No obstante,el 12 de noviembre de 1938 escribió a Marie Bonaparte :&#8221;Siempre estoy dispuesto a reconocer,además de tu diligencia infatigable,la modestia con que dedicas todas tus energías a la<em>divulgación</em> y <em>vulgarización</em> del psicoanálisis&#8221;.</p>
<p>Haber distinguido entre <em>divulgar</em> y <em>vulgarizar, </em>avanza y anticipa un capítulo de lo que luego sería la tesis acerca de la <em>diseminación</em> como parte de la Teoría de la Comunicación.En ese momento el divulgar se refería a los <span style="text-decoration: underline;">conceptos </span>del psicoanálisis y no necesariamente a su aplicación en la cotidianidad.</p>
<p>Inicié la divulgación del psicoanálisis en Argentina en 1957: un significativo número de los artículos que escribía y de los programas radiales a mi cargo y las posteriores intervenciones en televisión cuando se inauguró Canal 7, se ocupaban de explicar qué se entendía por represión,mecanismos de defensa, etc.ejemplificados con historias de vida ( 4 )</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Divulgando</p>
<p></span>La <span style="text-decoration: underline;">divulgación</span> es un proceso que pretende atrapar los contenidos propios de los modos diseminativos para llevarlos,mediate una transformación semántica de reducción,a un lenguaje o código más pobre en significaciones y por lo tanto más accesible a la mayoría.&#8221;Implica un relación entre los contenidos culturales del emisor y del receptor compartiendo códigos,estereotipos,patrones y hasta posibilidad de insight guestáltico,de una misma pertenencia cultural(&#8230;).Su función es hacer comprensibles mensajes propios de una cultura&#8221;culta&#8221;de las ciencias,humanidades;trascodificar,reennviar un saber que a partir de ese momento histórico comienza a ser de necesaria utilización por las clases dominadas&#8221;( 5 )</p>
<p>La diferencia con la <span style="text-decoration: underline;">difusión</span> es que ésta apunta a una mayor cantidad de público,aquella, a la calidad del mismo,buscando formar opinión pública(que fué lo realizado a través del movimiento que significó Escuela para Padres)(6 )</p>
<p>La <span style="text-decoration: underline;">divulgación</span> es una práctica inserta en las condiciones de producción y difusión de los discursos; entre ambas instancias se generan,inevitablemente,reducciones y simplificaciones de polisemias, metáforas y metonimias. Se trata de desajustes inevitables y aún imprescindibles cuando se elige transmitir a través de los medios los contenidos de una teoría.</p>
<p>Los medios, siendo determinantes sociales marcan las características de las operaciones discursivas que se ponen en marcha y que no coinciden con la índole de intervención psicoanalítica cuando se trata de una relación entre dos sujetos que se reúnen pensando y deseando analizar y ser analizante.Entonces<strong>,actuar según las exigencias de las técnicas masmediáticas¿significa proceder como psicoanalista?O bien, ¿dicha elección forma parte de un ersatz psicoanalítico, de una sustitución,de una ficción respecto de lo que&#8221; sea&#8221; psicoanalizar?</strong> El interrogante es uno de los ejes del debate que se mantiene abierto alrededor del tema; y si como sostiene Gadamer en Verdad y Método &#8220;cada pregunta lleva implícita la respuesta de quien la formula&#8221;, el modo de plantear dicho debate contendrá no sólo respuestas previas,anticipadas a cualquier discusión, sino que estará sostenida por las ideologías y creencias de quienes ingresen(ingresamos)en dicho debate.El cual conduce a reflexionar acerca de la distinción que existe entre la teoría psicoanalítica y lo que se pretende que sea lo-otro donde se posiciona el público,el número ,la masa o la serie</p>
<p>Quien divulga contenidos de la teoría se instala en un dispositivo de poder que sobrepasa o desborda el poder que podría jugarse en otros niveles de la práctica :<strong>si la teoría es poder-en-si ,la divulgación es un poder-fuera-de-si y para-si,(el que se obtiene difundiendo la propia imagen en los</strong> <strong>medios,ya sea icónica,oral o escrita)</strong>Además coadyuva en la creación de una ilusión : quien escucha supone que &#8216;sabe &#8216;lo mismo que el divulgador, dada la familiaridad que resulta de encontrarlo hablando desde la radio,la TV o un periódico.Teniéndonos en su casa, &#8220;a la mano&#8221;,quedamos despojados/as de la sacralidad,aureola,distancia,atmósfera que el consultorio,el estudio o el aula encienden Lo que difícilmente imagine al público es que ejercemos un saber acerca de lo aprendido, achicado, encogido por las características del medio ,a veces cercano a la ficción.</p>
<p>La divulgación( 7 ) se enmaraña con los discursos del poder ya que no sólo crea campos de dominancia respecto de quien escucha,mira o lee sino que suscita efectos de fascinación; si bien éstos no pasivizan al público conviene tenerlos en cuenta para el analisis de la narcisización de quien divulga</p>
<p>Los comienzos de la divulgación en Europa y los Estaedos Unidos coincidió con una nueva idea de público tal como lo describe Habermans en Historia de la opinión pública.Eran los tiempos en los que se hablaba del <em>human interest </em>heredero de la literatura psicológica del siglo XVIII,que ocupaba espacios en revistas y periódicos medinte la explicitación de consejos dirigidos a defender la moral y propiciar la educación.</p>
<p>La familia burguesa, celosa de su intimidad,protegía todo aquello que pudiera considerarse&#8221;secreto de familia&#8221;,y que el psicoanálisis ponía a la vista en las conferencias que Freud dictaba para todo público(aunque en oportunidades se limitara a alumnos de alguna universidad). Ese fenómeno,el exponer ante el público determinadas cuestiones privadas,daba cuenta de las transformaciones por las que atravesaba la familia burguesa,cada vez más participativa en las actividades de la vida pública.</p>
<p>Sin embargo,Freud no divulgaba todos y cada una de sus descubrimientos .En especial silenció y modificó lo que había aprendido de sus maestros respecto del abuso sexual y violación de niños y niñas,tema que le preocupó durante largo tiempo,´y que menciona en una correspondencia inédita ,ausente de la que se suponía totalidad de su obra. J.Moussaieff Masson(8) ,en su libro <strong>El asalto a la</strong> <strong>verdad</strong>, es explícito&#8221;En algún momento de 1895 o de 1896 Freud había llegado a la convicción de que la persona que con mayor frecuencia era culpable del abuso sexual de los niños (sobre todo las niñas)era el padre.(En la carta a Fliess publicada el 21 de setiembre de 1897,Freud escribió&#8221;Luego la sorpresa de que,en todos los casos, el<em>padre</em> (en cursiva en el original) sin excluír el mío ,debía ser acusado de perverso&#8217;. Pero no dijo esto públicamente.El tabú que prohibe hablar de ello parece haber sido transmitido desde Freud a través de las generaciones de analistas.Así los editores de Los orígenes del Psicoanálisis, E.Kriss y Ana Freud omitieron, de las cartas escritas después del 21 de setiembre de 1897(la fecha en que supuestamente Freud abandonó la teoría de la seducción) asi como de cartas anteriores,las historias clínicas en en que un padre seducía a un niño,privando a la posteridad de la oportunidad de juzgar o siquiera de conocer la evidencia que Freud estaba descubriendo,en su práctica clínica, la realidad de los traumas sexuales tempranos.&#8221;</p>
<p>El argumento que siempre se utilizó para sostener este ocultamiento fué que el dato sólo serviría para confundir a las futuras generaciones de analistas aportando un material producido por Freud,antes que éste hubiese podido compaginar sus tesis respecto de las fantasías.Mal podría haber divulgado Freud estos datos (que él poseía por haber estudiado en Francia con quienes investigaban y documentaban el tema) si su sóla mención ante sus colegas le había generado ostracismo,críticas y descalificaciones (Recordemos que en 1938-Ensayos de Psicoanálisis-se refiere suscintamente al tema limitándose a mencionar&#8221;el abuso sexual contra losniños ,(&#8230;) que si bien no alcanza a todos ellos&#8221;se presenta con bastante frecuencia&#8221;).</p>
<p>Por otra parte, ¿cómo incluír estas violencias en los parámetros de la familia burguesa de ese fin de siglo?Aún extrapolando la comparación, cabe preguntarse respecto de los contenidos actuales de aquello que se divulga ya que a menudo no se advierte que<strong> divulgar no es un acto psicoanalítico</strong> . El interrogante acerca de los contenidos se refiere a aquello que los psicoanalistas decidimos mencionar, eligiendo el tema; o bien a aquello que nos es demandado, sugerido,propuesto, solicitado por el medio que nos convoca ¿Hubiésemos hablado de homosexualidad como lo hacemos de no haber recibido innumerables preguntas provenientes de la preocupación que despertó el sida?No era infrecuente ser consultados acerca de la homosexualidad, pero el tema no se había desparramado en los medios: éste es uno solo de los ejemplos posibles que indican la modificación de los canones divulgativos de la década del 70 respecto de lo que se menciona en el 90.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Comienza la divulgación en nuestro país</p>
<p></span>En 1957,el psicoanálisis se asemejaba a un saber cerrado, a un punto fijo,vértice de una disciplina verticalizada según la caracterizaban quienes se consideraban sus representantes máximos y verdaderos Decidí que ese punto fijo podría modificarse y traducirse volcando su contenido en redes plurales (periodismo escrito,radio y televisión) convirtiendolo en un nudo desajustado de la red.Entonces, y <strong>a partir de los primeros artículos que escribi en el diario La Razón, los conceptos del psicoanálisis,posteriormente resignificados por el público, comenzaron a transitar la vida doméstica</strong>.</p>
<p>El hecho no tenía que ver con la rigurosidad de la técnica o con la estricta transmisión de la teoría, pero<span style="text-decoration: underline;"> sí con la aparicíon de una nueva práctica que</span> <span style="text-decoration: underline;">evidenciaba el dispositivo de poder que el psicoanálisis podria llegar a encarnar.A partir de ese momento no sólo en los consultorios o en las aulas sino en la parla cotidiana, en los periódicos,en .,as radios y la teve.</span></p>
<p>De esta forma el psicoanálisis emigró de su territorio, delimitado hasta ese momento a analizandos (pacientes),a producir teoría u organizar instituciones y generó un <em>topos </em>nuevo,con características propias,efecto de las técnicas de diseminación en-si y de la favorable recepción por parte del público(padres y maestras en especial)( 9)</p>
<p>La participación de los psicoanalistas en los medio produjo la invención de modalidades que podrían considerarse como &#8221; perspectivas psicoanalíticas&#8221; pero ¿qué es lo que se entiende por &#8220;perspectiva psicoanalítica&#8221;?Podría tratarse de un discurso que pretende relacionar al público(interlocutor invisible),con sus propios saberes y con sus apuestas no concientes El psicoanalista precisa de ese <em>topos</em> simbólico formado por las normas que rigen las prácticas masmediáticas,articuladas con las normas que cada uno se da a si mismo para responder,transitando un espacio para el cual no ha sido construído el conocimiento del cual dispone.De allí el inevitable reduccionismo que es preciso pilotear ;circunstancia que resulta encarada por cada profesional,como metáfora de lo que considera su saber,al mismo tiempo que como un apócope del mismo y una ficción audaz</p>
<p>El psicoanalista no ignora que puede actuar en la subjetividad de quien lo lee, lo escucha y lo mira;entonces,más allá de su práctica en interpretar apela al sentido original de la hermenéutica,personificada en Hermes, el portador de mensajes,como diría Heidegger&#8221;traer mensajes y noticia antes que interpretar&#8221;.La interpretación¿es un mensaje? Según la Teoría de la Comunicación, sí lo es,pero cabría clasificarlo,según la frecuencia sintónica de quien lo recibe: un analizando o el sujeto invisible que,con un dial en mano, es capaz de cambiar la emisión de una estación de radio o recurrir al zapping,de modo tal que el psicoanalista se convierte en un desaparecido.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">El zapping es una práctica de desinvestidura( 10 ),</span>una práctica neroniana que depende del dedo del interlocutor.Imaginar de ese modo la propia desaparición torna ominosa nuestro trabajo en los medios,ante el sabernos posiblemente aniquilados de manera mucho más espectacular que dar vuelta la página de un periódico.Ese público, del otro lado, es sombra mediatizante entre el psicoanalista y el medio.De este modo el psicoanalista se constituye en miembro y parte de una cultura que propicia lo efímero,lo transitorio,lo vertiginoso,la imagen,las extrapolaciones de sentido y su multiplicación.</p>
<p>Funcionaría como un exhibicionista que muestrala teoría-madre, lo que no debe ser mostrado, una escena propiciadora del espionaje por parte del público; también ese psicoanalista podría considerarse un traidor como si abriese las puerta de un recinto que inicialmente( desde los grupos formados por psicoanalistas) selló un pacto de circularidad</p>
<p>Fué Moscovici quien escribió:&#8221;Los sujetos que perciben la vulgarización del psicoanálisis como una decadencia,como un desgarramiento de la atmísfera mágica,razonan como si sen tratara de un atentado a un dominio reservado del saber.&#8221;(11).</p>
<p>Sergio Rodríguez, con experiencia en medios de comunicación,reflexiona&#8221;Como se dijo de Hollywood por metonimia del cine,los medios masivos de comunicación son&#8217;grandes fábricas de sueños&#8217;destinadas a,parafraseando a Freud,proteger el dormir de los habitantes de nuestro aflgido planeta.No es conveniente despertar a lo real mientras no se cuente con herramientas simbólicas eficaces para elaborar lo inmediatamente angustioso.pero entonces,los sueños que fabrican los medios son los apositos con que se taponan las heridas abiertas por la insuficiencia simbólica estructural,dicho en jerga psicoanalítica,por la castración de la cultura(&#8230;)Este es el punto donde muchos psicoanalistas dimiten de la ética que anima al psicoanálisis para adaptarse a la que vitaliza a los medios.Se transforman entonces en dadores de consejos,pasando a ser personajes del sueño que sueña que se puede enseñar a vivir.&#8221;(12 )</p>
<p>Entonces, ¿cuáles serían los estilos posibles para utilizar los medios de comunicación ?Teniendo en cuenta que,como dice el mismo autor&#8221;el psicoanálisis tiene como función interpretar para despertar al durmiente y ponerlo a trabajar sobre lo que <span style="text-decoration: underline;">realmente</span> escapa a sus deseos,desplazando y deformando su gozar?&#8221;</p>
<p>La inclusión de los psicoanalistas en los medios se popularizó durante las dos últimas décadas,a mediados de los años 70 se incorporaron en ellos aquellos psicoanalistas que sostenían opiniones consideradas no-peligrosas por la dictadura que asoló al país entre 1976 y 1983</p>
<p>Hoy en día se mantiene abierto el interrogante acerca de la conveniencia o no de participar en los medios,y dentro de este debate fuerza es deslindar los niveles de análisisde quienes actúan en el mismo: Los que los hacen sistemáticamente, quienes disponen de sus propios programas , aquellos que no son convocados y no se interesan por eltema . Y otra área constituída por psicoanalistas y psicólogos en espera 1) de que se les publique alguna colaboración enviada a un periódico o revista 2)de formar parte de algún programa</p>
<p>La información al respecto pueden aportarla quienes trabajan como productores en radio o TV o como jefe de página en un periódico.En nuestro medio,,Tiempo Argentino gestó un estilo de periodismo capaz de incluír el área &#8220;psi&#8221; de acuerdo con un modelo original:estuvo a cargo del colega Pablo Zunino cuyo relato,presentado en el V Congreso Metropolitanode Psicologíaconstituye un valioso documento respecto del modo de compaginar dich as secciones( 13)</p>
<p>La publicación del periódico Pagina 12 suscitó un fenómeno nuevo en lo que hace convocatoria de firmas que en ella escriben,así como a la pluralidad de sus enfoques y al éxito económico que generara:los días jueves, cuando se edita esa sección, el periódico aumenta notoriamente sus ventas. Esta variable que compromete la asociación de la psicología con los bienes de uso,consumo y de cambio ,cuya interpretación positiva estaría más cerca de la Escuela de Chicago( en su dimensión económica) que de la interpretación crítica de la Escuela de Franckfurt constituye un fenómeno distintivo con relación con otras décadas.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Los psicoanalistas en &#8220;su&#8221; espacio periodístico(?)</p>
<p></span>Un periódico no es una revista especializada ni un paper académico.Sin embargo muchos psicoanalistas que allí escriben no admitirían que están divulgando;tan es así, que en alguna oportunidad sus textos resultaron incomprensibles para el común de los lectores. :¿Para quien escriben aquellos que así proceden?¿para el público? Obviamente no.Entonces,¿por qué escriben en un diario?&#8230;¿Se dirigen a otros colegas?&#8230;Probablemente para el sector de psicoanalistas con los que comparten determinada semantización.Con lo cual utilizan un medio-masivo para dirigirse a una microminoría y ofrecen una producción que puede ser descartada o usada como envoltorio ,convertida en objeto de consumo no calificado académicamente .Riesgo suficientemente asumido por la templada,tibia y bien calibrada narcisización que la propia firma impresa y circulante produce.</p>
<p>Invertí los términos de la relación tradicional en que un periodista entrevista a un psicólogo: entrevisté a la entrevistadora habitual, la colegaClaudia Selser que dirige la sección Psi de Pagina 12</p>
<p>¿Que respondió cuando le pregunté por las características del poder del que dispone?:&#8221; En 1988,cuando estábamos en los comienzos ,era una más de la serie de páginas dedicadas cada día a temas profesionales. .Eran secciones estructuradas con un criterio netamente periodístico y escrito por periodistas. Cuando me hice cargo de la sección abrí el espacio para que fueran los mismos profesionales quienes hablaran de sus temas.Fué una prueba piloto porque,por una parte,la falta de preuspuesto impedía encargar notas, y por otro lado sabía de las dificultades que presenta el estilo periodístico:<span style="text-decoration: underline;">ideas complejas expresadas en lenguaje simple, en un espacio reducido.</span></p>
<p>Sin embargo la respuesta fué inmediata:en menos de un mes,sobre mi escritorio se apilaban decenas de trabajos sobre los más variados temas.&#8221; Esta primera respuesta de la colega admite variadas interpretaciones , inferencias y deducciones:no bien se abre un espacio para escribir,los psicoanalistas y psicólogos,lo ocupan fervorosamente.¿Por qué?¿Expansionismo,voracidad,necesidad de crear nuevos campos discursivos?¿confianza en las propias tesis?¿trascender los grupos de estudio y abrir canales comunicacionales e invisibles con los otros, en tanto que otros desconocidos silenciosos ,otros de lo imaginario con máscara de lectores?¿Fantasía acerca de la posibilidad de obtener analizandos merced a esas publicaciones?¿Ensayar la propia competencia ante la opinión pública?¿Mero deseo de publicar?¿Proponerse como parte de la mirada,que,objeto que no forma parte del cuerpo ,mira a los ojos del psicoanalista que se lee a sí mismo,como una cosa que mira?,</p>
<p>No la cosa cualquiera,sino la cosa-mirada- periódico que es parte de una mirada quizá desacreditada por el sujeto que es mirado: &#8221; (&#8230;)del lado de las cosas hay la mirada-dice Lacan en su Seminario 11-las cosas me miran y no obstante las veo&#8221;.El periódico se recorta como un espejo cuyos erráticos reflejos construídos con letras que el psicoanalista distribuyó para ser vistas por otros (a los que espera como videntes de su texto) resignifican la imagen narcisista de quien escribe. El psicoanalista no es un niño que se mira en el espejo,pero sí ,en el júbilo que siente ante la edición de su artículo depende de aquel(lla)que lo sostiene, en este caso un periódico.La diferencia con la publicación de un libro es sustantiva y de tal obviedad que omito describirla.El deseo de ver que asiste a quien escribe un artículo para un periódico-suponemos ahora que con estilo diulgativo- y el que se juega cuando se releen las pruebas de un libro son afluentes diversos de un mismo caudal desiderativo.</p>
<p>Continúan las respuestas de la colega:&#8221;Con respecto al tema del poder, se trata del supuesto poder.Sólo puedo dedicar a la página un día de la semana.El resto trabajo como redactora para la sección información general&#8221; Entonces el poder que constituye un dispositivo importante con. el que cuenta la editora de la página,es una parcela dentro de la totalidad periodística. Se trata del supuesto poder corrigiendo la potente imagen generalizada que se le adjudicaa quien compone esas páginas .El poder es ,tal vez,la variable más significativa del tema divulgación-psicoanálisis-medios evaluados a través de los años.Puesto que<strong> si de algo se</strong> <strong>trata cuando un psicoanalista actúa en los medios, es del poder.</strong></p>
<p>Ante otra pregunta :&#8221;¿Cuáles son las dificultades que se te presentan cuando alguien insiste en publicar algo que evalúas como carente de interés?&#8217; (recordemos que está refiriéndose a psicoanalistas que publicamos utiñizando técnicas de divulgación). &#8220;Hay quienes llegan a llamar entre cuatro y cinco veces por semana para saber si su artículo saldrá publicado.Otros colegas telefonean agradeciendo el cuidado puesto en la presentación de su texto&#8221;La colega insiste en advertir lo escaso de un poder que debe tener en cuenta el espacio disponibles y las exigencias de diagramación.</p>
<p>En cuanto a la selección de textos(que remite al campo discursivo creado en los medios por los psicoanalistas en diálogo con otros,).la pulsión escópica avanza en los dos niveles: aquel que sintoniza lo que estima pertinente publicar, y la pulsión escópíca de quien produjo el texto,ambas investidas por lo que el divulgar sea para una(Claudia Selser) y para otros.Ya que la investidura no reside exclusivamente en recaer sobre el objeto producido, sino que<strong> el transmitir a través de la divulgación es,en sí,investidor.El estilo divulgativo ,en nuestra interpretación,desborda los canones estéticos para interpelar en clave de deseo, es decir,para zafar de lo aprendido académicamente buscando un goce transgresor a través de significantes que legitimizan lo efímero.</strong>Esa concepción de lo efímero,sazonada con la idea de banalización(tan cara a los críticos) es la que sostienen quienes rumian contínuamente contra el divulgar.En determinado lugar existe una escucha ante la cual se solicita,reclama,exige,demanda,sugiere,o se pide que la propia producción se convierta en circulante,en bien de uso lo cual conduce a la tesis respecto del derecho a divulgar</p>
<p>Cabe preguntarse:por qué se desea,necesita,demanda divulgar?Pero, esa sección del periódico,¿ sólamente divulga? ¿O en oportunidades ofrece producciones técnicas que omiten el nivel divulgativo? Y cuál es entonces ese nivel,cuáles sus características? Tomé a este periódico como ejemplo de lo que puede suceder con la relación psicoanálisis-divulgación ya que no conozco otro donde la participación de los psicoanalistas se produzca de este modo Queda abierta la duda:¿el sólo hecho de editar en un periódico significa divulgar?&#8230; Especialmente si,como afirma la colega,se trata de equilibrar los requisitos del nivel teórico que reclama un público especializado y el imperativo de un diario <img src='http://www.evagiberti.com/wp-includes/images/smilies/icon_surprised.gif' alt=':o' class='wp-smiley' /> frecer un producto legible,interesante y provechoso para el lector promedio. Fenómeno que,me parece,introduce una diferencia sustantiva con otras formas del divulgar,ya que se apunta a un público especializado,que,no obstante,pueda compartir la lectura con el público de nivel medio,o sea, profano pero no ignorantePunto de inflexión para una discusión acerca del tema</p>
<p>Cabe introducir la perspectiva del periodismo denominado científico que aparece como rizomático respecto de la diseminación que está en el origen de las ténicas comunicacionales</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">El espacio público y la actualidad</p>
<p></span>La inclusión de los medios en la cotidianidad produjo una revolución,embanderada en el orden de la escucha radial o televisiva(combinada con imagen)que construye el perfil de los&#8221;parafamiliares&#8221;( 14 )es decir, aquellos profesionales que trabajan en los medios de comunicación y que,debido a su diaria presencia en los mismos se instituyen como familiares cercanos de quienes los escuchan .El fenómeno de familiaridad no se produce del mismo modo con profesionales psi pero éstos también pueden llegar a convertirse en convivientes con quienes sintonizan sus programas. Entonces, el psicoanálisis,¿se incorporó en la práctica revolucionaria de los medios?Obviamente ingresó añadiendo nuevas perspectivas en el imaginario social y en las fantasmáticas personales,sumándose a la cultura de la imagen .No se trata sólamente de una retórica de la imagen tal como Barthes la preanunciara sino de nuevas lógicas respecto de referentes no habituales en la práctica psicoanalítica( 15 ).Y que a menudo remite al surgimiento de lo inesperado o lo considerado imposible ante una cámara de televisión,como cuando un hombre se hace presente en un programa narrando que acaba de matar a un vecino,anunciándolo al aire antes de entregarse a las autoridades.</p>
<p>La participación del psicoanalista en estas circunstancias dependerá de su capácidad para encontrar respuestas o silencios,que serán evaluados por el público como convenientes o desechables..Sergio Rodríguez sugiere que cuando se &#8216;está en el aire&#8221; es conveniente mantener abierta la pregunta de manera distinta de la que se usa en el consultorio,aunque la verdad sea dicha,relativamente.Debe sostener la pregunta de modo que facilite el fluír discursivo en el público.Se logra mantener asi una ilusión de un saber a la vez que el propio discurrir hace que el mismo escurra permanentemente,dando lugar a nuevas intervenciones del público.&#8221;Esto puede darse de ese modo cuando se trata de un programa radial,que es a loque se refiere el autor.No se cuenta con tiempo suficiente en televisión,salvo en determinados programas.El tema reclama un espacio que excede las posibilidades de este articulo</p>
<p>En algunas oportunidades, ,quienes escuchan al psicoanalista-o leeen su texto- pueden formularse la pregunta :&#8221;:-¿Quién soy&#8221;? e interrogarse conjeturando que, de acuerdo con lo que escuchó sería conveniente orientarse hacia una consulta.O sea, se trataría de <strong>una erotización de la escucha derivado del</strong> <strong>placer por escuchar algo nuevo acerca de si mismo/a</strong> En otras oportunidades podrían surgir problemas de índole pulsional capaces de irritar a quien escucha ya que se puede conjeturar que genera mecanismos identificatorios con lo que se le dice(o recha zo )de modo que se sitúa como<span style="text-decoration: underline;"> sujeto colectivo,</span>uno más entre quienes asisten auditiva y visualmente a ese programa.</p>
<p>A través de los medios el psicoanalista se incorpora en un espacio público que implica un presente político en plena transformación,la cual es registrada por esos medios.Transformación que abarca a la familia y a las instituciones y que, circularmente ,es parte de los mecanismos transformadores en tanto tecnologías insertas en la construcción de subjetividades,dato de la modernidad.Será Derrida quien,advierta acerca de la diferencia entre<strong> el presente y la actualidad</strong>(16)</p>
<p>Esta última no es dada sino hecha, activamente producida.Y en ese orden de la producción se inscribe el psicoanalista,gestando un aquí y ahora con su opinión, información,interpretación de modo que se convierte en parte constituyente e instituyente de dicha actualidad.Esa es uno de los posicionamientos que ocupan los opinadores,gremio aún no sindicalizado pero cuyos miembros están enhebrados telefónicamente en la libreta Indice de los productores de radio y TV que nos eligen para adjudicarnos la pregunta que estiman pertinente,según su criterio.De allí que las preguntas que se nos proponen sean de toda laya:desde el estado físico de Maradona hasta los celos entre hermanos,lo cual puede rovocar deslizamientos de las respuestas a cargo que quienes contestan desde el etnocentrismo de sus criterios interpretativos.<br />
<span style="text-decoration: underline;">Opinadores/as y consultados/as</span></p>
<p>Quienes elegimos responder en tanto y cuanto nos reconocemos como<span style="text-decoration: underline;">profesionales consultados-que no e s lo mismo que opinadores aunque por razones de espacio conde</span>n<span style="text-decoration: underline;">so ambas instancias-</span>hemos sido constituídos por otros sobre el borde inquietante de una ilusión <strong>no ya del supuesto saber, sino del</strong> <strong>ineludible responder</strong>:&#8221;No me diga que no puede opinar sobre Yaciretá!!. Es una represa,un dique, o más o menos&#8230;Puede mencionar la represión&#8230;&#8221; Este argumento que es una mera invención por parte mía representa algunas de las demandas de quienes nos han constituído en opinantes/as, un fenómeno fin de siglo .Esa actualidad en la que nos inscribimos y que coadyuvamos a formalizar, a través del responder,siempre nos llega por vías de ficción, y reclama por nuestra parte una contrainterpretación vigilante poniendo atención en quienes producen las noticias, .En ese sentido, el opinador es emblemático:resignificamos la noticia desde un <span style="text-decoration: underline;">aquí y ahora</span>suturado en el medio,del cual nosotros constituímos un borde ineludible ya que,en <span style="text-decoration: underline;">nuestro país,cuando se pretende construír la</span> <strong><em>actualidad</em></strong><span style="text-decoration: underline;">traducida en noticia,se recurre,preferentemente a los</span> <span style="text-decoration: underline;">psicoanalistas</span></p>
<p>La función de este opinador desemboca en la etimologia de opinión,el relieve de la doxa,el contraste con noción,todas ellas sustantivadas por las funciones que surgen del juicio crítico que es preciso activar cuando</p>
<p>1)se decide actuar en los medios</p>
<p>2) cuando es necesario responder a sus demandas. Al respecto,el atravesamiento ético de las intervenciones en los medios, pueden situarnos en encrucijadas que, si bien sencillas en lo que hace a elegir lo que corresponde hacer,por obvio,al mismo tiempo aporta el testimonio de lo verosimil y lo ficcional según las reglas de esos medios .Reglas cuyos resultados pueden no coincidir con nuestra perspectiva acerca de una historia de vida.Ejemplo:mientras diseñaba este artículo,se desató el escándalo alrededor de una niña canadiense reclamada por su padre quien solicitaba que fuera restituída por su madre;ésta la retiene(al día de hoy)en Argentina</p>
<p>Las legislaciones en juego indican la necesidad de dicha restitución sin que ello impidiara que la madre viviese en Canada junto con su hija, ;la señora se negó a ello e insistó en mantenr a la niña consigo,en tanto el padre vive en Canadá,como docente.</p>
<p>En mayo 1994 fuí consultada tanto por la madre de la niña cuanto por su abogada y decidí no intervenir en dicha historia:tuve motivos para hacerlo.Pero no bien se produjo el escándalo alrededor del&#8221;caso&#8221;,una pléyade de periodistas solicitó mi opinión:radio,periodismo escrito y televisión.Éra obvio que el secreto profesional o la discreción me impedían opinar.Hasta allí,sin complicaciones,pero ,escuchar las apreciaciones de los periodistas,las declaraciones de cada una de las partes,los puntos de vista de la comunidad que trinaba con indignación reclamando lo que se consideraba el inapelable derecho materno me colocó ante mí misma como sujeto experimental,no sólamente escindido,sino en un observable.Ya que mis conocimientos de un sector de los protagonistas de la historia,y la posibilidad de haberlos escuchado me colocaban en la situación de disponer de datos e impresión diagnostica que no eran las que aparecían en los medios.</p>
<p>Dada la imposibilidad de actuar de acuerdo con las garantías que impone el secreto profesional yo quedaba <strong>situada en una paradoja : pudiendo disponer de información de primera escucha acerca de una historia de vida y de un episodio,no podía opinar debido a la discreción a la cual estamos obligados.;pero cuando sólo disponemos de lo leído en los periódicos, es cuando opinamos,en tanto ajenos/as al&#8221;caso&#8221;</strong>.</p>
<p>Habitualmente la sombra de lo verosímil cae sobre nosotros de modo que las respuestas concisas acerca de un determinado tema siempre forman parte del propio imaginario ; o sea que los imag inarios personales de los opinadores influyen ,y aún constituyen parte del imaginario social,al mismo tiempo que formamos parte de la<strong>actualidad </strong>en tanto campo discursivo y campo imagen sonora.</p>
<p>Dado que actualmente respondemos acerca de temas puntuales,a diferencia de lo que sucedía en un comienzo de la divulgación,cuando divulgábamos básicamente contenidos de la teoría,esos temas puntuales suelen referise a situaciones personales de algunos sujetos. Pero entonces, <strong>ya no se trata de&#8221;coadyuvar al logro de la salud mental:&#8221;(como creíamos hacer) sino que hoy en día somos un componente de la actualidad . </strong>De una ética naturalista, formal, kantiana del &#8220;deber ser&#8221; que se difundía entre los padres respecto de la educación de los hijos,encontramos la alternativa de una ética que legaliza el deseo y desde allí sostiene una estética novedosa,una estética que no universaliza el deseo sosteniendo que todos deben comportarse de tal o cual modo,sino que, asume la existencia de un psicoanálisis que no ha sido clausurado en la construcción de sus saberes .</p>
<p>Pero e<strong>sta ética del deseo, histórica en lugar de natural o teológica,¿resguardará todas las intervenciones de los psicoanalistas en los medios? S</strong>u tarea desideologizante de la ética del deber -ser universalizada e impuesta adviene a construír sujeto, dicho sea en sentido de estructura de sujeto en tanto autoconciencia(no me refiero al deseo en la acepción lacaniana). O sea, se trata de oponerse a la alienación del sujeto regido por lo que se suponen leyes naturales o divinas</p>
<p>El riesgo reside entonces en re-atar la alienación satisfaciendo la necesidad, el apetito de respuesta que los productores suponen en el público, en lugar de privilegiar el deseo y la imposibilidad de disponer de respuestas que resulten certeras.Afortunadamente,la producción de los programas es la quese queda tranquila con la participación de los opinadores,porque el público suele no coincidir con nosotros o utiliza lo que hemnos dicho para reabrir sus interrogantes , sus angustias y sus incompletudes. En todo caso, la operatividad de estas participaciones desde un pragmatismo extremo,residiría en verificar cuán complejo resulta vivir no obstante las recetas que pudieran propiciarse. El análisis del funcionamiento de dichas recetas de acuerdo con los efec tos que pudieron evaluarse en la década del 60, figuran en un artículo editado por la Revista Argentina de Psicología(17 ).</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La escena:lo visible y lo invisible</p>
<p></span>La presencia del psicoanalista en televisión suscita una transpersonalización desde su protagonismo en la silenciosa escena que cabalga un sillón y un diván, y la turbulenta escena que regida por el director de piso o de cámara se desenvuelve en un estudio de televisión Mientras esperamos , con el narcisismo a cuestas, que nos hagan señas dirigiendo cada ingreso y cada egreso del discurso debemos permanecer atentos/as a las órdenes del técnico que es quien marca nuestra posición en la topología de la escena, al mismo tiempo que la maquilladora del canal avanza sobre los brillos que podrían surgir de nuestras caras .</p>
<p>El combate entre quienes no permitimos que la maquilladora intervenga utilizando productos y esponjitas que han recorrido los rostros de todos los artistas,condutores del canal y la mirada disconforme del director de cámara, se resuelve cuando disciplinadamente se provee la propia cosmética. De modo que comenzamos a trabajar signadas/os por el recuerdo de la latita flotante deLacan y el freudiano brillo en la nariz, o sea, en correcto encuadre psicoanalítico.</p>
<p>El capítulo acerca de la máscara incrustada obligatoriamente en el rostro del analista está por escribirse,así como la atención al largo de las faldas cuando se trata de mujeres psicoanalistas. Imposible dejar de mencionar la ilusión mayor que se abre como un capullo cuando psicoanalistas y público (invisible) se comunican ;creemos, ilusionamos que somos enfocados/as mientras hablamos de acuerdo con el interés de lo que estamos tratando.</p>
<p>Sin embargo, desde el control, el director indica qué es lo que cada cámara debe enfocar:nuestras manos,perfil,ojos,cuerpo entero,plano americano o lo que su sentido estético indique.Y los televidentes suponen que nos están viendo a nosotros.No.Lo que están viendo es la mirada del director de cámaras que elige, de nuestra figura o de la escena general, lo que estima pertinente O sea, supervisa nuestra actuación,no en lo que decimos,pero sí en la iconografía de nuestras presencias</p>
<p>Si el discurso es lo importante, la imagen,que nosotros no manejamos,también lo es. También quedamos supervisados en el modo de hablar:&#8221;hable más lento&#8221;,por ejemplo. Estar en contacto permanente con los medios, desde la aparición en TV y trabajar en ellos, es lo que nos advierte acerca de la puerilidad de algunas críticas respecto del psicoanlista y los medios,desconociendo que,nuestra participación en ellos es mucho más compleja de lo que suele suponerse. E incluye variables que los críticos omiten, habitualmente por falta de práctica en ellos. Este es un tema interesante:podíamos conjeturar que la ausencia de ensayos,monografías, libros y artículos referidos al psicoanálisis y los medios no es ajeno al hecho elemental, que resulta del desconocimiento de los mismos.Porque escribir acerca de los massmedia sin haber realizado una significativa práctica en ellos,conduciría a sobrellevar la sonrisa de quienes sí lo hacemos:una dimensión es la del psicoanàlisis en los medios según se la registra de un lado de la pantalla o del dial, y otra, diferente,es la que dimana de trabajar y producir en ellos..</p>
<p>Quien -como en mi caso- durante años debió grabar semanalmente varios programas de televisión, se obliga a resignificar su discurso posicionándose en andariveles diseñados para informar,entretener, divulgar. Que están dirigidos a lo invisible,a &#8220;la cosa&#8221; que fluye a traves de las ondas y se concreta en ese público ignoto, del cual pende nuestra presencia y al cual sólo registramos por el ojo encendido en rojo intenso , coronando una cámara cuyo círculo incandescente es indicador de que: &#8220;estamos en el aire(Como las hadas y los duendes que por su intermedio se transladan.)</p>
<p>Si podemos trabajar en los medios es porque imaginamos a ese otro,invisible: Merleau Ponty en su obra Lo visible y lo invisible dirá que &#8220;lo invisible está ahí,trascendencia pura, sin máscara óptica. Las mismas realidades visibles están centradas,a fin de cuentas, únicamente en un núcelo de ausencia.&#8221; O sea, <strong>necesitamos actuar de acuerdo con otras construcciones psíquicas, con otras lógicas articuladas con las Ciencias de la comunicación cuyas nuevas magnitudes soportamos,acomodando el orden</strong> <strong>simbólico a las pautas del orden mediáticoDado que es preciso articularse con sus velocidades,efimericidades y actualidadesLo cual reclama de nosotros una modificación en los registros perceptuales y la aceptación de una alteridad que no es la del analizando o paciente sino el radioescucha,el televidente o el lector de un articulo periodístico,o sea, productos de una cultura que no fué incorporada en los textos freudianos. Tampoco en los lacanianos</strong></p>
<p>Un capítulo aparte ,con escenas y escenarios,propios es el que reclama la presencia de la mujer psicoanalista en los medios.Suponer que un varón y una mujer quedan homogeneizados por la practica del psicoanálisis resultaría disparatado. pero el tema exige un espacio que excede el ya extenso diseño de este artículo.</p>
<p>La identificación de la psicoanalista con una figura materna puede suponerse , sin duda; pero no necesariamente sucederá de tal modo. Se puede conjeturar que los conenidos de aquello que diga puede presentarla como modelo o ideal no-materno, así como su apariencia física. La mujer que exhibe su imagen, no obstante ocuparse de temas relacionados con familia,o de cualquier otra instituci´òn sacralizada podría ser evaluada como exhibicionista, histérica,narcisista,lo cual no parecería recaer sobre los varones. Repito que el topico es extenso (18) y reclama un desarrollo según los Estudios de Género.</p>
<p>Alain Mons(19) sostiene :&#8221;La nueva legitimidad es otorgada por las formas mediáticas&#8221;en especial por la imagen.Es decir, la resignificación de los campos discursivos ,de los modos de producción, de la circulación de contenidos es compactable y reproducible en una cinta, en un CD , en un CD ROm o en un video.Incorporar los temas que el psicoan´àlisis debatió y debate,utilizando la divulgación a través de los medios re-sitúa los narcisismos y desafía las presunciones catastróficas Pero es imprescindible sostener un pensamiento crítico inclaudicable acompañando la experiencia de los psicoanalistas en los medios;esa experiencia sólo es una varioable adaptativa respecto al horizonte de la modernidad. El psicoanálisis puede apelar a los sujetos que diseñen otros horizontes,indisciplinados respecto del dogmatismo psicoanalítico y también intransigentes con los hologramas mediaticos que solo reflejen los perfiles alienados y alienantes del sujeto.</p>
<p></span></p>
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		<title>La clínica psicoanalítica en tiempos de incertidumbre. La perspectiva vincular</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:43:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Panel en las Jornadas organizadas por la Asociacióln de Psicologia y Psicoterapia de Grupo, 27 setiembre 2002 PSICOANALISTAS EN ESTA CRISIS (exctracto) Por Eva Giberti Panel en las Jornadas organizadas por la Asociacióln de Psicologia y Psicoterapia de Grupo, 27 setiembre 2002 No hay nada seguro, nada fijo. El único punto fijo, el único punto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Panel en las Jornadas organizadas por la Asociacióln de Psicologia y Psicoterapia de Grupo, 27 setiembre 2002<br />
<span id="more-2246"></span><br />
<strong>PSICOANALISTAS EN ESTA CRISIS (exctracto)</strong><br />
Por Eva Giberti</p>
<p><em>Panel en las Jornadas organizadas por la Asociacióln de Psicologia y Psicoterapia de Grupo, 27 setiembre 2002</em></p>
<p><em>No hay nada seguro, nada fijo. El único punto fijo, el único punto seguro, indudable, es nuestro dolor, nuestra negación total de reconciliarnos con lo que es. Entonces, la única forma de avanzar es negando, buscando, criticando, creando, experimentando.J.Halloway,Centro Cultural Rojas, 2001</em>.<br />
Este texto propone dos tesis y plantea tres niveles de analisis(ambos suscintamente enunciados) :1)el aire de familia y el nivel transubjetivo( Kaes), 2) vinculaciones de algunas practicas psicoanaliticas con el neoliberalismo 3) instalacion de Agenda :poder ,Estado y politica en las teorias psicoanaliticas.<br />
Me resulta sumamente complejo responder a las preguntas propuestas si no ensayo una topologia de la significación(Thom R.1975) que me permita localizar &#8220;los tiempos actuales&#8221; si no es comenzando por la mencion/semantización de otros tiempos que me autorice a contratstar lo que se hizo con lo que hacemos o deberiamos hacer.En cuanto a lo que se hizo, dejo constancia que en la AAPPG se encuentran numerosos trabajos producidos desde la decada del 80 ,que comprometen una lectura historico-social.Por lo tanto lo que yo diga acerca de olos pasicoanalistas no los incluye.</p>
<p>Partiendo de un analisis vincular transpersonal recuerdo que los partidos politicos que operaban en el histórico menu sociopolítico de nuestro país,cuyas posiciones regularon el orden social durante siglos, tenían en-si y aportaban en la interelación con los otros partidos ,un aire de familia que nos permitía vincularlos entre si. Para la comunidad constituían &#8220;lo conocido&#8221;.(Giberti E. 2001) Aquel aire de familia es lo que hoy en día está ausente y fue sustituído por un suspenso ominoso que presagia catástrofes.<br />
Puget y Wender (1982), los mundos superpuestos en los que pacientes, analizandos , analistas y psicoterapeutas compartían temores en referencia a la separación APA-ApdeBA, tema inquietante en aquella década, diferenciándose de lo que hoy asumimos en otra circunstancia: Con la inclusión de vari@s psicoanalistas en el corralito fue como si en él quedara algo de la ilusión de diferencia entre analistas y no analistas.</p>
<p>Recordaremos que antes de mediado del año 2001 contábamos con un orden social distribuido en diversos niveles. Un nivel respondía a la distribución del dinero entre los habitantes del pais y estaba caracterizado por la desproporcion que existia en cuanto a la disponibilidad de bienes por parte de los ricos y de los pobres; por otra parte , la relacion del pais con un poder internacional que nos mantenia ya entonces en condicion de deudores permanentes .Ambos niveles generadores de un creciente sentimiento de injusticia que habriá de consagrarse con la actual perdida de soberania coronando el empobrecimiento compartido.<br />
<strong>Nivel 2, ) vinculaciones de algunas practicas psicoanaliticas con el neoliberalismo</strong></p>
<p>El campo psicoanalítico, fecundo en argumentos y descripciones asociadas con la Ley , no avanzó sin embargo en el estudio de lo que el Estado-en tanto matriz de leyes y de Ley- significa en la fundación identitaria del sujeto,tal como el documento de identidad lo consagra : nacionalidad como localización inicial del ser, simbólicamente anudado al suelo natal.</p>
<p>Las representaciones de lo nacional fueron desactivadas en el ejercicio de las prácticas públicas y privadas de aquellos psicoanalistas y psicoterapeutas, que en oportunidades organizan sus procesos intelectuales privilegiando las demandas del mercado; el campo que se constituye de este modo reproduce un modelo de dominación que apunta a formas de organización social prescindentes de las simbólicas que la idea de nación significan. Ni la patria ni la tierra natal convocaron habitualmente al psicoanálisis, pero sí convocó al pais y a los sujetos que lo habitan gestionados por el neoliberalismo .(Giberti E. 2002)</p>
<p>Si lo enfocamos desde una idea de pertenecia (instituciones psicoanaliticas) descripta a partir de códigos propias de cada institucion, encontramos coincidencias, por ejemplo en los grupos psicoanaliticos herméticos que funcionaron como elite de conocimiento-poder , ajenos y displicentes si se intentaba introducir perspectivas de indole politica. La relacion vinculante hasta ese momento era terapeutica ,discursiva( salvadas sean las excepciones) En paralelo con quienes se comprometieron en el corte de una institucion(Plataforma) y quienes se comprometieron cuando se trato de producir sus textos en tiempos de la dictadura.</p>
<p>En los comienzos del psicoanalisis en nuestro pais la construcción de la subjetividad no demandaba el registro conciente acerca de los procesos politico, económicos y sociales en los que se insertan las actividades del psicoanalisis. ¿Existiria una falla en la constitución de procesos concientes lúcidos capaces de caracterizar el entorno? Conciencia lúcida que reclamaba desasirse de las repeticiones dogmaticas de las teorias para enfrentarse con el mundo externo del cual provienen los estímulos capaces de vulnerar la coraza defensiva. Quizás el escaso protagonismo de los datos históricos en la construcción de trabajos teóricos y técnicos no haya sido ajeno a la eficacia de una coraza con entidad propia del orden del psicoanálisis antiestimulo frente a todo aquello que no fuera la aplicación de las teorías tal como fueron enseñadas y persistidas. Pero ésta no es mi iterpretación actual.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Tesis:</span> Pienso que en la organización del modelo que provee el icono de l@s que describo (absolutamente diferentes de otros) incluye un orden lógico y temporal. ¿Cómo?Inicialmente el o la profesional sustentó una predileccion por un tipo de economia que consideró funcional al tipo de sociedad que prefería como la mejor (para él o ella). Entre nosotras esa economía fue el capitalismo con sus contenidos neoliberales. Esta elección, de indole política, se constituye entonces en el soporte de la que sería la teoría científica elegjida y que servirá para promover las prácticas politicas y económicas acordes con el tipo de sociedad elegida.También para abundar en argumentos que sostegan dicha teoría que a su vez, avala el modelo de sociedad preferido. Es decir,al estudiar los contenidos de las teorías convendrá, como quería Wittgenstein cuando se refería a Popper, fijarse bien en que lugar descansa la espada del pensador.(+)Actualizando el planteo:¿dónde descansaba la espada de las psicoanalistas argentinos en décadas anteriore cuando recreaban teorías?¿En las narrativas neoliberales que recomendaban despolitizar y crear instrumentos de percepción aptos para priorizar los intereses de los capitales financieros? Sabemos que el lugar que otros eligieron para el descanso de sus espadas les costo el exilio o la muerte</p>
<p>La promoción de modelos teórico y de los considerados exitosos en la clinica acordaban con el paradigma psicoanalitico que por definición, interpreta y señala según la regla de abstinencia, ajenizada del entorno.</p>
<p>………………………………</p>
<p>Las practicas psicoanaliticas iniciaron, para muchos, pero no para quienes trabajaban desde otras perspectivas,una torsion que gira desde el posicionamiento psicoanalitico prototipico hacia nuevas formas de vincularse en lo que abarcamos como trans.</p>
<p>Cabe preguntarse si en esa revinculacion con los problemas nuevos se suscitan posiciones asignadas por la eficacia del momento actual (asignadas por impuestas) El conocimiento-poder psicoanalitico ¿de que manera recibe y procesa esta nueva posicion asignada &#8220;de prepo&#8221;? . La nueva situacion, debido a lo disruptivo de su aparicion y de sus presiones ¿facilitará -o no- los alertas acerca de la construcción de la subjetividad incluyente del entorno sociopolitico y economico?</p>
<p>Subtesis: Ante las evidencias cotidianas, la vincularidad en cualquiera de sus niveles de análisis (entendida como abstracción generalizable por razones de espacio), resultó gratificada por la depositacion masiva de lo diferente tal como surgio en el entorno al mostrar no solo a la gente en la calle, sino a una pleyade adultos invadiendo bancos,insultando a las autoridades además de aprender a dialogar con los cartoneros.La hecatombe que suscitó el colapso del aire de familia tambien arrastro los principios y garantias de los derechos que sostenian la identidad ciudadana, soporte de los vinculos familiares , institucionales y sociales.</p>
<p><strong>Nivel 3 instalacion de Agenda :poder ,Estado y politica en las teorias psicoanaliticas.</strong></p>
<p>Ante estas circunstancias la clinica psicoanalitica asociada con la reformulacion e incorporación de modos vinculantes transubjetivos propone hoy un corpus político-económico incorporado como segmento constituyente de la subjetividad a partir de un viraje ético Tambien a partir de la reformulación de lo que el dinero sea cotizado en números y avalado por la pulsion de poder. Las psicoanalistas se entrenaron en sostener una economia especuladora regulada por números convertidos en predominantes respecto del universo simbolico y las fantasías.(Gibeti E. 2002)</p>
<p>La modificación de innumerables datos de la realidad sugiere la necesidad de instalar una nueva Agenda acerca de la perspectiva desde la cual avanzar en el estudio del tema que enlaza dinero, poder,referentes politicos , estatales y derrumbes propios lo que condujo a la igualacion de innumerables psicoanalistas con otra gente.No se trataría de remitirse al modelo biológico que corresponderia a&#8221;mejorar nuestros programas&#8221; lo cual conduciria a la adaptación en vista de determinados fines ,privilegiando la perspectiva teleológica y omitiendo las caracteristicas del entorno en el que se produce dicha adaptación. Desde el entorno,¿cómo pretenderá la transubjetividad (los espacios sociales) que los psicoanalistas sean?</p>
<p>Una Agenda asociada con un viraje ético apela a la etica en la concepcion de Castoriadis(1975) quien la clasifica en el orden del proyecto y del deseo.Lo cual podría inmunizar a dicha Agenda de la tentación de integrar la incertidumbre,lo estrictamente nuevo y desconocido de los fenomenos actuales, en el orden de lo ya-estudiado, desnaturalizando sus características.O sea, encorsetar los hechos y los acontecimientos(Badiou ) en los dominios de las teorias conocidas</p>
<p>El psicoaálisis que se intereso por la representación social podria incluir el estudio de la relacion poder y politica como ya lo hicieron Moscovici, Puget, Galende.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Tesis:</span> <em>Corresponde pensar cual es el espacio posible para articular el analisis de lo intrapsiquico soportado por una subjetiviodad que debe aprender a vivir en clave de derrota económica, con lo que dicha derrota arrastra al incluir la pérdida de la soberanía en tanto país, como parte identitario de la subjetividad.</em></p>
<p>3.1) En materia poder contamos con nuestro poder-hacer inextrincablemente ligado con la existencia del poder-hacer de otras. Es decir, nuestro poder-hacer es un dato social(Halloway 2001) El poder-hacer como respuesta inmediata y publicamente expuesta se reconoció en el cambio de algunos discursos que, leales al canon psicoanalitico que prioriza la palabra, imprimieron y verbalizaron fonemos acordes con la situacion: remitieron a desfondamientos, catastrofes, aniquilación, y otras tambien eficaces.Como eficaz aparece la participacion de psicoanalistas en convocatorias barriales apostando al poder-hacer. En cambio, la pérdida o disminución de dicho poder-hacer, pulsionalmente gestado y socialmente promovido queda asociado con la capacidad de otros para impedirnos su ejercicio o para imponernos sus pretensiones.Lo cual define el orden de los mandatos acerca del poder social entramado intersubjetivamente y transubjetivamente. Me pregunto:Para los psicoanalistas,lo transubjetivo ,concepto particularmente calificado en este momento para la reformulación de subjetividades, ¿habra quedado localizado en los proyectos de las politicas propias del neoliberalismo que fue elegido como productor de modelo de sociedad preferida por las psicoanalistas? Si nos atenemos a la topologia de la significación, desde sus origenes el psicoanalisis se ocupo de temas que privilegiaban lo intrapsiquico.Pero tambien desde su nacimiento acunó provocaciones y propuso rupturas que hoy persisten triunfantes. Nuestra posicion actual esta muy alejada de cualquier triunfo</p>
<p>Estamos reducidas a vivir como siervos de empresas transnacionales, sin Estado, sin moneda, sin autonomias en diversas áreas.Los análisis de los politicólogos adelantan que el proyecto de Estados Unidos, de la Union Europea y de sus capataces en el continente sudamericano reside en bloquear, dificultar y si es posible deshacer la fuerza movilizadora defensiva, rescatante y resistente que surge entre nosotras. Se intenta impedir que se produzca una acción capaz de enfrentar las viejas politicas nacionales y se produzca una alianza con importantes sectores del Brasil.</p>
<p>Si la nueva Agenda incluyera estos temas formando parte de los intereses y de los conocimientos de las psicoanalistas ingresaríamos en una mutación .Lo cual quiza dificultaria el diálogo con las psicoanalistas de otros paises. Claro que no disponemos de garantias acerca de lo que sucederá proximamente en esos otros paises. De acuerdo con lo que desde nuestra experiencia podemos apreciar un pais puede desembocar sucesivamente en epocas gloriosas o en calamidades estructurantes de su futuro.Habra que desembarazarse del lastre que nos dificulta construir el atajo hacia ese futuro; y sabemos que ese futuro es hoy.Dicho sea en homenaje a la decada del 60, cuando tambien nos enseñaron que interesarnos por la politica distorsionaba el conocimiento del psicoanalisis ; además &#8220;era masoquismo&#8221;.<br />
<strong>NOTAS</strong></p>
<p>Vinculos:formalizado como aquello que no solo une sino tambien separa y aun puede desestructurar,según su calidad deteriorante.Pienso en términos de procesos que se organizan mediante contactos que se entablan y establecen en los espacios psiquicos , intersubjetivo o transubjetivos, caracterizados por su densidad significante (Kaes y otr@s)</p>
<p>Espacio Transubjetivo: M. Spivacow dice: Constituye en el psiquismo &#8220;una zona de continuidad interioridad-exterioridad social entre el sujeto y las representaciones de origen cultural y social en que vive inmerso vía otros sujetos, televisión, medio en general. Tiende a ser reconocido en su importancia en situaciones sociales extremas, (terrorismo de estado, hiperinflación, inseguridad) en situaciones sociales estables hay una tendencia a negar la incidencia de lo transubjetivo en la vida psíquica y sostener convicciones sobre la permanencia de las instituciones socioculturales&#8221;.</p>
<p></span></p>
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		<title>Generaciones de psicoanalistas, política e historia</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:42:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Sintesis del articulo publicado en Actualidad Psicologica, mayo 2002 Por Eva Giberti No se trata de abandonar la Psicología; se trata de poner el saber psicológico al servicio de la construcción de una sociedad donde el bienestar de unos pocos no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de los unos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sintesis del articulo publicado en Actualidad Psicologica, mayo 2002<br />
<span id="more-2244"></span><br />
Por Eva Giberti</p>
<p><em>No se trata de abandonar la Psicología; se trata de poner el saber psicológico al servicio de la construcción de una sociedad donde el bienestar de unos pocos no se asiente sobre el malestar de los más, donde la realización de los unos no requiera la negación de los otros, donde el interés de los pocos no exija la deshumanización de todos.<br />
Como psicólogos no podemos volver la espalda a los procesos socio-políticos, bajo la disculpa de que no son de nuestra incumbencia. Lo son y ello por requisito de nuestro trabajo a favor del desarrollo humanizador e integral de los grupos y personas.<br />
Ignacio Martin Baro</em>.<br />
Cada generación propone acerca de qué tema y de qué situación habrá de debatir (que lineas teóricas querrá cuestionar y cuáles preservará) según sea lo que en cada época se admita como inamovible o canjeable, sustituíble y desechable. El transcurrir generacional incluye a las creencias y convicciones de los psicoanalistas-transmitidas generacionalmente- y acotadas por las nuevas lecturas de los mismos textos freudianos incorporando conocimientos e informaciones de la antropologia, la biotecnología , la sociologia y las ciencias politicas.Lecturas que no desactivan las ideas freudianas acerca del funcionamiento del psiquismo pero se constituyen como entorno discursivo capaz de retomar algunas lineas teóricas del psicoanálisis para rehacer su recorrido y conducirlas hacia una desembocadura sintónica con los paradigmas actuales de la cultura,la ciencia y la técnica.</p>
<p>El posicionamiento psicoanalítico ante los hechos que protagonizamos como sujetos que operamos en la propia tierra natal, salvadas sean las excepciones, está asociado a una generación que oscila entre la repetición cronificada del caso Juanito (Giberti E.1993) y la ley del padre como enclave de confusion entre ley y autoridad .Si bien el texto de Baró remite a la psicologia y no al psicoanálisis, es lícito hacerlo extensivo a la filosofía que ontologiza los contenidos del psicoanálisis. En el momento actual dicha ontologizaciñon propone ,como inevitable la presencia de un corpus político-económico incorporado como fundamento de la subjetividad, a partir de un viraje ético que jaquea la preocupación por la ética del psicoanlsis y la ética del psicoanalista si éstas se abroquelan en la ética del deseo.</p>
<p>Los primeros avances se afincaron en la proliferación de descripciones acerca de las &#8220;nuevas patologías&#8221; intentando un aggiornamento que traccionaba los datos y cuadros clinicos de la realdad hacia los parámetros diseñados por las teorias deuso habitual .</p>
<p>Sumándose a la tesis de las &#8220;nuevas psicopatologias&#8221; apareció la expresion &#8221; se rompieron-o no se respetaron- las reglas del juego&#8221; . La afirmación apunta a la insurrección popular, a las puebladas y a otros entre los hechos que transitamos cotidianamente.</p>
<p>¿Cuáles eran esa reglas y de que juego se habla? Si bien la expresión adquirió identidad al ser reconocida por los diccionarios, no podemos ignorar que la etimologia de juego remite a broma, chanza y burla. Las reglas, entonces, tendrían la responsabilidad de incorporar una dosis de seriedad ordenadora al campo del jugar.Responsabilidad compartida con los principios morales que una comunidad acepta a partir de la racionalidad que caracteriza a cada época. Ese es uno de los caminos de ingreso a la idea de Estado, y Estado-nación, creador, sancionador y protector de las leyes que deben cumplirse para garantizar la vida y el bienestar de l@s ciudadan@s . El campo psicoanalítico, fecundo en argumentos y descripciones asociadas con la Ley , no avanzó sin embargo en el estudio de lo que el Estado-en tanto matriz de leyes y de Ley- significa en la fundación identitaria del sujeto,tal como el documento de identidad lo consagra : nacionalidad como localización inicial del ser, simbólicamente anudado al suelo natal. No consideró pertinente interesarse por un territofio que ,se suponía era ajeno a su proyecto teórico</p>
<p>No obstante es imposible desagregar de la construcción de la subjetividad que no/toda/es engendrada en y por el psiquismo individual. Extender la concepcion de Estado al Superyo arriesga una simplificación que desconoce la complejidad que tal concepto encierra, comenzando por la diferenciación entre Estado y Estado de derecho como prácticas culturales diferenciadas.<br />
<strong>El Juramento y la ruptura</strong></p>
<p>Al analizar los hechos desde la idea de la permanencia -o no- de las reglas , se transparenta el siguiente deslizamiento epistemológico (ideológico) : las reglas del juego no son equivalentes al sistema jurídico. Si recordamos a Kelsen, que sostenía que dicho sistema era un orden normativo globalmente eficaz y provisto de sanciones, verificaremos que dicho sistema fue vulnerado y transgredido por quienes juraron respetarlo.Lo cual forma parte de lo que Gramsci mencionaría como una verdadera crisis orgánica, a la que se añadió la presencia masiva de nuevos protagonistas politizados debido a sus necesidades insatisfechas y a la que sería &#8220;una súbita comprensión del campo&#8221; (como dirían los gestaltistas originarios). Es decir, el reconocimiento de la crisis en todos sus niveles, expresadas en las asambleas barriales donde se comenzaron a recortar subjetivaciones dirigidas por intereses de indole politica, que no equivalen,</p>
<p>……………………………….</p>
<p>Desembocamos entonces en una variable ético/política cuyo origen remoto y su persistencia la pondera como insustituíble: el juramento .(En realidad todo juramente está asociado,por contrafigura, a su traición).Tanto presidentes cuanto ministros y legisladores se comprometen a cumplir jurando por Dios y los santos Evangelios. El texto ritual es explicito: si no lo hicieran, alguien y algo, Dios y la Patria deberían demandárselo.</p>
<p>Tanto el Uno cuanto la Otra son abstractos y esenciales, pueblan los imaginarios, responden a pautas virtuales y se reconocen como simbólicamente poderosos.</p>
<p>Actualizando simbólicas y enfrentados con un Real inasible, el gran Otro del psicoanálisis es una Otra que, debiendo funcionar como severo referente condenatorio, porque de tal modo fue convocada por los principios ordenadores de la Ley , ha debido ,sin embargo, buscar refugio en los libros de lectura del ciclo escolar primario. Donde aún se habla de Ella.</p>
<p>La misma Patria, que según la leyenda, convocó Mariano Moreno en el momento de morir cuando en su queja agónica anticipó acertando lo que sucedería con Ella : &#8220;!Ay Patria mía!&#8221;Sin imaginar la afrenta que el decir popular identificó como la Patria financiera gestada por los acólitos del neoliberalismo y de la globalización salvaje. Si evoco la presencia de la palabra Patria en mis años infantiles y juveniles y contrasto con lo que sucede hoy, se debe a que evalúo desde una apoyatura generacional que me permite reconocer la vivencia de satisfacción asociada con la que sería su representación temprana. Los discursos dominantes que la escuela aportó constituyeron, junto con las inscripciones en el psiquismo infantil provenientes de la-casa-de-los-padres-mi-casa, la matriz de una subjetivación cuyos contenidos estaban politicamente modulados. Sería ingenuo desconocer la irradiación política que provenía de las gestas heroicas con las que se acuñan las historias nacionales-escolares. Es esa vivencia de satisfacción la que condensa la representación de una patria incomprensible como tal en el jardin de infantes.</p>
<p>Con el transcurrir del tiempo la ciencia política ya no está ligada a la ciencia histórica como en la decada del 40 , cuando yo concurría a la escuela.</p>
<p>…………………………………….</p>
<p>Ni la patria ni la tierra natal convocan al psicoanálisis, pero sí convoca el pais desagregado de ambas, como el lugar simbólico y como un existir en la frustración y en el sufrimiento. Ese lugar y los sujetos que lo habitan , gestionados por el neoliberalismo y por sus discursos del poder, constituyen un objeto para el psicoanálisis; esta generación está en condiciones de significarla incluyéndose como átomo de dicho objeto.<br />
<strong>Por qué la Historia</strong></p>
<p>La disciplina histórica constituye una bisagra imprescindible para incorporar el concepto de subjetividad. Entonces es posible preguntarse por su desinterés aerca de apoyaturas histórico-cronológicas en los aportes del psicoanálisis que se ocupan de hechos históricamente registrables. Cualquiera sea la teoria impetrada y salvadas las notorias excepciones que se encuentran en algunos textos y artículos, que se ocuparon del terrorismo de estado y de sus efectos, si bien es posible encontrar aportes referidos a proyectos (lo que implica una historización de la producción) es infrecuente encontrar una mirada retrospectiva hacia lo acontecido en décadas cercanas.Una excepcion.y no la única se inscribió en la Asamblea Autoconvocada( Ver Notas.). Información que por cierto aparece cuando algun@s colegas analizan los efectos de las represiones politicas.</p>
<p>Si sólamente apelásemos a las teorías de la memoria (Freud S.1920, Maldavsky D.1992) para relacionarlas con el olvido y los recuerdos lograríamos una perspectiva incompleta porque la ausencia de parámetros fijadores parecería responder a la falta de registro concciente acerca de los procesos politico, económicos y sociales en los que se insertan las actividades del psicoanalisis. Como si asistiésemos a una falla en la constitución de procesos concientes lúcidos capaces de caracterizar el entorno , tanto el que estudian otras disciplinas, cuanto los testimonios de analizandos, pacientes, consultantes, alumnos . Calidad de conciencia que es propia de la vitalidad anímica más allá de los análisis de las vinculaciones familiares, grupales e institucionales. Estas conciencia lúcida que implica desasirse de la concentración extrema &#8211; fanática a veces &#8211; en el análisis de historiales para enfrentarse con el mundo externo del cual, provienen los estímulos capaces de vulnerar la coraza defensiva. Poner en acto este mecanismo requiere incorporación de afectos y procesos de intercambio afectivo. Quizás el escaso protagonismo de los datos históricos en la construcción de historiales y presentación de trabajos teóricos y técnicos no sea ajeno a la eficacia de una coraza con entidad propia del orden del psicosnálisis antiestimulo frente a todo aquello que no sea la aplicación de las teorías tal como fueron enseñadas y persistidas.</p>
<p>Encontramos un ejemplo en la lectura de las respuestas aportadas hoy en día por profesionales del mundo psi ante la demanda periodística referida a los hechos que nos catapultaron hacia la certeza del empobrecimiento y del fracaso de la ilusión del uno a uno (un peso = un dólar). Con frecuencia esos ejemplos- evidencian la improvisación y la búsqueda de recursos en los contenidos de un psicoanalisis tramitado con modalidad escolar. La apelación a la solidaridad y al refugio en los afectos de la familia se constituyeron en lugares comunes de esas declaraciones, arriesgando mencionar la solidaridad, categoría cuya aplicación reclama un posicionamiento filosófico e histórico ya que depende de la ideologia politico social que la construya: no está regida por su definición en el diccionario. Freud la mencionó en Los Sueños , en Totem y Tabu , en Psicologia de las Masas y en otras publicaciones y la relacionó con la formación reactiva y por extensión con la culpa. Por su parte Lacan habló de solidaridad entre significantes, ambos desde un lectura propia del psicoanálisis y ambas necesitadas de revisión teórica actualizada. En cuanto a los afectos de las familias están lo suficientemente alterados como para que no garanticen efectividad como horizonte reparador En esta índole de respuestas quedan excluidas las evaluaciones politico económicas que forman parte integrativa de los procesos de subjetivación de &#8220;la gente&#8221;.Tal exclusión,propia de la inconsistencia perceptual con que se abordan los hechos y situaciones cotidianos (desconociendo su capacidad impregnante de lassubjhetividades) sugiere la pertinencia de incluír la conciencia lúcida y la memoria evocativa como analizadores impostergables si de análisis de las subjetividades actuales se trata.</p>
<p>Si recurrimos a la eficacia de tales analizadores se ilumina lo sucedido en la decada del 70 en America latina , cuando el continente quedó varado en el corporativismo financiero que habrían de organizar el FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio, asistidos por los capitales de un empresariado que operaba en nuestro país antes que la globalizacion hiciera sentir sus efectos. En este sentido , la ineficacia del Estado para controlar -mediante los aportes a la antigua DGI, por ejemplo- las transgresiones y violaciones a las leyes vinculadas con las empresas y el comercio, constituye un dato histórico</p>
<p>La inserción del golpe de estado del 76 consagró el modelo que dicho corporativismo implementaba, cuyo proyecto apuntaba al achicamiento del estado-nación incorporando privatizaciones y transferencias de riquezas a las empresas multinacionales que posteriormente se conocerían como el grupo de los 8 (G8)(Giberti E. 2001). Los ajustes sociales y su incidencia en las formas de vida de la población fueron minando progresivamente la organización social y sus recursos simbólicos y concretos</p>
<p>Al decir de I.Ramonet (2002):&#8221;El neoliberalismo está atacando el orden social existente (…). El frente económico, que es el más importante debido a las consecuencias que tiene para toda la humanidad, está dirigido por el Fondo Monetario Internacional (FMI),el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial de Comercio (OMC):estas tres organizaciones forman el verdadero eje del mal.&#8221;Esas consecuencias se asociaron al que el mismo autor describe:&#8221;Armados con el monopolio de la información, los guerreros ideológicos de la globalización han constituido una dictadura que depende de la complicidad pasiva de aquellos a quienes subordina.&#8221;</p>
<p>La presencia de los capitales financieros que llegaron desde el exterior en busca de veloces y suculentos rendimientos también aportaron marcaciones culturales e intelectuales propias de sus intereses. Al convertirse en reguladores de los intereses de la clase politica y de los gobiernos (fenómeno ostensible durante el gobierno de Menem), por una parte adquirieron poderes extraordinarios consentidos &#8211; y aún promovidos &#8211; por parlamentarios y partidos políticos (salvando algunas excepciones) y por otra parte recrearon el campo cultural y los contenidos de los imaginarios sociales en relación con el efecto dólar. Las &#8220;relaciones carnales&#8221;con los Estados Unidos instaló una metáfora impregnada por el deseo de un ministro y expresada según las leyes de su proceso primario que dejaba al descubierto la indole de relaciones que se privilegiaba en los ámbitos del poder de esa época.<br />
<strong>Las narrativas neoliberales</strong></p>
<p>Las narrativas neoliberales , fomentando proyectos despolitizados, coadyuvaron en la genesis de nuevas simbólicas y de contenidos del imaginario social destinados a generar instrumentos de percepción capaces de privilegiar los intereses de tales capitales financieros. Ramonet (2002) lo ilustra con claridad: &#8220;El frente ideológico (del neoliberalismo) que es silencioso e invisible se encarga de convencer a la humanidad que la globalización traerá la felicidad universal. Para la consecución de este objetivo se cuenta con la activa colaboración de las universidades, los centros de investigación y la cooperación de los principales medios de comunicación &#8220;.</p>
<p>Durante la convertibilidad -con el dólar uno a uno, fenómeno económico desaconsejado por los especialistas que anticiparon la catástrofe actual &#8211; el nivel de compras y mejoras en la calidad de vida de las clases medias clausuró la lucidez de un registro conciente y de la capacidad perceptual acerca de las necesidades padecidas por grandes sectores de habitantes del pais. Dichas narrativas se inscribieron exitosamente en las clases medias (de las cuales provenimos, casi siempre,los y las profesionales del mundo psi).</p>
<p>Este es uno de los productos del economicismo que afirma: lo que interesa es el salario y lo que importa es la reivindicación del derecho a contar con ingresos &#8220;dignos&#8221;. Con lo cual, tras la apariencia de la defensa de los derechos se oculta la absoluta indiferencia hacia valores de otra índole, por ejemplo, el derecho a la educación, a la salud, al ocio.</p>
<p>O sea, la defensa estricta del propio salario deja de lado la construcción de un pensamiento capaz de ocuparse estructuralmente y responsablemente de los otros y de las otras. Sin embargo , entre nosotros, este modelo comenzó a fisurarse: el diálogo entre piqueteros y asambleístas barriales(caceroler@s) permite imaginar el ensayo de otra índole de asociación en las prácticas sociales.</p>
<p>Estas narrativas liberales, como otras narrativas, amasan los componentes mediante los cuales narramos nuestra historia a otr@s y a nosotr@s mism@s y de este modo otorgamos sentidos a los hechos y los convertimos en tramas argumentales (Somers M. 1992) destinadas a sostener nuestra identidad: &#8220;Llegamos a ser quienes somos a pesar de lo efímero, múltiples y cambiantes que seamos, debido a nuestra localización -habitualmente inconciente- en las narrativas sociales y en las redes de relaciones que de las cuales por lo general no somos sus autores.&#8221;La selectividad de intereses,valores y contenidos de ideas que ofrecen los discursos neoliberales aportan criterios valorativos según sus proyectos regulados por una política de mercado, que sustituye-sustituyó- o interfirió otros criterios regidos por necesidades sociopoliticas acordes con la realidad del país. Narrativas apropiadas por un segmento significativo de la población que incluyó a determinados sectores universitari@s y mediante sus argumentaciones facilitó la postergación (o anulación) de responsabilidades de índole social respecto de la situación de los sectores excluídos o marginados. Pudo producirse de ese modo en quienes privilegiaban- privilegian- la autorreferencialidad de los contenidos teóricos clásicos y tradicionales para sustentar y sostener un modelo exittoso y vigente en la práctica clínica que acuerda con la canónica de un determinado paradigma psicoanalitico, aquel que,por definición, interpreta y señala según la regla de abstinencia. Procedimiento que se incluye en la propia narrativa psicoanalítica . Claro que, el efecto de las propias narrativas generadas según la descripción del párrafo precedente que,más allá de una determinación conciente resultan producidas en sintonía con los intereses neoliberales, es el que proviene del desinterés respecto de un pensamiento crítico. Dicho pensamiento es capaz de actuar críticamente ante los efectos de situaciones sociopolíticas peligrosas en analizand@s y alumn@s cuanto en 2) la interpelación de si mism@ cuando se ponen juego las identificaciones con contenidos irrestrictos del megapsicoanálisis freudiano. Este planteo ,con matices diferenciales, existió en las décadas del 60 y del 70 cuando algunos grupos formados por psicoanalistas cuestionaron la aplicación dogmática del psicoanálisis que en esa època hegemonizaba sus prácticas : fue una generación insurreccional y rupturista, que incluyó narrativas ajenas al corpus canónico; y fundó la que habría de instituírse como anticipo de las narrativas actuales. No podemos pensar que el exilio de la mayoría de aquell@s psicoanalistas- y la desaparcición de algun@s de ell@s- haya sido ajena a su posicionamiento como creador@s de otro lugar y de otras tópicas.</p>
<p>El efecto de las narrativas en la cambiante construcción identitaria forma parte de las tramas mediante las cuales se tensan los aportes externos (politico económicos en este caso) que se incluyen en los procesos de subjetivación que,como dije anteriormente, abreva en la empresa fundacional del inconciente.<br />
<strong>Las consignas expulsivas y el suspenso : ¿y si no se van todos ?</strong></p>
<p>Humillaciones a las que es posible anticipar la incorporación de otra relacionada con &#8220;!Que se vayan todos!&#8221; consigna,soberbia y altisonante.</p>
<p>Las consignas forman parte del vocabulario que utilizan quienes forman parte de determinadas reuniones masivas y entre nosotros adquirieron particular significación durante la dictadura que se inauguró en marzo del 76. Una de ellas, que reitera un mandato político internacional : &#8220;La sangre derramada no será negociada&#8221; es paradigmática de aquello que se considera inclaudicable . Esa consigna es la que utiliza Bordieu, citando a Thompson para ejemplificar el grito de una rebelión que no tiene que ver con el pensamiento revolucionario que imaginan los intelectuales, sino con la indignación propia de la toma de conciencia.(Giberti E 2002)</p>
<p>Es una consigna que supone la traición por parte de quienes podrían negociar la sangre derramada ¿de quiénes? De aquellos y de aquellas jóvenes que protagonizaron la Patria fusilada en la década del 70. Apela a la presencia de las víctimas como demanda inclaudicable de justicia y encierra un núcleo de sensatez que la fortalece y que está representado por el derecho y el deber de continuar reclamando juicio y castigo para los responsables.</p>
<p>Esta consigna no autoriza dudas acerca de su propósito. Tampoco parecería que hubiese titubeos en quienes reclaman ¡&#8221;Que se vayan todos!&#8221; Sin embargo esa expresión responde al sentido etimológico e histórico que la caracteriza como señal o indicio y también como signo. Es decir, que aunque aparezca como rotunda en su verbalización : &#8220;No tiene que quedar ninguno de los que están&#8221; según el deseo y la intención de quienes la pronuncian , admite una revisión. ¿Quiénes son todos?¿Quiénes elegiran la totalidad de esos &#8220;todos&#8221; para comenzar o consagrar su expulsión? A pesar de su fuerza , visceral y vivencialmente sostenida, (y de las indiscutibles verdades que asisten a quienes la vociferan) , carece de los proyectos encargado de aportar los cuadros que se precisarían para gobernar una vez que &#8220;se echó a todos los malos&#8221;. Es una consigna expulsiva como una regurgitacion, como un eructo que anticipa una digestión; funciona como un indicador de algo que aunque ruidoso es transitorio y que no representa la justa ira ciudadana. Pero consiguió incorporar algo nuevo en la relación entre &#8220;la gente&#8221; y los políticos: asi como &#8220;La sangre derramada no será negociada&#8221; subraya el protagonismo de las víctimas, &#8220;Que se vayan todos&#8221; localiza a los políticos, caracterizandolos como victimarios. Victimarios responsables por los padecimientos personales y por la situación en la que se encuentra el país. Asi es como se los posiciona hoy en día, y es por la peligrosidad que se les atribuye que se reclama su partida.</p>
<p>Una vez amainada la furia , evaluando las alternativas que ofrezcan la asambleas, los consejos barriales y los lideres que en ellas se recorten, nos encontraremos con los que no se fueron, con aquellos de los que no es posible prescindir . Porque no estamos en una revolución.</p>
<p>Entonces, una de las teorías acerca de la subjetividad se preguntará por las identificaciónes del Yo con el modelo o/y con el ideal (Freud 1915, 1950) que en esta situación pareceria apuntar a un modelo desconocido, pero con seguridad diferente de los protagonizados por los funcionarios y politicos ya evaluados.</p>
<p>……………………………<br />
<strong>Tradición y transpaso(transferencia) generacional</strong></p>
<p>Sabemos que la tarea psicoanalitica no puede confundirse con esclarecimientos sociopoliticos ,pero dada la persistencia de la genuflexión ante el FMI y ante sus pares y acólitos corresponde tener en cuenta que lo específico de la situación actual y del futuro está vinculado sustantivamente con la histórica política del Grupo de los 8 para con los paises de America latina. Lo que no requiere la producción de un psicoanálisis latinoamericano, sino una comprensión analítica de los sujetos latinoamericanos, entre quienes nos encontramos (Ver Notas.&#8221;Identidad latinoamericana&#8221;) .Imaginar que los contenidos de las teorías son ahistóricos y ajenos a las topologías que las prácticas sociales construyen formaba parte de los procesos que identificaron a otras generaciones de psicoanalistas.En otra oportunidad sostuve(Giberti E. 1999) refiriéndome a la conveniencia de recurrir al nomandismo intelectual para des-sujetarnos de los dogmas y del facilismo de la repetición, que esa índole de pensamiento es la que precisamos para acompañar las nuevas desesperaciones de los sujetos escindidos y de los no-sujetos ; algunas de esas desesperaciones fueron claramente descriptas por los maestros en el ámbito de las psicopatologías que estudiamos años ha, y alli encontramos huellas fecundas; pero en otras oportunidades, si retrocedemos hasta aquellas concepciones en busca de recursos para enfocar el paisaje actual , la cinta del cassette chirría sin encontrar el timbre ni la altura que nuestr@s consultantes demandan. Particularmente en la Argentina actual que nos propone explorar los contenidos de las teorías que utilizamos y sus prácticas. &#8221; La tendencia a la exploración y la importancia de lo nuevo concita una insatisfacción que puja por avanzar en contraposición con la convocatoria de experiencias anteriores.&#8221;(Giberti E. 1999). La pulsión que permanentemente avanza hacia nuevos rumbos cuenta también con componentes conservadores(Maldavsky D.1992): &#8220;En consecuencia se produce una insatisfacción entre lo que se anhela repetir y lo que se persigue como novedad en el mundo, con pronóstico de aventura&#8221; Insistir en el antiguo paradigma del proyecto que garantice el bienestar futuro significa desatender las urgencias que ahora se juegan en niveles de supervivencia acorralada. El andar nómade, que constituye una disposición del pensamiento asume que lo ya dado como contenidos teóricos y técnicos forma parte de lo que conviene superar y de lo cual es preciso despedirse sin aniquilarlo: el gesto identitario del nómade es la despedida porque es capaz de transitar ese adios de si mismo que provoca la propia creatividad que nunca termina y no se agota ,porque es deseo. La cual, en el pensamiento nómade se acompaña con la razón autonoma, la que es capaz de asumir la incertidumbre respecto del pasado y del futuro (a diferencia del raciocinio heterónomo que siempre encuentra la explicación y fundamentación en los argumentos que provienen de otr@s dispuestos a ensoñorearse en el Yo de quienes repiten obedientemente).</p>
<p>La pulsión de saber de l@s psicoanalistas se esfuerza rumbo los origenes de las nuevas subjetividades &#8211; que incluyen las subjetividades de quienes formamos el mundo psi &#8211; rastreando las irradiaciones políticas que se inscribieron junto con la temprana vivencia de satisfacción ahora reconocida y también ahora nostalgiada. Es esa pulsión la que conduce a los registros de las subjetividades que ahora nos convocan impregnadas por el fundamento sociopolítico que siempre existió y que ahora se reconoce como amenazante ; y es la pulsion de saber la que no puede escamotear la historia de nuestros días y el pronóstico que los acompaña. Las metas y objetos de esa pulsión se diferencian e identifican según sea la generación que la pulse. Afirmación que no presume de original , pero si resulta útil para desactivas el potencial autorreferencial -derivado del deficit de pensamiento crítico &#8211; que dificulta la percepción de los efectos del FMI , de sus acólitos y de nuestros políticos complacientes en la gestión de las subjetividades que con las que hoy trabajamos. Que incluyen las nuestras.<br />
<strong>BIBLIOGRAFIA</strong></p>
<p>Bordieu P.(2000):Note brève sur l&#8217;antinomie de la protestation collective en PROPOS SUR LE CHAMP POLITIQUE, PUL, Lyon</p>
<p>Freud S. (1915):Pulsiones y destinos de pulsion, En AE,Vol.14</p>
<p>Freud S. (1920) :Más allá del Principio del Placer. En AE, Vol 18</p>
<p>Giberti E. (1993):Los chicos se escaparon de los libros, en Pagina 12, octubre</p>
<p>________(1999):Un acompañamiento nómade en psicoterapias y psicoanálisis, REVISTA NOMADAS, Número aniversario, Univ.Central de Colombia. Dpto. de Investigación</p>
<p>________(2001): El Punto G, en PAGINA 12 ,06 de junio</p>
<p>_______ (2002a): Las consignas, en PAGINA 12, 25 de marzo</p>
<p>_______ (2002b): Los ciudadanos de las cacerolas en CLARIN, 4 de enero</p>
<p>Maldavsky D.(1992): TEORIA Y CLINICA DE LOS PROCESOS TOXICOS, Amorrortu</p>
<p>Ramonet I (2002): El otro eje del mal, en Le MondeDiplomatique, marzo</p>
<p>Somers M.R.(1992): Narrative Analysis in Social Science, en SOCIAL SCIENCE HISTORY, citado por P.VILA(2001) en el DICCIONARIO DE CIENCIAS SOCIALES Y POLITICAS, Emece.<br />
<strong>NOTAS</strong></p>
<p>*Giberti E. (2002b): Los ciudadanos del cacerolazo: La humillacion ,palabra que deriva de humus, tierra, se refiere a quienes han sido vencidos y están obligados a doblar su cabeza y apoyar la frente sobre la tierra, en señal de sumisión ante el vencedor.</p>
<p>*Asamblea Autoconvocada de la Cultura y la Salud Mental : constituye una excepción.Acaba de convocar para las Jornada sobre Nuevas y Viejas subjetividades politicas.Entre sus propuestas: Analisis critico y autocritico de las diferentes formas de hacer politica en los ultimos 30 años. Violencia y practica politicas: la dictadura militar y/o economica y la resistencia. La Resistencia armada.Otras formas de violencia.</p>
<p>*&#8221;Identidad latinoamericana&#8221;: No corresponde pensarla en términos absolutos;su análisis incluye la variable aborigen, la variable inmigraciones y la presencia ibérica derivada de la conquista.Estas perspectivas se articulan con otras culturas provenientes de otros meridianos . Es la convivencia entre todas ellas las que conviene estudiar para referirse a las características de un pueblo con características propias.</p>
<p>(ð):Ignacio Martín-Baró (Valladolid 1942-El Salvador, 1989),psicólogo y sacerdote jesuita dedicó la mayor parte de sus investigaciones al estudio de la realidad social y política de El Salvador.Profesor de la Universidad Centroamericana &#8220;José Simeón</p>
<p>Cañas&#8221;(UCA).Fue vicerrector y encargado del Departamento de Psicología y Educación . Fundó el Instituto de opinión pública, el IUDOP.</p>
<p>Libros: (1983). Acción e ideología en Psicología social desde Centroamérica. San Salvador: UCA editores. (1986/1989). Psicología de la liberación. Madrid:Trotta. Procesos psíquicos y poder. En M. Montero (ed.), Psicología de la acción política. Psicología socide la guerra(1990). UCA Editores. San Salvador. (1995) Barcelona: Paidós. El 16 de noviembre de 1989 fue asesinado junto con otros cinco jesuitas por agentes del Estado pertenecientes a la Fuerza Armada de El Salvador. La idea de sectores de la Fuerza Armada de identificar a los sacerdotes jesuitas con el FMLN provenía de la especial preocupación que dichos sacerdotes tenían por los sectores de la sociedad salvadoreña más pobres y más afectados por la guerra.</p>
<p></span></p>
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		<title>The American Historical Review</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:42:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Book Review; Caribbean and Latin America; Vol 107, Nº2. April 2002Mariano Ben Plotkin. Freud in the Pampas: The Emergence and Development of a Psychoanalytic Culture in Argentina. Stanford: Stanford University Press. 2001. Pp. xiii, 314. In recent decades, psychoanalysis has not fared well in most parts of the world. Heavily organic and biologic approaches to [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Book Review; Caribbean and Latin America; Vol 107, Nº2. April 2002Mariano Ben Plotkin. Freud in the Pampas: The Emergence and Development of a Psychoanalytic Culture in Argentina. Stanford: Stanford University Press. 2001. Pp. xiii, 314.<br />
<span id="more-2242"></span><br />
In recent decades, psychoanalysis has not fared well in most parts of the world. Heavily organic and biologic approaches to the human mind and psyche have secured hegemony over psychoanalytic probing of the largely concealed inner psyche. Whereas psychoanalytic insights continue to garner limited interest in study of the humanities, they have hardly represented a growth industry in intellectual and academic discourse. Argentina has been different, and this book is the first detailed study of how clinical work, literary and cultural movements, and even intellectual and political discourse have been and continue to be profoundly shaped by psychoanalytic premises.</p>
<p>1</p>
<p>Mariano Ben Plotkin details how psychoanalysis emerged as a significant force owing to a crisis of positivism that often centered on the problematic hereditary degeneracy paradigm in Argentine psychiatry during the late 1920s and early 1930s. Stressing more than surface symptoms, psychoanalysis accompanied other elements in what might be called a late-coming social and economic modernization of Argentine life. It helped to explain-and at a seemingly complex level-what mental moods were and how they evolved. Upper-class and educated elites were particularly drawn to popularized versions of Freudian theories of the dynamic inner psyche. As well, psychoanalysis appealed to some on the political Left, but it also had resonance to others on the Right within the military and the Roman Catholic Church.</p>
<p>2</p>
<p>By 1942, the Argentine Psychoanalytic Association (APA) was founded. Spanish-speaking emigrés like Maria Langer and Angel Garma, who had been trained in Vienna and Berlin and who had escaped as the Holocaust emerged, played central roles in establishing it. But most of the founders were locals from Buenos Aires, and they adapted psychoanalysis to the particulars of Argentine culture. A wealthy psychoanalytic patient created a foundation to fund APA training, and by the late 1940s Argentina had become the major psychoanalytic training center in Latin America. Society leaders were judicious, after World War II, not to inflame a hostile Perón government. With important exceptions, they stayed out of the tug and pull of Argentine politics and thus maintained a measure of autonomy. Most eagerly embraced the theories of Melanie Klein and her British-based psychoanalytic movement, with its stress on subjective &#8220;object relations&#8221; between the very young infant and small fragments of the world he/she perceived. But on translating British Kleinians into Spanish and elaborating Kleinian formulations, the APA founding generation tended to give object relations theory several significant homegrown twists.</p>
<p>3</p>
<p>With a secure institutional and doctrinal base, psychoanalysis quickly proliferated throughout Argentine society. Psychoanalytically informed group therapy and psychodrama arrived in the 1950s, pressing Sigmund Freud&#8217;s &#8220;science&#8221; beyond its professional and middle-class margins. An APA founder, Arnaldo Rascovsky, routinely appeared on radio and television and in popular magazines with messages that combined psychoanalytic modernity and starkness (e.g. he proposed a proclivity in parents to hurt children) with conservative prescriptions for women to fulfill their missions primarily through motherhood. By the 1960s, another APA founder, Enrique Pinchón Rivière, wrote a regular newspaper column on problems of adaptation to the environment in everyday life that resonated with a Marxist-sympathizing Left. Eva Giberti&#8217;s Escuela para Padres (1968) on psychoanalytically informed child rearing techniques became a best seller. Gradually psychoanalytically informed expression became a primary way to talk of one&#8217;s discontentedness, neuroses, and therapeutic needs. Even more than men, women embraced this means to communicate their feelings and often discovered that their personal psychoanalytically guided therapist was in many ways replacing the influence of their priest.</p>
<p></span></p>
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		<title>Efectos de la divulgación en las prácticas del psicoanálisis</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:41:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[El original completo, editado en ACTUALIDAD PSICOLOGICA, enero 2002 &#8220;El hermetismo del discurso científico y sus sistemas de redes de producción y circulación (que descalifican las tareas de divulgación) esconden, en muchos casos,formas elitistas de intervención sobre la genealogía ciudadana, imposición de un modelo de pensamiento y la vanidad de pretendidas canongias.&#8221; Ricardo Cicerchia.(*) La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El original completo, editado en ACTUALIDAD PSICOLOGICA, enero 2002<br />
<span id="more-2240"></span><br />
<em>&#8220;El hermetismo del discurso científico y sus sistemas de redes de producción y circulación (que descalifican las tareas de divulgación) esconden, en muchos casos,formas elitistas de intervención sobre la genealogía ciudadana, imposición de un modelo de pensamiento y la vanidad de pretendidas canongias.&#8221;<br />
Ricardo Cicerchia.(*)</em><br />
La historia del psicoanálisis en la Argentina es la historia de 1) la institucion-en-si, 2) la historia de la divulgación del psicoanálisis, 3) los contenidos &#8220;científicos&#8221; específicos del debate acerca de 2), y 4) la historia de una demanda comunitaria solicitando la inclusión del psicoanalisis en la vida social, que no tiene equivalentes en ninguna otra región.</p>
<p>Si, en nuestro país, al estudiar las ideas que recorrieron las teorías psicoanalíticas se privilegia la década del 70, es imprescindible comenzar por el contexto social que precedió a su desenvolvimiento y referirse a un dato histórico ineludible: la divulgación del psicoanálisis que comenzó en 1958 y mantuvo ese estilo hasta 1972. (Giberti E. 1981). Como respuesta inmediata a los contenidos de la divulgación se generó una demanda popular que posteriormente se convirtió en soporte de aquello que habría de institucionalizarse.El público leía los artículos editados en periódicos y revistas, escuchaba las radios y miraba los programas de teve; asi contribuyó en el reconocimiento de este movimiento formado por quienes habían sido &#8220;iniciados&#8221; mediante la divulgación.</p>
<p>Los avisadores ( empresas que anunciaban en los medios) pagaban una cotización más alta que las habituales para publicar sus avisos en las páginas en las cuales se editaban estos textos. Fue un soporte económico no desdeñable en la historia del psicoanálisis: mucho antes que los consultorios de l@s psicoanalistas comenzaran a saturar sus horarios, el éxito económico derivado de la aplicación de los temas psicoanalíticos se localizó en la cotización de los articulos encabezados como Escuela para Padres y en las conferencias y cursos acerca de la lectura que el psicoanálisis aportaba a la crianza de los hijos y a las &#8220;relaciones de pareja&#8221;.</p>
<p>La relación dinero/psicoanálisis/divulgación se instituyó como circuito específico desde 1958 hasta fines de la década del 60 . En ese momento, el psicoanálisis divulgado constituía un negocio Se sabía que el psicoanálisis, tal como lo presentaba la divulgación, vendía.Se había convertido en una moda de la que se debía participar para no quedar aisladøs de los intereses de la época. Esta característica del primer psicoanálisis-en-divulgación forma parte de la identidad social que contextuó la práctica psicoanalítica de consultorio, aún en ciernes.</p>
<p><strong>De la divulgación</strong></p>
<p>Los conceptos de una disciplina y las teorías de una ciencia pueden ser diseminados, pueden proliferar, multiplicarse y dividirse como una fuerza que avanza más allá de su perímetro ínicial, reproduciéndose en &#8220;una proliferación viva&#8221;, según Derrida (1987). Formando parte de esa diseminación,la divulgación es una práctica insertada en las condiciones de producción, de reconocimiento y difusión de los discursos (Veron 1989); entre ambas instancias se generan inevitablemente reducciones y simplificaciones de polisemias, metáforas y metonimias. Para que una teoria circulante logre ser comprendida y reconocida debe reducir sus contenidos; recien entonces puede ser incorporada en los discursos de la cotidianidad.(Giberti 1989).Los discursos que la divulgación propònían conducían a modificaciones de sentido, es decir, hablaba de &#8220;otra cosa&#8221; si se comparaba con los contenidos de la teoría original, con sus condiciones de producción. Al circular, el reduccionismo destituye la teoria madre para capturar lo que se evalúa como importante desde la perspectiva de la divulgación.</p>
<p>Es un proceso que pretende atrapar los contenidos propios de los modos diseminativos para llevarlos, mediante una transformación semántica de reducción, a un lenguaje o código más pobre en significaciones y por lo tanto más accesible a la mayoría.&#8221;Implica un relación entre los contenidos culturales del emisor y del receptor compartiendo códigos, estereotipos, patrones y hasta posibilidad de insight guestáltico, de una misma pertenencia cultural (&#8230;).Su función es hacer comprensibles mensajes propios de una cultura&#8221;culta&#8221;de las ciencias, humanidades; trascodificar, reennviar un saber que a partir de ese momento histórico comienza a ser de necesaria utilización por las clases dominadas&#8221;( Caprile 1984 ). La difusión apunta a una mayor cantidad de público y la divulgación a la calidad del mismo, buscando formar opinión pública tal como ocurrió con la inclusión del psicoanalisis en el saber popular(Giberti E. ) .Divulgatio quiere decir &#8220;propagación&#8221; y fue originalmente una palabra para uso eclesiástico. No en vano el catecismo es la primera vulgata destinada a los niños, divulgando los conocimientos de la teología. Se refiere a la gente antiguamente denominada &#8220;vulgo&#8221;; de allí su extensión a la idea de vulgarización</p>
<p>Cuando es necesario que la divulgación sobrepase la cantidad de público que puede asistir a una conferencia donde se cuenta con un contacto cara a cara con quien la dicta apelando a un nivel masivo hablamos de procesos difusivos. La difusión es un proceso de alocución que pretende el máximo de público y el máximo de comprensión que introduce, inyecta, reitera mensajes estereotipados al decir de Caprile. El modo divulgativo reenvía, hace comprensibles mensajes de la &#8220;cultura culta&#8221; al público corriente, y puede difundirse masivamente o no.</p>
<p>La divulgación funciona en la instancia auditiva-verbal, escrita, e icónica. El discurso pertenece al presente: lo que dice desaparece con la voz hablada. Lo semántico escrito, textual, tiene actualidad y un futuro distinto .Su eficacia quizá se libere más adelante, como lo plantea Eco en El nombre de la rosa.</p>
<p>La divulgación se enmaraña con los discursos del poder ya que no sólo crea campos de dominancia respecto de quien escucha,mira o lee sino que suscita efectos de fascinación; si bien éstos no pasivizan al público conviene tenerlos en cuenta para el analisis de la narcisización de quien divulga.</p>
<p><strong>El horror a la divulgacion</strong></p>
<p>…………………………………………</p>
<p>El comienzo de la divulgación antecede e interviene en la sensibilización favorable hacia el psicoanálisis</p>
<p>…………………………………………. Pierce sostuvo que un pensamiento , en un momento dado , sólo tiene una existencia potencial que depende de lo que será más tarde, y en esta misma línea Hacking se refiere a las descripciones retroactivas, que al explicitarse se convierten en nuevas descripciones que son capaces de cambiar el pasado :&#8221;volvemos a escribir el pasado no porque hallamos nuevos datos, sino porque presentamos las acciones bajo nuevas descripciones&#8221;Este era un fenómeno de aparición reiterada en los grupos formados por padres- convocados en Escuela para Padres- quienes, al hablar de sus problemas con sus hijos reproducían verbalmente experiencias de su propia infancia, a las que les otorgaban nuevos sentidos.</p>
<p>Modificando el contexto, un fenómeno de la misma índole es el que se expone en este artículo al re-leer los antecedentes de los comienzos de la divulgación del psicoanalisis en nuestro país que constituye un hecho de ineludible conocimiento para comprender el posicionamiento de las ideas que surgieron en décadas posteriores</p>
<p>La tesis de Pierce permite pensar que a Freud le interesó divulgar su teoría. No pensó solamente en el psicoanálisis según las prácticas que l@s psicoanalistas estiman correctas.</p>
<p><strong>¿Cómo continuó la historia?</strong></p>
<p>………………………………………..</p>
<p><strong>Los efectos: transformación de paradigmas</strong></p>
<p>Los textos de divulgación se instituyeron en signos que daban cuenta del ajuste sociocultural que implicaban en relación con las pautas y normas familiares y escolares del momento. Dichas pautas, que parecían abroqueladas en la dimensión de lo inamovible y sacralizado, resultaban, por el contrario móviles e históricamente reguladas. Las pautas tradicionales que aparentaban ser armoniosas respecto de las necesidades de l@s hij@s, y respecto del deber-ser en materia educación, quedaron jaqueadas mediante las críticas que provenían de la divulgación. Las familias acataban las indicaciones de los nuevos discursos y narraban los éxitos de sus experiencias .Admitieron que las pautas aprendidas no correspondían a un principio inmutable y saturado; era posible construírlas a partir de diferencias y oposiciones en relación con las tradicionales.</p>
<p>Se reconoció el conflicto como categoría de lo intrafamiliar, y se le adjudicó un potencial relevante. Fue conceptualizado en términos binarios oponiendo bueno y malo, sano-enfermo, probablemente como efecto de racionalizaciones destinadas a soportar el peso de las interpretaciones que el público utilizaba al repetir los ejemplos que se exponían en los aportes que se divulgaban.</p>
<p>El hecho no tenía que ver con la rigurosidad de la técnica o con la estricta transmisión de la teoría, pero sí con la aparicíon de una nueva práctica que evidenciaba el dispositivo de poder que el psicoanálisis podria llegar a encarnar. En materia autoridad se suscitaban reordenamientos dentro de las organizaciones familiares. Pero se arriesgaba la gestación, como sucedió, de la estereotipia del no frustrar a los hijos, cargando negativamente toda prohibición, toda pauta sancionadora. En innumerables familias el respeto por los chicos, al hegemonizarse, se deformó convirtindose en un laissez faire que aún se me adjudica.</p>
<p>La configuracion de los vinculos intrafamiliares siempre constituyó un dato político encubierto.En ese momento política en el sentido de adminstrar los conflictos y como orientadora, no solo acorde con el modelo tradicional sino admitiendo diversos modelos de convivencia y también como diligenciadora de consultas psicológicas. Lo cual no constituyó un compromiso totalizador de &#8220;las familias de la Argentina&#8221; sino que el universo que adhirió a esta divulgación era la que ilustraba este modelo. Pero, el estilo up down utilizado en la divulgación reproducia,sin advertirlo, el autoritarismo de un supuesto saber</p>
<p>La anterior enunciación de los cambios discierne la interfase clave del cambio de paradigmas que caracterizó la década del 70 que incluyó la creación de grupos de orientación formados por padres y madres.</p>
<p><strong>Una lectura actual del fenómeno</strong></p>
<p>Actualmente hablaríamos de una transferencia de conocimientos mediante un programa, ( Lakatos(1993) extrapolando el concepto ya que éste se refería a programas de investigación) capaz de anticipar hechos nuevos y aportar la producción de alguna teoría auxiliar. Hablaríamos entonces de un programa progresivo. Seria pertinente ensayar una evaluación acerca de su poder heurístico original, al responder determinadas preguntas: &#8220;¿Cuántos hechos produjeron y cuál fue su capacidad para explicar sus propias refutaciones en el curso de su crecimiento?&#8221; La cantidad, densidad y calidad de hechos producidos pueden consultarse en los textos citados en la bibliografía. Asi como las refutaciones forman parte de la autocrítica ya editada.</p>
<p>Se trató de un programa que se ocupó del campo psicoanalitico transferida a la comunidad, para lo cual utilizó los medios de comunicación, discriminando diversos proyectos, ya fuese el público su destinatario ( como genérico), o bien dirigido determinados sectores, maestr@s y profesionales. Cada proyecto destinado a transferir contenidos de la teoría psicoanalítica ).Y por otra parte aplicar dichos contenidos a la orientación de la crianza de l@s hij@s (otros proyecto). Con un común denominador: desactivar y/o limitar los procedimientos autoritarios vigentes en las organizaciones familiares y en las escuelas.</p>
<p>¿De qué manera el &#8216;discurso psicoanalitico&#8217; asumió -o no-las otras manifestaciones del &#8216;universo discursivo&#8217; de la época? La referencialidad discursiva &#8211; localizada en el discurso psicoanalítico-¿qué significados políticos omitia mencionar?¿Por qué se asumió que el psicoanálisis constituía el único discurso válido para la orientación y la comprensión de los niños y de las niñas, sin que dicha aceptación involucrase una ilusión? No hubo tal ilusión dado que múltiples evidencias , en cuanto a las formas de comunicación intrafamiliar ,mostraban la eficacia de encarar las configuraciones vinculares de las organizaciones familiares según los nuevos paradigmas.</p>
<p>La interpretación del sentido y de la orientación del discurso de aquella época, permite registrar los estilos de pensamiento que se ejercían en aquel momento; y reconocer actuales formas de pensamiento que precisan mantener el registro de su dimension histórica, (apelando a la información acerca de lo que sucedió entonces) para consignar la que pretende instituírse como historia del psicoanálisis en la Argentina.</p>
<p>Los textos actuales que contienen datos al respecto omiten mencionar el fenómeno que corresponde al inicio de la divulgación del psicoanálisis entre nosotros (Balan C. 1991 ,Vezzetti H.1996 ). Omisión que deja sin respuesta la pregunta acerca de la demanda comunitaria que presionaba para que las prácticas psicoanaliticas se incorporaran en las escuelas y en los hospitales . También deja sin sustento el reconocimiento de los primeros jóvenes psicoanalistas que agradecían a la divulgación la posibilidad de contar con numerosos pacientes. Y elude admitir la existencia del soporte económico empresarial que durante una década publicitó sus productos en las pàginas de los periódicos que divulgaban o en los programas de teve.Y que promovió la venta de una colección de libros (tres volumenes) , Escuela para Padres, que alcanzó treinta ediciones. Omisión que transparenta la ausencia de rastreo de los hechos que la historia aporta, editados durante años en revistas técnicas y en Todo es Historia.(Ver Notas)</p>
<p>Dicha omisión cierra el camino hacia el debate de las ideas al seleccionar la presencia de psicoanalistas consagrados por la APA.Al excluír la existencia de la comunidad en sus textos desgajaron los contenidos políticos de la obra de Freud que no sólo fue un divulgador de su pensamiento , sino también agradeció su divulgación por terceros.</p>
<p>La omisión quizá intenta tornar invisible lo que existió, o bien se trata del desconocimiento de los hechos,( lo cual estimo poco probable), o bien al no existir un campo específico que se ocupase del desarrollo de las aplicaciones políticas del psicoanálisis y el imprescindible reconocimiento de la divulgación como herramienta princeps para explicitarlas, se ignoró voluntariamente la existencia de este movimiento comunitario en la década del 60. En la cual, una mujer ,psicóloga, ajena al área oficial del psicoanálisis, construyó, junto con la comunidad, un movimiento de opinión favorable a la inclusión de los aportes teóricos del psicoanálisis en la comprensión e interpretación de las viscitudes del psiquismo. Queda pendiente otra alternativa: que los autores de los textos citados considerasen que lo divulgado, o el divulgar &#8220;no era psicoanálisis&#8221;. Si éste fuese un argumento sería posible extenderse en la enunciación de aquello que &#8220;el psicoanálisis sea&#8221; Es evidente que &#8220;el psicoanálisis que es&#8221; responde a lo que Cicerchia denominó &#8220;imposición de un modelo único de pensamiento&#8221;, que según este autor constituye un camino que &#8221; nos ha empobrecido de imaginación y embrutecido de maneras, a todos, sin excepción. Pero también que somos víctimas de un ethos encajado en la inmovilidad de un discurso meramente vanguardista, claro, sin el giro de Buñuel o de Breton.&#8221;(Cicerchia R. 2001).Afirmación que ilustra los riesgos de inmovilizarnos en lo que suponemos &#8220;ya tenemos sabido&#8221; sin actualizar las argumentaciones en el ámbito del debate de ideas. Que es lo que se pretende al comparar aquellas que trascienden o claudican en las diversas épocas.</p>
<p>Convivimos con las nuevas magnitudes las Ciencias de la Comunicación acomodando el orden simbólico a las pautas del orden mediático y precisamos aplicar otras lógicas. Lo cual reclama de nosotros una modificación en los registros perceptuales además de la aceptación de una alteridad que no es la del analizando o paciente sino la del radioescucha,del televidente o del lector de un articulo periodístico.Es el reclamo de los productos de una cultura que no fué incorporada en los textos freudianos. Reproduzco un comentario de Cicerchia (2001) acerca de este ensayo preparado para ACTUALIDAD PSICOLOGICA: &#8220;Bajo la coexistencia necesaria de diferencias e intercambios de teorías y sensibilidades,los deseos y necesidades deben organizar el marco del encuentro entre la sociedad y la cultura, aquí en la comunicación(en la divulgación).Entonces: la deuda.Reconocer que se participa de un campo social más amplio, y mejorar las capacidades de acoger y representar la vitalidad del universo de ideas y actos transformadores de tod@s l@s actores&#8221;.<br />
<strong>Notas y BibliografÌa</strong></p>
<p>BALAN C. : CUENTAME TU VIDA. Planeta;Bs.As.1991</p>
<p>CICERCHIA R. :Comunicaciones personales. 2001</p>
<p>CAPRILE J.:, &#8220;Comunicación y cultura en el reino de Big Brother&#8221;, revista Nueva Sociedad, núm. 71, 1984</p>
<p>J. DERRIDA,1987: La Dissemination, Ed.Seuil,París.</p>
<p>FREUD, S.: OBRAS COMPLETAS, Amorrortu, Bs. As., 1987</p>
<p>GIBERTI, E.: &#8220;Los padres y los medios de comunicación&#8221;, relato por invitaci6n en el Congreso Internacional de Educación para Padres, Caracas, Publicada en la Revista Argentina de Psicología, núm. 8, 1971, Buenos Aires.</p>
<p>GIBERTI, E. : TeorÌa de la prevención, en ACTAS , 1º Congreso Metropolitano de PsicologÌa, Bs. As., 1981.</p>
<p>GIBERTI, E.: Psicoanálisis y divulgación en la dÈcada del 60, en Revista TODO ES HISTORIA, Nº280, Bs. As., 1989.</p>
<p>E GIBERTI, Padres y madres: una vanguardia psicológica ACTUALÍDAD PSICOLÓGICA, julio de 1987,Buenos Aires.</p>
<p>GIBERTI, E.: Freud y la divulgación, en periódico P·gina/12, Octubre 8, 1989 Bs.</p>
<p>GIBERTI, E.: De cuando el psicoanálisis debutó en los medios de comunicación y fue aplaudido por padres y maestros, en ACTUALIDAD PSICOLOGICA, Febrero 1990, Bs. As.</p>
<p>GIBERTI, E. <img src='http://www.evagiberti.com/wp-includes/images/smilies/icon_razz.gif' alt=':P' class='wp-smiley' /> sicoanálisis en divulgación, en Revista GACETA PSICOLOGICA Nº 93, Bs. As., 1993.</p>
<p>GIBERTI E. : Psicoanálisis y divulgación, en LOS LUNES DE PSICOANALISIS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL;Ed.Secretaria de Cultura de la Nacion y Espacio Ed.1996</p>
<p>GIBERTI, E. : Las marcas del género: mujeres en T.V. REV FEMINARIA; 1996</p>
<p>HACKING I: LA DOMESTICACION DEL AZAR ;Gedisa;Barcelona;1995</p>
<p>HABERMAS, J.:HISTORIA Y CRÌTICA DE LA OPINIÓN PÚBLICA, Gili, MÈxico, 1986.</p>
<p>LAKATOS I.:LA METODOLOGIA DE LOS PROGRAMAS DE INVESTIGACION CIENTIFICA:Alianza: Madrid. 1993</p>
<p>MOINS, A.: LA METAPHÒRE SOCIALE, P.U.F., Paris, 1992.</p>
<p>MOSCOVICI, S.: EL PSICOANÁLISIS Y SU PÚBLICO, Huemul, Bs. As., 1979</p>
<p>VERON E: Semiosis de lo ideológico y el poder, REV.ESPACIOS, núm.1; 1985</p>
<p>VEZZETTI H. 1996 : AVENTURAS DE FREUD EN EL PAIS DE LOS ARGENTINOS;Paidos;1996</p>
<p>MAX WEBER : ECONO MIA Y SOCIEDAD;FCE;1966</p>
<p>TERAN O.: REV.ESPACIOS Nº 3 y 4, Facultad deFilosofíay Letras, Bs.As. 1985<br />
(*)R.Cicerchia <img src='http://www.evagiberti.com/wp-includes/images/smilies/icon_biggrin.gif' alt=':D' class='wp-smiley' /> octor en Historia(Columbia university, New York).Magister en Ciencias Sociales(FLACSO).Investigador de carrera en CONICET. Consultor de UNICEF.Profesor de Historia Latinoamericana(UNBA.Ftad.Ciencias Sociales.Carrera Ciencias Politicas.Libros: Formas familiares,procesos historicos y cambio social en America latina(Quito 1997),. Historia de la Vida privada en la Argentina(BsAs-Troquel).Otros</p>
<p></span></p>
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		<title>Psicoanálisis en los medios de comunicación</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:41:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este Ensayo fuè editado por Editorial Espacios en el volumen  Los lunes del Psicoanálisis, organizados en 1998  por la Secretaria de Cultura de la Nación, y realizados en la Biblioteca Nacional. realizados en la Biblioteca Nacional, (El psicoanalista massmediático Este Ensayo fuè editado por Editorial Espacios en el volumen Los lunes del Psicoanálisis, organizados en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este Ensayo fuè editado por Editorial Espacios en el volumen  Los lunes del Psicoanálisis, organizados en 1998  por la Secretaria de Cultura de la Nación, y realizados en la Biblioteca Nacional. realizados en la Biblioteca Nacional, (El psicoanalista massmediático<br />
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<em>Este Ensayo fuè editado por Editorial Espacios en el volumen Los lunes del Psicoanálisis, organizados en 1998 por la Secretaria de Cultura de la Nación, y realizados en la Biblioteca Nacional. realizados en la Biblioteca Nacional, (El psicoanalista massmediático</em>.<br />
Si bien Freud no fue psicoanalista massmediático, se ocupó cuidadosamente de divulgar su obra. En la página 52 del Tomo XI de sus Obras Completas figuran, presentados por Stratchey, los dieciséis textos destinados &#8220;a médicos y legos&#8221;, es decir al público; dato que podría utilizarse para defender las técnicas de divulgación pero es evidente que no es lo mismo divulgar la propia obra que las producciones de otros autores. Sin embargo, Freud pensaba de otro modo: el 12 de Noviembre de 1938 le escribía a María Bonaparte: &#8220;Siempre estoy dispuesto a reconocer, además de tu diligencia infatigable, la modestia con que dedicas todas tus energías a la divulgación y vulgarización del psicoanálisis&#8221; . La distinción entre divulgar y vulgarizar se anticipó a los posteriores aportes de las Ciencias de la Comunicación, que envolvería a ambos conceptos dentro del rubro de las técnicas diseminativas.</p>
<p>La divulgación es una práctica insertada en las condiciones de producción y difusión de los discursos; entre ambas instancias se generan inevitablemente reducciones y simplificaciones de polisemias, metáforas y metonimias. Desajustes imprescindibles cuando se decide transmitir a través de los medios los contenidos de una teoría; que no es lo mismo que &#8220;trabajar o actuar como psicoanalista&#8221; en los mismos, ya que estas actividades pueden realizarse sin pretender introducir lo que se caracteriza como núcleos teóricos.</p>
<p>Lo inevitable del reduccionismo y de la pérdida de matices no resultó inadvertido para Freud. Cuando Abraham recibió una carta de UFA FILMS, invitándolo a autorizar la filmación de Secretos del Alma, una película que intentaría poner en pantalla conceptos y técnicas del psicoanálisis, Freud titubeó. En 1925, Abraham le envió una carta informándolo y añadiendo: &#8220;Si nosotros no lo hacemos, seguramente, otros psicoanalistas con menos formación se arrojarán ávidamente sobre la presa.</p>
<p>Freud, a quien no se le escapaban los beneficios económicos que podrían resultar de la empresa, respondió: &#8220;El espectacular proyecto no me agrada (&#8230;) a pesar de lo cual entiendo que sus argumentos son irrebatibles a primera vista (&#8230;) El asunto puede discutirse . Mi principal objeción continúa siendo que no considero posible representar plásticamente -de manera respetable- nuestras abstracciones.&#8221; Tengamos en cuenta que el modelo propuesto para representar la represión, utilizado en la Conferencia de la Universidad de Clark, podría ser llevado a la pantalla colocando a un actor en situación de ser desalojado de la Sala de Conferencias para luego introducirlo por la ventana.<br />
Los comienzos de la divulgación en Europa y Estados Unidos coincidía con el surgimiento de una nueva idea de público . Era la época en que se hablaba del human interest heredero de la literatura psicológica del siglo XVIII, que se expresaba en los periódicos a través de consejos referidos a moral y educación. Las ideas que Freud desarrollaba exponían públicamente intimidades del consultorio y de las relaciones familiares, algunas consideradas como secretos de familia. Al convertirlas en digeribles para su público, evidenciaba las transformaciones por las que atravesaba la familia burguesa, que paulatinamente articularía su privacidad, cada vez más disminuída, con sus actividades en la vida pública. Esta mínima referencia a los datos históricos no es ajena a los orígenes de la divulgación de los contenidos de la teoría psicoanalítica y, posteriormente, a la participación de los psicoanalistas en los medios de comunicación, de donde habría de surgir la expresión &#8220;psicoanalisita massmediático&#8221;. En los comienzos de esta práctica (1957), se suscitaron numerosas discusiones protagonizadas por profesionales y psicoanalistas; una vez probado el éxito de esta metodología, otros psicoanalistas fueron invitados a participar en los medios y disminuyó la oposición: una corriente psi se incluyó en los mismos. Variables de distinta índole me permitieron iniciar la divulgación de los contenidos de la teoría psicoanalítica en los medios y estimo pertinente historizar el fenómeno antes de referirme al psicoanalista massmediático, ya que el tema apunta a quien &#8220;se autoriza&#8221; a iniciar a otros en psicoanálisis, habiéndose autorizado previamente como psicoanalista, sin contar con el beneplàcito o permiso de la institución psicoanalítica oficial.</p>
<p>El psicoanálisis, tal como se caracerizaba en la época en que comencé su divulgación (1957), se parecía a un punto fijo, vértice de una disciplina verticalizada, considerada de ese modo por quienes eran reconocidos como sus representantes máximos y verdaderos. Decidir que ese punto fijo podría transformarse y traducirse, volcando sus contenidos en redes plurales (periodismo escrito en su comienzo, tratamiento radial y televisivo posteriormente) parecía convertir al punto fijo en un nudo desajustado en la red. Lo que sucedió fue que, a través de la divulgación, algunos conceptos psicoanalíticos se instalaron en la comunidad, de modo que el psicoanálisis funcionó como un punto móvil, recreado por la gente. Cada cual propuso, desde su comprensión de lo que se divulagaba, el diseño de sus propios mapas interpretativos, ya fueran relativos a sus conflictos o a hechos de la cotidianeidad. Lo cual poco tenía que ver con la rigurosidad de la técnica o la teoría pero sí con la aparición de una nueva práctica que ponía en evidencia el dispositivo de poder que el psicoanálisis podía encarnar. Esto resultó notorio a través de la utilización popular de los vocablos propuestos por la teoría: maestros, padres y madres de familia, periodistas, funcionarios, comenzaron a hablar de Edipo, frustraciones, traumas, complejos y a agitar la importancia del binomio madre-hijo. En ese momento, no había amanecido entre nosotros la ley del padre.<br />
<strong>Lo massmediático y el psicoanálisis</strong></p>
<p>En un ensayo acerca del tema, Sergio Rodríguez afirma: &#8220;Como se dijo de Hollywood por metonimia del cine, los medios masivos de comunicación son &#8216;grandes fábricas de sueños&#8217; destinadas a, parafraseando a Freud, proteger el dormir de los habitantes de nuestro afligido planeta. Y no se entienda esto como una crítica tonta a los medios. No es conveniente despertar a lo real de la vida mientras no se cuente con herramientas simbólicas eficaces para elaborar lo inmediatamente angustioso. Pero entonces, los sueños que fabrican los medios son los apósitos con que se taponan las heridas abiertas por la insuficiencia simbólica estructural, dicho en jerga psicoanalítica, por la castración de la cultura. (&#8230;) ¿Cómo hacer lugar en ellos al psicoanálisis cuya función es interpretar para despertar al durmiente y ponerlo a trabajar sobre lo que realmente escapa a sus deseos, desplazando y deformando su gozar?&#8221; Y añade una información que estimo clave en la evaluación del trabajo del psiconalista en los medios: &#8220;Este es el punto donde muchos psicoanalistas dimiten de la ética que anima al psicoanálisis para adaptarse a la que vitaliza a los medios. Se transforman entonces en dadores de consejos, pasando a ser personajes del sueño que sueña que se puede enseñar a vivir.&#8221; De este modo, posteriormente revisado, comenzó la divulgación entre nosotros.</p>
<p>En lo personal, conversando con Eliseo Verón, me advirtió respecto del posicionamiento &#8220;up down&#8221; en que me colocaba y la paradoja que producía: sugiriendo a los padres revisar el autoritarismo en la familia y en la escuela, yo daba indicaciones precisas, imaginando contribuir con la denominada &#8220;salud mental de la población&#8221;. No obstante el resultado, que pudo evaluarse a través de los años, permite conjeturar que las reflexiones acerca de la necesidad de atender a los deseos de los hijos y oponerse a las violencias en la familia ingresaron en la conciencia y opiniones de la comunidad, sugiriendo otros procedimientos .</p>
<p>A través de los medios, el psicoanálisis emigra de su territorio, que parecería delimitado por la práctica destinada a producir textos y ocuparse de pacientes analizados, para generar una territorialidad con características propias; la cual sería producto de la diseminación en su variable difusión y divulgación, inventando una técnica que le permita dialogar con el conductor de un programa que lo invita o con un oyente televidente &#8220;en el aire&#8221;, aludiendo a lo que otros no podrían aludir, es decir, escuchando y respondiendo como quien comprende desde una perspectiva psicoanalítica. Componiendo un discurso que intenta conectar a su interlocutor (público o conductor) con sus propios saberes y con sus apuestas no concientes; por lo tanto crea una territorialidad constituída por las normas que rigen las prácticas mediáticas, articuladas con cánones que el psicoanalista ha inventado, construído para expresarse como tal en un ámbito no previsto por su quehacer. El reduccionismo al que habrá de apelar en alguna oportunidad en que decida explicar un elemento de la teoría es una metáfora de su saber, al mismo tiempo que un apócope y una ficción audaz.</p>
<p>Puede resultar complejo imaginarse al psicoanalista en un escenario que no es el propio sino el de los otros, quienes manejan el canal de T.V., por ejemplo; escenario en el cual dispone de su discurso, atravesado por su imagen encuadrada en una pantalla/membrana y dependiente de lo que el director decida mostrar de su cuerpo, según sea el enfoque de cámara que elija. Lo que el público ve no es al psicoanalista sino lo que la mirada del director de cámaras decide mostrar: un primer plano, un perfil o una figura completa. Iluminado a giorno o en semipenumbra. Por su parte, quien conduce el programa será un otro visible, conocido o no por él; pero el público siempre constituye una alteridad numerosa e imaginada, instituyente del rating del cual dependerá su futura participación. Es un público desconocido, abierto, que promueve, por parte del psicoanalista, la necesidad de transformarse en otro para sí mismo, efecto de su relación con esa alteridad cuyas respuestas ignora: es la aparición de una falta que el psicoanalista convoca, piloteando un nuevo orden de la castración. A su vez, el psicoanalista no ignora que interviene en la subjetividad de quien lo mira y escucha; de este modo protagoniza una instancia en la cultura de la imagen en la cual su imagen adquiere un nuevo sentido, merced a la mirada-de-ese-otro-que-es-el-público. Más allá de su práctica en la interpretación, debe apelar al sentido original de lo que sea la hermenéutica, personificando a Hermes, portador de un mensaje, como diría Heidegger &#8220;traer mensaje y noticia antes que interpretar&#8221; . Mensaje es lo que el público espera, homogeneizado por lo que habitualmente la T.V. le da y si no lo encuentra en el discurso profesional, recurrirá al zapping, gracias al cual el psicoanalista podrá transformarse en un desaparecido. El zapping es una práctica de desinvestidura , una aniquilación que edpende de la mirada y el pulgar del televidente. El ejercicio del zapping es réplica del pulgar imperial con que algún emperador romano cancelaba la vida del esclavo o gladiador en la arena. Es un borramiento que nos incorpora en el orden de los borrados, determinados a incluirnos en el horror que implica saberse aniquilado, merced a nuestra participación en la pantalla. Imaginarlo torna ominosa la práctica televisiva, donde surge nuestra imagen, que pasa a depender de la decisión de otro para despoblarnos de la mirada con que el mundo nos acogiera. Para peor, ello lo produce alguien que está en sombra, real y alejado. El público es sombra mediatizante, mediatiza la comunicación entre dos instancias: el psicoanalista y quien le da oportunidad de expresarse, mostrarse. O sea, el psicoanalista queda posicionado de un modo que no parecía formar parte de sus incumbencias y ello no es ajeno a las evaluaciones que hacen otros psicoanalistas, poniendo la ética en cuestión. Se trata de una discusión pendiente, que ocuparía un espacio textual, desbordante de las posibilidades de este artículo; no obstante es posible anticipar que dicha discusión podría incluir el papel del psicoanalista como sujeto parte de una cultura que se caracteriza por las extrapolaciones de sentido y por su multiplicación. Este planteo abre nuevas posibilidades respecto de las objeciones canónicas a la divulgación de los contenidos del psicoanálisis, posiblemente asociados con la sensación de quienes puedan suponer que aquellos que divulgan &#8220;muestran lo que no se debe&#8221;, como podría ser la teoría-madre, la exhibición de una escena primaria en la que el psicoananlista funcionaría como exhibicionista y quien leyera, mirara o escuchase, un público o sujeto voyeur, cuya necesidad de espionaje sería parcialmente satisfecha por la acción del divulgador. También se lo suele colocar en la posición del traidor, como si abriera la puertas de un recinto que sella un pacto de circularidad. Y aún de apóstata y ser imaginado como quien desea colocarse en posición de profeta (lo cual no es ajeno a la actuación de algunos/as divulgadores/as).</p>
<p>S. Moscovici añade: &#8220;Los sujetos que perciben la vulgarización del psicoanálisis como una decadencia, como un desgarramiento de la atmósfera mágica, razonan como si se tratara de un atentado a un dominio reservado del saber&#8221;.<br />
<strong>La psicoanalista mediática</strong></p>
<p>Dado que el inicio del psicoanálisis massmediático estuvo a cargo de una mujer, parece pertinente advertir que la diferencia de géneros no fue gratuita respecto de las críticas ganadas por dicha práctica. Si se trata de una mujer la que accede a la T.V. , quienquiera que ella sea, impresiona como si protagonizara una visibilidad redundante respecto de su imagen, inevitablemente clasificada por algunos psicoanalistas como exposición histérica. Hay un otro que la exhibe -el canal de T.V.- mientras ella se muestra, encuadrando su energía pulsional en el marco dela pantalla, para decir desde allí su saber, impregnado de su ser sujeto mujer, lo cual será efecto de su conciencia de género o de su olímpico esconocimiento de la misma. Sin embargo, más allá de lo que ella haya estudiado al respecto, para quien la mira, ella es representante de su género: ese dato es lo que organia la mirada y la escucha del televidente. Su ser mujer funciona como anclaje de lo que dice y dirige la decisión del director de cámara, muy a menudo tentado de subrayar segmentos de su cuerpo (piernas cruzadas o escote) o su edad (primer plano que aumenta el tamaño de las arrugas y las prolifera) más que a atender a su discurso. Ese cuerpo enfocado, scannerizado, milimetrado por la mirada del director (casi siempre varón) es otro espacio público que en el origen de la divulgación escandalizó a algunos psicoanalistas y profesionales; probablemente reconocieron el registro de seducción que evidenciaba su eficacia a través de nuevos teclados: los que dependen del poncheo de quien dirige desde los controles. No obstante se trató y se trata de una seducción soft, light, cuya resonancia depende del remate que utilice la psicoanalista a través de su cara: si sonríe a cámara, buscando aceptación por parte del público o si habla diciendo lo que supone que debe decir sin negociar con la sorpresa o el rechazo de quien la mira en secreto (para ella).</p>
<p>Exhibirse en función de psicoanalista aparece sostenido por el exhibirse en cuanto mujer, lo cual implica (por lo general, aunque no necesariamente) un cuidado que atienda a la estética (de lo cual se ocupan también los hombres). Quien la observa en su pantalla seguramente escuchará lo que ella le dice pero si se trata de una televidente, no le pasará inadvertido su peinado o su ropa. Esa visibilidad quizá se acompañe con el deseo del público -o de alguno de sus miembros- que intenta adivinar en ella-parlante qué será lo que ella quiere, más allá de lo que dice. Pregunta que devendría desde el imaginario social, habituado a sospechar de las intenciones del género. O sea, se preanunciarían operaciones simbólicas específicas, no sólo a cargo de quien habla sino también de quienes miran. Estas operaciones simbólicas se inscriben -quizá atrapadas- en la canónica de los medios en los cuales lo inmediato es un valor máximo, así como la velocidad ritmada técnicamente. La inmediatez de una respuesta, calificada como intelectual o como inteligente, cuentan que fue patrimonio del género masculino; no obstante, cuando es preciso salir al aire con interlocutor desconocido (público) la psicoanalista, exhibe, desnuda, capacidades que históricamente no se le reconocían . Lo cual permite suponer un strip-tease mediático, cuando es una mujer quien trabaja con elementos del psicoanálisis, &#8220;verificada en su histeria&#8221;, querrían decir algunos/as. Tal vez condense, para la mirada del público, esa imagen tradicional, con otra que lo es menos: la materna, tranquilizante si se ocupa de temas relativos a lo que se denomina niñez. Entonces, es preciso analizar el ejercicio del poder que resulta del uso prioritario de este tema, asociado con la vida de familia. La utilización de conceptos aportados por el psicoanálisis, con referencia a la relación padres-hijos, constituyó una de las claves del poder que adquirió la divulgación en sus comienzos.<br />
<strong>Modos de participación</strong></p>
<ol>
<li>Quienes asisten a radio y TV, disponiendo de un microprograma (5 ó 6 minutos o más en radio)</li>
<li>Quienes son invitados para formar parte de un programa que conduce un periodista, como participante permanente (semanal o quincenal) para reflexionar acerca de la actualidad o eligiendo un tema según su criterio</li>
<li>Quienes responden preguntas que les llegan opr tele´fono, ya sea en su micro o como invitado de otro programa</li>
<li>Quien interviene en la dramatización actoral de un conflicto, señalando su dinámica .</li>
</ol>
<p>También es conveniente discernir entre quienes:</p>
<ul>
<li>Trabajan en los medios, es decir, cobran honorarios y</li>
<li>Quienes asisten gratuitamente porque les interesa hacer la experiencia, ya sea de modo sistemático o accidental.</li>
</ul>
<p>Por lo general, se admite el segundo modelo, cuya práctica no comparto cuando se trata de un colaborador permanente, puesto que ese profesional actúa en calidad de trabajador.</p>
<p>En cuanto a las técnicas que pueden implementarse en TV o en radio, demandan tener en cuenta las características del medio. Recordemos la experiencia de Lacan cuando, invitado por ellos, se las ingenió para demostrar que el discurso psicoanalítico no era mediatizable en esas áreas. Es decir, eligió excluirse de dichas prácticas.</p>
<p>Sergio Rodríguez sugiere que, en caso de diálogo con un interlocutor &#8220;al aire&#8221; es conveniente &#8220;mantener abierta la pregunta pero de una manera distinta de la que se usa en el consultorio, aunque, la verdad sea dicha, relativamente. Debe sostener la pregunta de manera que facilite el fluir discursivo en el público. Se logra así mantener la ilusión de un saber, a la vez que el propio discurrir hace que el mismo se escurra permanentemente, dando lugar a nuevas intervenciones del público. El psicoanalista se oferta como &#8220;un sabio&#8221; posible, a la vez que no responde desde esa posición. La deja en reserva para hacer hablar a los interrogantes, ideas, recuerdos, mitos y prejuicios del público. Presiona así la ignorancia estructural de los seres parlantes, provocando que, en su evacuación, vayan encontrando sus propias modalidades de lidiar con sus problemas (modalidades del goce).&#8221;</p>
<p>Esta es una de las dimensiones posibles de la práctica psicoanalítica en los medios y corresponde a la denominada televisión participativa, acerca de la cual es posible abrir un área de discusión, ya que, a pesar de su eficacia en distintos niveles, suscita disidencias intelectuales. Aunque no se remita a la divulgación psi, interesa citar el texto de B. Sarlo : &#8220;El nuevo modelo relacional o participativo se instala en las grietas dejadas por la disolución de otros lazos sociales y de otras instancias de participación&#8221;.</p>
<p>No obstante, podemos pensar en otras alternativas que, sin transgredir éticas ni recalar en consejos, permita incluir informaciones que resulten útiles a quien escucha, sin dialogar con el psicoanalista. Por ejemplo, cuando se describen determinadas conductas psicopatológicas o transgresoras por parte de los chicos. En ese caso, algunos colegas se indignan cuando los padres asisten a la consulta y comentan: &#8220;A lo mejor mi hijo tiene una fobia&#8221;, considerando irrelevante tal acotación. Pero ese repudio podría relacionarse con la ilusión, por parte del profesional, de la existencia de una Edad Dorada de Padres en una Epoca Ideal en la que los progenitores carecían de información y llegaban a la entrevista en estado de gracia. Ese Paraíso Perdido por causa de la divulgación permite suponer cierto fastidio, temiendo la claudicación de la autoridad profesional; cuando en realidad el comentario materno permitiría enriquecer el diagnóstico vincular .</p>
<p>En algunas oportunidades, cuando se dan explicaciones a través de los medios, la escucha puede transitar por una pregunta existencial: &#8220;¿Quién soy?&#8221; y, de acuerdo con lo registrado, interrogarse: &#8220;¡Cómo! De acuerdo con lo que dijo ese psicoanalista, soy una depresiva!&#8221; La conjetura, apropiada o no, suscita una dimensión ligada con el ser de quien escucha, un referente que la sitúa siendo; no como alguien a quien le hablan de cómo está sino de quién es, funcionando como dato acerca de sí misma que, tal vez, sintonice cercano. A lo que debemos añadir el placer por descubrir &#8220;cosas&#8221; acerca de uno mismo, es decir, una erotización de esa escucha, incluida en la construcción de su subjetividad, a través de procesos identificatorios. Mecanismos que no necesariamente actuarían de modo tranquilizador, apaciguador o calmante sino que pueden surgir problemas de índole pulsional que integren lo escuchado de manera irritativa. Parece pertinente distinguir la aparición de estos datos en los medios (cuyo análisis reclama otros espacios) de las recomendaciones o informaciones que surgen de clases de moral, por ejemplo.</p>
<p>De estas informaciones, surgidas en los comienzos de la divulgación, resultaron innumerables consultas (niños y adultos) que fueron recibidas por los psicoanalistas, incluyendo a los que se habían indignado por la labor en los medios.</p>
<p>Suponemos que quien escucha-mira puede producir mecanismos identificatorios con aquello que se le dice y que lo sitúan no sólo como sujeto singular sino como sujeto colectivo, en tanto apeló a un medio de comunicación. A pesar de ello la respuesta que reciba no podrá ser excesivamente genérica (cuando se trata de un interlocutor directo) de modo que se sienta descolocado pensando que no se le responde. O sea, que la respuesta resulte singular aunque no estrictamente personal. Estos comentarios acerca de las modalidades, en manera alguna intentan normatizar o sugerir procedimientos: solamente clasifican algunos de los conocidos y apenas estudiados hasta el momento.</p>
<p>Resulta complejo analizar la tarea de un psicoanalista massmediático (si aceptamos dicha nomenclatura), excluisvamente &#8220;desde afuera&#8221;, sin haber trabajado durante cierto tiempo en los medios. Porque las vivencias que resultan de la práctica no sólo son incanjeables sino que aportan alternativas para el diseño de la reflexión. Lo cual demanda incorporar el conocimiento de la liturgia de cada medio, en lo que hace a presentación y manejo de luces, colocación ante cámaras o micrófonos en radio, timbres de la voz, gestos, ropa, etc. A lo que debemos añadir que el psicoanalista se dirige a un público invisible, que sólo se evidencia cuando se enciende el punto de luz roja que se ilumina en la cámara con la que uno está siendo enfocado; o bien ante la señal que el operador emite desde la pecera (tablero de control) en los programas radiales. A partir de allí nos dirigimos a un público que, a diferencia de los alumnos o asistentes a conferencias, carece de respiración, no lo sentimos vibrar.</p>
<p>Si podemos trabajar en radio y televisión es porque imaginamos a ese otro, invisible y notoriamente presente, como una nueva construcción de nuestro psiquismo. Es decir, precisamos contar con otras lógicas articuladas con datos de las Ciencias de la Comunicación y cuyas nuevas magnitudes precisamos soportar; acomodando los ritmos del orden simbólico y del orden mediático, con sus características de actualidad, velocidad, inmediatez. Resignificar, reciclar la cultura que estuvo en nuestros orígenes y hacernos cargo de las contradicciones posibles, que no son ajenas a la extensión, apertura, volatilización, ensanchamiento de los sentidos. Y donde la alteridad ya no es sólo el analizando/paciente sino el radioescucha o el televidente, engendrados por una cultura que no era la que estuvo en la concepción freudiana del sujeto. &#8220;La nueva legitimidad es otorgada por las formas mediáticas&#8221;, sostiene Alain Mons &#8220;y sobre todo por la imagen en el sentido amplio del término&#8221;, entonces, se trataría de una legitimidad otra, diferente de la instituída en y por el psicoanálisis originalmente concebido; legitimidad que es capaz de re-situar el narcisismo, los mecanismos histéricos, la creatividad y el placer que producen los desafíos al orden convencional, al mismo tiempo que computariza los destellos de una ética que precisa algo más que la infalibilidad de las Tablas de la Ley.</p>
<p></span></p>
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		<title>La experiencia de Escuela para Padres</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 15:40:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Psicoanálisis y psicología]]></category>

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		<description><![CDATA[Síntesis de un capitulo del libro &#8220;lunes de Psicoanálisis en la Biblioteca Nacional&#8221;, 1996, editado por Lugar Editorial y la Secretaría de Cultura de la Nación Síntesis de un capitulo del libro &#8220;lunes de Psicoanálisis en la Biblioteca Nacional&#8221;, 1996, editado por Lugar Editorial y la Secretaría de Cultura de la Nación. A fines de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Síntesis de un capitulo del libro &#8220;lunes de Psicoanálisis en la Biblioteca Nacional&#8221;, 1996, editado por Lugar Editorial y la Secretaría de Cultura de la Nación<br />
<span id="more-2236"></span><br />
<em>Síntesis de un capitulo del libro &#8220;lunes de Psicoanálisis en la Biblioteca Nacional&#8221;, 1996, editado por Lugar Editorial y la Secretaría de Cultura de la Nación</em>.</p>
<p>A fines de los años cincuenta surgió en Buenos Aires un fenómeno social que, en la década del 60, habría de transformarse en corriente de opinión: «Escuela para padres». <strong>Sus prácticas, conocidas y difundidas a través de los medios de comunicación, iniciaron el camino de la divulgación del psicoanálisis, que recién comenzaba a ensayarse entre nosotros.</strong></p>
<p>Tuve a mi cargo la puesta en marcha de este fenómeno y hoy, más de treinta años después, puedo iniciar un nuevo giro en espiral incorporando, no sólo una autocrítica -ya publicada- sino tratando de evaluar la trascendencia que fue alcanzando la divulgación de las ideas psicoanalfticas que, al ser metabolizadas por la comunidad merced a dicho tratamiento comunicacional, se transformaron en un saber popular.</p>
<p>Dice Max Weber que dentro del marco de la sociedad existen subuniversos, otro tipo de universos diferentes de «los que se oyen y se ven»; y que cada tanto surgen portadores, líderes encargados de expresar los contenidos y los valores escondidos en esos sub-niversos que representan los cambios demandados porla época.</p>
<p>Los portadores dramatizan la posibilidad de exponer las distintas corrientes de cam bios que esa sociedad estaría gestando,y la comunidad sería la encargada de investir a determinadas personas como transmisoras de tales cambios que aún no han sido institucionalmente legitimados ni siquiera concientizados. Quizá este proceso pueda relacionarse con la corriente de opinión iniciada en 1956 y que involucro a la comunidad en distintas instancias: escuelas, servicios hospitalarios, universidades, pertenencias religiosas, medios de comunicación, instituciones internacionales; y otros, que se interesaron por el fenómeno, participaron en él debatiendo, coincidiendo o cuestionándolo. Lo cual no es asimilable al éxito circunstancial de los divulgadores que, a mediados de los setenta, retomaron el tema.</p>
<p>«Escuela para padres» ocupó espacios y desató preocupaciones desde 1956 hasta 1972, aproximadamente; alrededor de esta última fecha los intereses de lapoblaci6n se centraban en hechos sociopolíticos de otra índole, y los datos que sobre el psicoanálisis aportaba la divulgación dejaron de constituir una novedad.</p>
<p><strong>El fenómeno , su «lugar&#8221;, la época</p>
<p></strong>Las variables sociales e históricas nos hablan de un país donde «el peronismo había sido derrotado y donde la vieja- élite liberal, ahora en el poder, avalaba una cruzada dispuesta a sellar a cal y canto hasta las fuentes de la producci6n simbólica peronista», escribirá Terán( 2) . Al mismo tiempo, la doctrina de la seguridad nacional amanecía en las fuerzas armadas mientras se recortaban movimientos culturales de vanguardia; quizá el Di Tella sea el más recordado y el Fiord, de Lanborghini,el más silenciado en ese entonces.</p>
<p>Internacional mente se producían hechos de envergadura: los movimientos tercermundistas, la Revolución Cubana, las comunas hippies, la revisión del modernismo. En 1968 murió el Che Guevara y su cara apareció multiplicada en afiches que, a fines de los sesenta, hablaban de los ideales de una juventud ilusionada y contestataria. Otros espacios eran ocupados por los admiradores de Palito Ortega, mientras los Beatles disertaban una nueva y magnífica dimensión del arte musical, en tanto Cream, ajustado por Eric Clapton, insinuaba nuevas formas de rock. Sartre hacía lo suyo con el existencialismo, y Picasso inauguraba una nueva época de su pintura; Africa comenzaba a hacerse escuchar con otras voces, y los curas obreros ensayaban discursos transgresores.</p>
<p>Las variables psicológicas daban cuenta del psicoanálisis como un proceso incipiente, introduciendo algunas obras de Freud; se formaban los primeros psicoanalistas y grupos de estudio. Las mujeres, que habíamos logrado el voto hacía poco tiempo, incrementábamos nuestras tareas extradomésticas y comenzábamos a utilizar nuevos métodos anticonceptivos (así sucedía en las clases altas y medias). El llamado «enfrentarniento generacional» batía el parche de los medios de comunicación, de modo tal que, cotidianamente, se convocaban mesas redondas y reportajes sobre el tema. La adolescencia adquirió un status que hasta ese momento no había tenido: lo que dio en llamarse «cultura adolescente» mostró su eficacia a través del consumo de discos de «larga duración», e incorporó ritmos denigrados por los adultos; también ropafolk altenando con los jeans; y los varones enarbolaron melenas que pusieron los &#8220;pelos de punta&#8221; a un nutrido sector de las fuerzas de seguridad.</p>
<p>Las variables gnoseológicas y axiológicas permiten analizar la aparición y el reconocimiento de diferencias entre saberes, conocimientos y creencias, instalando otros modelos de racionalidad, cuestionadores de los existentes; lo cual no era ajeno a las construcciones y descubrimientos freudianos.</p>
<p>Esta rudimentaria síntesis de variables sólo pretende sugerir un horizonte, referencia ineludible del fenómeno que describo, y que conviene analizar teniendo en cuenta los datos enunciados. La relación entre algunas de las distintas instancias mencionadas y su entreproduce un lugar que, sin ser ajeno a las teorías de los topo¡ (de los lugares y espacios psíquicos), remite al modo en que un fenómeno puede existir, en el recuerdo y en los documentos escritos, creando su propia presencia al ser analizado en función de su relación y articulaciones con otros fen6menos, otros datos y otros hechos.</p>
<p><strong>¿Cómo empezó esta historia?</p>
<p></strong>Comencé escribiendo en el vespertino La Razón tres veces por semana; en esa época, el diario «tiraba» 500.000 ejemplares por tarde. Siguiendo la sugerencia de Félix Laiño produje una nueva sección -yo le había mostrado los borradores de mis artículos- que llamé «Escuela para padres», e insistí en que debía llevar mi firma por tratarse de tarea profesional. El primer artículo: «¿Se aprende a ser padres?», mostraba la tónica de lo que habría de ser esa sección.</p>
<p>Se «debía» aprender a educar a los hijos más allá de las pautas que el supuesto «instinto parental» pudiera sugerir. Para aprender, había que interpelar a la ciencia, en este caso el psicoanálisis, que yo me ocuparía de codificar para que pudiera. ser accesible. Lo que originalmente fue una prueba, se convirtió rápidamente en un éxito periodístico: en todas panes se hablaba de «Escuela para padres», a favor y en contra. ¿Qué fue lo que sucedió?</p>
<p>Una hipótesis permite suponer que las pautas tradicionales, heredadas de los cánones religiosos vinculados con el ejercicio irrestricto de la autoridad a cargo de padres y maestros, marcaban criterios rígidos respecto de la crianza de los nifíos; sin embargo, podían registrarse tendencias a la secularización de las mismas y a la revisión de los criterios de autoridad inspirados en filosofías que llegaban desde los países centrales.</p>
<p><strong>La época entre nosotros</p>
<p></strong>Teníamos, por una parte, la adhesi6n intelectual a las corrientes filosóficas que llegaban, desde otras latitudes,incremen tadas por los postulados de una izquierda aún romántica. Por otra parte, un segmento de población que aparecia marginado de sus prácticas políticas; entonces, el discurso de «Escuela para padres», centrado en la revisión del autoritarismo expresado en el «porque sí» y en el «hay que obedecer a los adultos porque son más grandes y saben más», encontró un caldo de cultivo favorable en esa interacción de intereses dispares pero preocupados por lo que podía entenderse como autoridad, sus deformaciones y derivados. ,</p>
<p>Esta hipótesis enraíza en un dato concreto: los artículos del diario La Razón-y otros publicados en distintas revistas- eran leídos por quienes transitaban distintos niveles socioeconómicos</p>
<p>Fui invitada para dictar cursos y conferencias en sectores populares cuyos miembros podían adivinarse peronistas; en ellos, las preguntas con que se cerraban tales charlas hacían alusión a un «antes»&#8230; Yo omitía referirme al período político anterior, y me limitaba a responder desde lo que suponía «el saber científico», que, según me habían enseñado en mis estudios psicoanalíticos, «no admitía inclusiones de temas de índole social&#8221;</p>
<p>El mismo trabajo lo llevé a cabo en escuelas e institucíones que se caracterizan como &#8220;de clases altas&#8221;, cuyos asistentes me consideraban una «adelantada» a las «ideas científicas» originadas en la intelectualidad europea.</p>
<p>0 sea, cada grupo parecía evaluarme y entender mi discurso según sus intereses socíopolíticos; se trataba, evidentemente, de fenómenos de resignificación y polisemia que desbordaban el descubrimiento de un mundo psicológico fascinante.</p>
<p>Ingresábamos en otra época, signada por la tevé, que coadyuvaba en el registro de los notorios cambios en la descripción de «la familia»: las migraciones, . que viniendo desde las provincias habían constituido el cinturón villero conurbano, aportaban la evidencia de modelos que sobresaltaban a quienes defendían el esquema tradicional. Por ejemplo, el cambio de «padres» para los hijos de una misma mujer que sustituía a sus compañeros al ser abandonada por ellos; relaciones sexuales admitidas entrepadrastros e hijastras; mujeres solas con hijos de distintos padres y otras modalidades que, sin ser generalizables, ilustraban costumbres sorpren-y rechazadas por la burguesía de la época. Antiguamente, la familia tradicional se había enfrentado con formas clásicas de la antifamilia como el prostíbulo, y con estilos de vida denigrados por las clases medias: el conventillo. Ahora, la villa aportaba nuevos matices para la crítica social.</p>
<p>Yo atribuía a la familia el máximo de responsabilidad respecto del futuro de los hijos; pensé que, para ello, podía desde el psicoanálisis aportar conceptos de divulgación, por ello introduje la técnica por medio de la cual explicaba la dinámica de los conflictos aportando el descubrimiento de lo inconsciente como idea reguladora.</p>
<p>Pensé que las dificultades podrían abordarse desde lo que llamé «orientación psicoanalítica», puesto que mi experiencia personal en el Hospital de Niños me había mostrado que el diálogo con las madres podía modificar sus conductas para con los hijos al comprenderlos desde nuevas perspectivas, respetando miedos y deseos de la infancia en lugar de tratar a los niños como «caprichosos y testarudos».</p>
<p><strong>La divulgación</p>
<p></strong>Los conceptos de una disciplina y las teorías de una ciencia pueden ser diseminados, pueden proliferar, multiplicarse y dividirse como una simiente</p>
<p>Que ávanza más allá de su perímetro ínicial, reproduciéndose en «una proliferación viva», al decir de Derrida (1987)</p>
<p>Cuando este proceso de diseminación precisa ir más allá del cauce de la proliferación en sí, y tiene la pretensión de acceder a un público que excede la élite profesional y maneja esos conceptos, se apela a la divulgación. Esta práctica se caracteriza por llegar al «gran» público, para lo cual se organizan sistemas de codificación que permitan trasladar los códigos originales a un código más simple, de fácil comprensión.</p>
<p>Freud fue un excelente divulgador de sus propias teorías: entre conferencias para todo público y textos escritos produjo dieciséis trabajos de divulgación(5). Caprile escribió: «La divulgación implica una relación entre el bagaje cultural del emisor y el del receptor compartiendo códigos, estereotipos, patrones y hasta la posibilidad de insight gestáltico de una misma &#8220;pertenencia&#8221; cultural. Sumisión es hacer comprensibles mensajes de una cultura &#8220;culta&#8221; de la ciencia, de las humanidades; aclarar, reenviar; trascodificar un saber que, a partir de ese momento histórico, comienza a ser de necesaria utilización técnica para las clases dominadas» .</p>
<p>Cuando es necesario que la divulgación sobrepase la cantidad de público que puede asistir a una conferencia donde se cuenta con un contacto cara a cara con quien la dicta- o sea, que se difunda en un nivel masivo, encontramos los procesos difusivos. La difusión es un proceso de alocución que pretende el máximo de público y el máximo de comprensión.</p>
<p>El modo difusivo introduce, inyecta, reitera mensajes estereotipados dirá Caprile-. El modo divulgativo reenvía, hace comprensibles mensajes de la «cultura culta» al público corriente, y puede difundirse masivamente o no.</p>
<p>La divulgación funciona en tres instancias: la auditiva-verbal, la escrita, la icónica. El discurso, cuya polisemia es riquísima, pertenece al presente: lo que dice desaparece con la voz hablada. Lo semántico escrito, textual, tiene actualidad y un futuro distinto del que logra la palabra hablada. Su eficacia quizá se libere más adelante, como lo plantea Eco en El nombre de la rosa.</p>
<p>Los latines nos informan que <em>divulgatio </em>quiere decir «propagación» y que fue originalmente una palabra para uso eclesiástico. No en vano el catecismo es la primera vulgata destinada a los niños, divulgando los conocimientos de la teología. Es una palabra que se refiere al público o a la gente denominada «vulgo» antiguamente; de allí su extensión a la idea de vulgarización.</p>
<p>La divulgación de contenidos psicoanaliticos no era habitual tampoco en Europa ,no en America latina.En el Congreso Internacional de Educación para Padres(Caracas-1987)pude confirmar la sorpresa que causaba el fenómeno que se había producido en la Argentina divulgando conocimientos psicoanalíticos en los medios de comunicación&#8221;.</p>
<p>Hacía 1968 intenté modificar el estilo que utilizaba en la divulgación, y que, incluía una modalidad prescriptiva: «debe hacerse de tal o cual modo», y aun oracular: «si no procede de este modo, sus hijos probablemente padezcan tales y cuales problemas &#8230; ».</p>
<p>Escribí entonces artículos destinados a promover reflexión en lugar de indicar procedimientos que «debían seguirse»; hice lo mismo en tevé. Pero la dirección de un canal en el cual trabajaba me hizo saber: &#8220;el público precisa que usted le diga qué es lo que tiene que hacer y no que les proponga reflexionar. Tiene que tener en cuenta que el coeficiente medio del público de televisión es de diez años de edad».(Giberti E. 1981)(6 )</p>
<p>Desembocamos así en uno de los debates más interesantes de la década: la manipulación del público por parte de los medios. Llegaban denuncias al respecto desde la naciente teoría de la comunicación, cuyos autores, tal como Eco habría de describirlos, se dividían entre apocalípticos e integrados.</p>
<p>Por mi parte, había aprendido que los padres no solamente no «obedecían» ciegarnente las pautas propuestas, sino que éstas aparecían infiltradas por saberes heredados que los adultos mantenían vivos. La combinatoria de ambas era lo que construía un nuevo paisaje en las relaciones intrafamiliares.</p>
<p><strong>El horror a la divulgación</p>
<p></strong>Para algunos profesionales, «divulgar» aparece asociado con «mostrar lo que no se debe». ¿Qué sería aquello que no se debe -mostrar? La teoría madre, la teoría-teoría; o sea, divulgar implicaría estar exhibiendo una escena primaria, la de la relación sexual padre-madre</p>
<p>En la década del 60 se divulgaron otros conocimientos, de la medicina, por ejemplo; pero la divulgación del psicoanálisis fue duramente criticada por sectores elitistas que afirmaban: «¡cómo se va a hablar del complejo de Edipo por radio y televisión( 1) ». El argumento mayor era que la divulgación no transmitía exactamente los conceptos originales, lo cual es así. Divulgar implica reducir y perder matices. La otra alternativa era mantener esos conocimientos en poder de los sectores que practicaban psicoanálisis.</p>
<p>Las críticas también llegaban desde algunos pediatras del Hospital de Niños al cual yo asistía. «¡Deje de escribir esas cosas en el diario!», me decían. «Ahora las madres llegan al consultorio, y cuando uno les receta vitaminas ellas preguntan si el chico no.tendrá un complejo o un trauma, y por eso no quiere comer.»</p>
<p>Los pediatras no habían incorporado esa clase de informaciones en la Facultad de Medicina; por tanto, un saber que no estuviera canalizado por la universidad que ellos frecuentaban se clasificaba en la órbita de lo desdeñable.</p>
<p>Mediante la divulgación se incorporaron palabras elegidas por la comunidad como claves: neurosis, complejo de Edipo, trauma, frustración, y otras. Era habitual escuchar que alguien, refiriéndose a la soltería de un amigo que vivía con su madre lo explicara así: «¿Fulano?&#8230; ¡Tiene un Edipo bárbaro!». Los medios de comunicación escritos habían advertido el negocio que implicaba la divulgación y vendían las notas que podían obtener acerca del tema si bien mostraban su preferencia por los articulos que yo firmaba.</p>
<p>El folleto que distribuía la editorial de «Escuela para padres» proponía y terrogantes«¿Sabe usted a qué edad comienzo a formarse la personalidad del niño?», era una de las muchas preguntas que se formulaban y se respondían con la mayor seriedad que yo podía ofrecer .</p>
<p>En esa época, el Centro de Estudiantes de la Facultad de Medicina había or-ganizado una serie de conferencias acerca del psicoanálisis que, si bien no con-</p>
<p>vocaba a un público masivo, interesaba a nuevos sectores.</p>
<p>El magisterio acompañó fervorosamente al movimiento que representaba Escuela para Padres, movimiento y, a pesar de la crítica que yo hacía recaer sobre las prácticas escolares que consideraba violentas, coleccionaban los artículos y los comentaban en grupos.</p>
<p>Pediatras y psicoanalistas hicieron causa común con los abuelos, si bien con argumentos diferentes. Con el trans-currir del tiempo, los pediatras adhirieron al psicoanálisis y colaboraron- en general- con los temas de «Escuela</p>
<p>para padres; por su parte algunos psicoanalistas intentaron reproducir la experiencia dictando clases en diferentes establecienientos.</p>
<p>En cambio, los abuelos permanecían recalcitrantes en su oposición a un fenómeno que los enfrentaba con sus hijos: «¿Acaso nosotros tuvimos que estudiar para educarlos a ustedes, eh?&#8230; Y tan mal no salieron».</p>
<p>Reproduzco estos discursos y alternativas porque se transformaron en fenómenos repetidos en la cotidianídad, constituyéndose en fuente de conflictos familiares y entre profesionales, lo cual caracterizó segmentos culturales de la década&#8217;.</p>
<p><strong>La divulgacion in voce y en ruta</p>
<p></strong>El éxito , que aumentaba en diversos niveles, derivó(6) en la creación de «Escuelas para padres» en distintos establecimientos educacionales, hecho que produjo una contradicción: se invitaba a algún médico conocido o amigo de las directoras o a algún sacerdote y estos, a veces, utilizaban la tribuna para decir exactamente lo contrario de lo que yo propiciaba. En muchas oportunidades la directora o el director se hacían cargo de las conferencias y las transformaban en serias reprimendas a los padres.</p>
<p>Otras de las actividades era recorrer localidades de la provincia de Buenos Aires, invitada por el Rotary Club, en una tarea destinada a promover prevención en salud mental. A veces viajaba durante todo el día hasta llegar a la población donde me esperaban entusiastas escuchas; lo más difíc il para mí era sobrellevar los afectuosos protocolos que incluían cenas durante&#8217;las cuales habitualmente, mis vecinos de mesa me preguntaban acerca del ¡ mejor modo de procesar sus conflictos farmiliares. Era una tarea fatigante pero estimulaba el corazón: siempre gratis. Tanto esta experiencia, como mis visitas a provincias, me dejaban la impresión de protagonizar una nueva Commedia dell&#8217;Arte, motorizada y psicoanalítico, recorriendo ciudades y llevando&#8217;«Ia buena nueva».</p>
<p>Si me demoro en estas descripciones -narcisismo al margen- es porque intento mostrar un clima de opinión. que permitió sostener&#8217;este fenómeno; clima que respondía a intereses latentes y lo explícitos en, los sesenta y que amanecía en lugares insospechados. Por ejemplo, en una oportunidad fui invitada por una congregación religiosa que tenía su sede en el conurbano. Al ingresar en el barrio me topé con un pasacalle que rezaba: « ¡ Bienven ¡da Dra. Giberti!». Durante la conferencia tuve una sensación extraña que no lograba explicarme. Finalizada la misma, me invitaron a «tomar un jugo con las hermanitas». Recién al ingresar en los claustros me di cuenta de que había hablado para monjas de clausura que, obviamente, no estaban mezcladas entr el público sino que habían asistido a mi charla desde su lugar habitual, tras el ceñido enrejado que disimulaba su presencia, como cuando los sacerdotes concurrían al teatro en palcos recoletos. Sería largo describir mi diálogo con ellas acerca de la vida sexual, pues alrededor de ese tema se centraron sus preguntas.</p>
<p>Yo estaba acostumbrada a trabajar, invitada, con sacerdotes tercermundistas; pero con ellas todo resultaba más difícil. No volvieron a invitanne, y lo siento de veras.</p>
<p>Si debiera elegir un tema para signifícar el efecto revolucionario de la divulgación no titubearía en afirmarlo: la educación sexual. Recién en los comienzos de esa década -y también en los finales de la anterior- fue posible escribir acerca de la necesidad de esclarecer a los chicos más allá de la cigüeña y el repollo. Anteriormente, algún pediatra se había ocupado del tema en notas circunstanciales de revistas «femeninas» y en algunas conferencias convocadas por instituciones privadas, pero el tema no había adquirido difusión masiva.</p>
<p>El interés de los adultos por temas tales como la masturbación, o lo que entonces se llamaban «relaciones prematrimoniales», alcanzó tal demanda que debí dictar cursos para padres y para adultos en general, evidenciándose el nivel de prejuicios y tabúes que, en esa época, formaban parte del imaginario social de esa comunidad.</p>
<p><strong>Los dos libros , la radio y la teve</p>
<p></strong>«Escuela para padres» ingresó rápidamente en el circuito televisado, así como desde el comienzo había dado sus primeros pasos en la radio a través de microprogramas y dramatización de situaciones conflictivas entre padres e hijos. (Cuatro Conferencias acerca de Psicologia y Psicohigiene-Radio nacional-1957; Audición Semanal : Los padres van a la Escuela-Radio Belgrano-en cadena con el exterior-1959; Escuela para Padres LT 10,Radio Universidad del Litoral 1961/1962; Problemas de conducat de los niños;:durante seis meses en Radio municipal-1965)</p>
<p>No es difícil darse cuenta de que cuando un fenómeno interesa en todos los medios, incrementándose a lo largo de los años, algo significativo está diciendo.</p>
<p>El punto culminante se tradujo en la composición y venta del libro Escuela para Padres, recopilación de mis artículos en tres tomos. La colección se ofrecía «a créditos» en ministerios, escuelas, instituciones de toda índole, y su venta estaba a cargo de un plantel de vendedores entrenados especialmente que recorrían casa por casa dejando un folleto explicativo.</p>
<p>Se publicaron treinta ediciones oficiales, con una «tirada»de cinco mil ejemplares cada una.</p>
<p>Dos años después produje, con el mismo estilo, Adolescencia y educación sexual, que imprimió dieciséis ediciones. Podría existir algún mínimo error en la cantidad de ediciones y no me es posible verificarlo, puesto que quienes editaban las obras se instalaron en otros países latinoamericanos; pero debo advertir que, más allá del cuidadoso tratamiento que ellos dieron a la obra, tuve noticias de «ediciones piratas» que escaparon a su control.</p>
<p><strong>Utopías y desencantos</p>
<p></strong>Mediante la divulgación, algunos contenidos del psicoanálisis se habían transformado en un saber popular, y resultó así una nueva utopía que se sumó a las ya existentes en esa época. Utopía que incluía creencias tradicionales, en tanto significasen obediencia subordinante?&#8221; ¿Cuánto pesaría, en general, la seguridad que aportaba esa institución prometiendo bienestar familiar si se ponían en práctica las recomendaciones que «la ciencia» sacralizaba?</p>
<p>Paradojalmente, la comunidad comenzó a solicitar indicaciones precisas: «¿qué tengo que hacer cuando &#8230; ?». Pedía normas . Los datos que el público manejaba los llevaba a interrogarse: «¿y ahora qué hago con lo que aprendí?». Se advertía la circulación y el consumo (11 )de aquellos conocimientos.que fueron apropiados y traducidos según las necesidades de cada persona, lo cual podría ser una de las claves del éxito alcanzado.</p>
<p>Previamente había sido necesario que el público digiriese algunos de los que podían considerarse exabruptos del psicoanálisis como, por ejemplo, la sexualidad de los nifíos. En posesión de tales saberes, los padres, ¿no los convertirían en una producción adaptacionista y no renovadora como parecía en un primer momento? ¿No encontrarían un nuevo modo de control sobre los hijos? Estas y muchas otras fueron las preguntas y dudas</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Dados los indicadores que dimanaban desde «Escuela para padres», es posible suponer que en esta década se producían cambios significativos en las relaciones familiares, en las relaciones entre maestros las alumnas y alumnos, y en las relaciones entre la obediencia y la desobediencia; así como quedaban desenmascaradas las preocupaciones respecto de la sexualidad que, hasta ese momento, habían sido silenciadas o sofocadas en lo que parecía ser un impor-tante sector de la comunidad</p>
<p></span>¿Por qué se produjo esta aceptación del psicoanálisis, especialmente a cargo de los padres? Una de las respuestas posibles sería que había sido investido como saber científico representativo de una cultura europea que, a algunos, les permitiría desvalorizar su origen como descendientes de inmigrantes humil-des, denigrando la educación recibida, y desplazando sobre ella el conflicto con padres y abuelos.</p>
<p>Los hijos de esos inmigrantes también «se estarían haciendo solos» a través de «Escuela para padres», como había sucedido con sus antepasados al insertarse en el proceso de inmigración. Pero lo harían mucho mejor apoyándose en la «ciencia» que «Escuela para Padres» representaba. Esta interpretación dejaría al margen a quienes no eran hijos de inmigrantes, sino de nuestra tierra.,</p>
<p>A ellos, los de las migraciones urbanas, ¿cuánto les importada que «Escuela para padres» estuviese a cargo de una mujer muy joven que recomendaba transgredir las pautas tradicionales?</p>
<p>Parte de la fuerza que adquirió este que se posdría denominar movimiento quizá residía en su carácter de ilusión, puesto que se desembocó en la esperanza de una familia sin conflictos o con dificultades que siempre podrían prevenirse por medio del psioanálisis, a pesar de las advertencias que llamaban la atención acerca de la imposibilidad de lograr una familia sin enfrentamientos ni conflictos.</p>
<p><strong>Ilusiones y autocrítica</p>
<p></strong>Durante los últimos años de su ejercicio y práctica se introdujeron cambios que</p>
<p>forman parte de la autocrítica que comienza por desenmascarar el pensamiento determinista causalista que utilicé en un primer período: «Si durante la lactancia el bebé, atraviesa por tales alternativas, en su adolescencia aparecerán tales conflictos». Llevó mucho tiempo corregir esa dinámica e introducir la lógica de las probabilidades para no caer en predicciones en lugar de hacer prevención, que no permite incorporar oráculos&#8221;.</p>
<p>No advertía que desde mi prédica estaba produciendo una mecanismo<em>up-down</em>, y que mientras denunciaba el autoritarismo yo misma lo ejercitaba, aunque mesuradamente, desde los medios. Se podía estar creando entonces otro fenómeno de disciplinamiento social ajeno a la intención inicial.</p>
<p>También es preciso reconocer que, habiendo colocado, el acento, sobre la subjetividad y el mundo psíquico -lo cual entrafíaba un progreso para la comprensión dl funcionamiento de los vínculos familiares- se corría el riesgo de convertir «lo psicológico» en discurso totalizador, carente o deficitario de interpretaciones antropológicas, políticas y sociológicas.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La práctica de aquellos años abrió perspectivas que podríamos considerar revolucionarias en lo que llamábamos «educación para padres». Pero contenía en sí el germen de la contrarrevolución: era para padres y no con los padres. Cuando pude reconocer los riesgos del verticalismo estábamos en los comienzos de los setenta, y la comunidad ya no escuchaba de la misma manera.</p>
<p></span><strong>El genero mujer</p>
<p></strong>Una mención aparte merece la relación que se produjo entre «Escuela para Padres» y el género mujer. Desde el primer afío de la publicación de sus artículos, se introdujo el derecho y la necesidad de las mujeres respecto del trabajo extradoméstico.</p>
<p>Una serie de notas destinadas a las madres que trabajan fuera del hogar apuntaba a desculpabilizarlas frente a la delegación de sus cuidados maternos en guarderías, empleadas de servicio doméstico y abuelas. A ellas sumamos la serie de notas dedicadas a esclarecer acerca de los postulados del feminismo que, en esa época aún, resultaba novedoso e irritante. ( 12 )</p>
<p>Quizá sea preciso destacar otro hecho: merced a la información que las mujeres obtenían en estos artículos abordaban las conductas protagonizados por los distintos miembros de la familia; les era posible iniciar un nuevo tipo de diálogo y argumentaciones novedosas frente a los comentarios de los maridos, o frente a sus decisiones familiares. A través de esta información adquirían un poder que «les venía desde la ciencia», y desarrollaban tesis acerca de los comportamientos familiares utilizando interpretaciones y perspectivas psicoanalíticas transformadas en instrumentos del saber , domésticamente aplicado. Lo cual las recolocaba en el ámbito familiar puesto que ya no opinaban o decidían acerca de los hijos «por intuición», sino porque habían leído, escuchado o asistido a cursos.</p>
<p><strong>El final</p>
<p></strong>En 1973 fui excluida de todos los medios de comunicación debido a la detención de mi hijo por razones políticas. Se mantuvieron algunos cursos en «Escuela para padres» del Hospítal de Niños y también en el nivel privado. Pero en 1976, el aula que ocupaba «Escuela para padres» fue allanada, y sus archivos destruidos, para lo cual se montó un operativo que aterrorizó a todo el hospital y a los habitantes de las casas linderas.</p>
<p>Sería ingenuo tratar de desmentir la eficacia de&#8217;este fenómeno durante la década del 60 al mismo tiempo que reconocer que sólo fue posible porque existían tensiones, y tendencias históricas y sociales, que permitieron su evo-lución y desarrollo. Tampoco seria posible desvalorizar la importancia que tuvo para crear conciencia respecto de la necesidad de tratamientos psicológicos, y en materia de prevención referida a la que se denomina «salud mental».</p>
<p>Los hospitales y las escuelas comenzaron a demandar profesionales formados psicoanalíticamente o psicológicamente, puesto que se había comprendido la trascendencia de una dimensión inconsciente constitutiva del ser humano. Ello fue acompañado -y sostenido por el ejercicio de la divulgación, transgresora de lo que se suponía debían ser conocimientos para una minoría.</p>
<p>Es posible finalizar, al estilo narración, recordando que hubo una vez en la década del 60, un Edipo acriollado y doméstico, apenas un chiquilín, que debutó en los medios de comunicación provocando una ovación. Desde entonces, aquello que nombramos «psicoanálisis» comparte divanes, horas de estudio y saber popular.</p>
<p>NOTAS y BIBLIOGRAFIA</p>
<p>Algunos avances de este trabajo se publicaron en la revista Actualidad Psicológica, enero de 1990, Buenos Aires. Sus contenidos fueron presentados como relato por invitación en el IV Congreso Metropolitano de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires en 1987.</p>
<p>l.Tesis defendida en el trabajo anteriormente citado.</p>
<p>2. O. TERAN,1985 RevistaEspacios Nº 3 y 4, Facultad deFilosofíay Letras, Buenos Aires,</p>
<p>3.En calidad de encargada del consultorio externo de Psicopatología de la segunda cátedra de Pediatría, y previamente como concurrente al hospital. Cfr. también E GIBERTI, Padres y madres: una vanguardia psicológicaen Revista Actualídad Psicológica, julio de 1987,Buenos Aires.</p>
<p>4.J. DERRIDA,1987: La Dissemination, Ed.Seuil,París.</p>
<p>5. E. GIBERTI,1989 «La divulgación: una simpatía de Freud», en Página 12,</p>
<p>6 de octubre de 1989.</p>
<p>6. 0. CAPRILE 1984, «Comunicación y cultura en el reino de Big Brother», revista Nueva Sociedad, núm. 71, marzo</p>
<p>7. Gaceta Psicológica,1989 mesa redonda sobre «Psicología y divulgación» en la Asociaci6n de Psicólogos de Buenos Aires, diciembre, núm&#8217; 84.</p>
<p>8.H. MURARO,1987 Invasión cultural, economíay commícación, Ed. Legasa,</p>
<p>9.GARCIA CANCLINI NI, La crisisde larazon,n, Siglo XXI,</p>
<p>10. E. GIB ERTI,1987«Los padres y los medios de comunicación», relato por invitaci6n en el Congreso Internacional de Educaci,6n para Padres, Caracas, Publicada en la Revista Argeníina de Psicología, núm. 8, 1971, Buenos Aires.</p>
<p>11. Me refiero a una deforrnación de lo que puede entenderse como tradición en su sentido positivo: «La tradición es esencial-mente conservación y, como tal, nunca deja de estar presente en los cambios históri-</p>
<p>al decir de GADAMER en Verdad y método. Yo aludo al tradicionalismo momifícante en esa época cuestionado.</p>
<p>12. E. GiB ERTI,1981 «Para una teoría de la prevención», en Actas del Primer Congreso Metropolítano de Psicología, Buenos Aires</p>
<p>13 E.VERON,1985 «Semiosis de lo ideológico y el poder», en revista Espacios, núm.1 .</p>
<p>14.E. GIBERTI, Op. Cit.</p>
<p>15.Estos primeros artículos sobre feminismo y derechos de la mujer se publican en una recopilación de notas periodísticas: E.GIBERTI, Tiempo de Mujer, Sudamericana)</p>
<p></span></p>
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