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	<title>EvaGiberti &#187; Erótica</title>
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		<title>El consuelo enamorado</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:52:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erótica]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en RevistaCaras y Caretas, enero 2008 Por Eva Giberti &#8220;El propio Leví dice textualmente Bien cierto es que el Salvador la  conoce perfectamente;, por esto  la amó  más que a nosotros.&#8221; EVANGELIO DE MARIA MAGDALENA  Textos Gnósticos &#8211; Biblioteca Nag Hammadi II, (Fragmento copto berolinense) por Antonio Piñero. Editorial Trotta Desde el rescate de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en RevistaCaras y Caretas, enero 2008<br />
<span id="more-2101"></span><br />
Por Eva Giberti<br />
&#8220;El propio Leví dice textualmente Bien cierto es que el Salvador la  conoce perfectamente;, por esto  la amó  más que a nosotros.&#8221;<br />
EVANGELIO DE MARIA MAGDALENA  Textos Gnósticos &#8211; Biblioteca Nag Hammadi II, (Fragmento copto berolinense) por Antonio Piñero. Editorial Trotta<br />
Desde el rescate de Maria de Magdala ,ensayando un salto al vacio hacia atrás,el mito bíblico nos autoriza a preguntarnos Eva,¿amaba a Adan? Ella fué incorporada en el Paraíso para hacerle compañía al primer varón: no es bueno que el hombre esté solo, circunstancia que anticipa la  ausencia de autonomia por parte de Eva:fue creada como acompañamiento. La situación se complejiza en la Caida,que se le atribuye a la mujer, y por la Maldición: Eva quedará atada a su marido merced a su deseo de-hacia él.Y parirá con dolor. Adan, sudando habrá de conseguir el pan cotidiano, ambos inaugurando  la territorialidad de este planeta al que habrían de poblar, castigo mediante.<br />
En medio de tales avatares,Eva¿lo habrá amado a Adán?¿Y él a ella?¿Podríamos incluirlos como protagonistas en la historia del amor? La pregunta es tramposa porque no tengo en cuenta la técnica que corresponde  aplicar para leer los mitos. No obstante no quiero prescindir de lo sucedido en aquella pareja primordial.<br />
Porque ocupa nuestro  horizonte de infancia.<br />
Los griegos antiguos, desde Hesiodo (&#8220;Amor el más bello de todos los dioses&#8221; ) a Platon que en su Banquete:&#8221; &#8220;Cuando nació Afrodita, los dioses celebraron un banquete y, entre otros, estaba también Poros, el hijo de Metis. Después que terminaron de comer, vino a mendigar Penía,(…)Mientras, Poros, embriagado de entró en el jardín de Zeus y, entorpecido por la embriaguez, se durmió. Entonces Penía, impulsada por su carencia de recursos, maquinando  hacerse un hijo de Poros, se acuesta a su lado y concibió a Eros.(…) Por eso. ,Amor es siempre pobre, y lejos de ser delicado y bello, es, más bien, duro y seco, descalzo y sin casa, duerme siempre en el suelo y descubierto, se acuesta a la intemperie en las puertas y al borde de los caminos, compañero siempre inseparable de la indigencia por tener la naturaleza de su madre. Pero, por otra parte, de acuerdo con la naturaleza de su padre, está al acecho de lo bello y de lo bueno; es valiente, audaz y activo, hábil cazador, siempre urdiendo alguna trama, ávido de sabiduría y rico en recursos, un amante del conocimiento a lo largo de toda su vida, un formidable mago, hechicero y sofista .&#8221;<br />
Penia, no  parece haber  sido motivada por el amor. Poros,menos aun..<br />
Selecciono ambas posiciones por lo que ambas arrastran ,todavía a actualmente,en tanto decires populares acerca de las características diferenciales entre  hombres y mujeres.Con significariva descalificación de &#8220;lo&#8221; mujer.</p>
<p>Tanto en el mito bíblico cuanto en el modelo griego,es ostensible la simbólica de unión de los opuestos:hombre y mujer,pobre y rico ,evidenciando la necesidad de superarlos, diferenciándose del yin y el yan chinos, que  intenta equilibrarlos.<br />
Después de la Antigüedad Clásica que reconocia un Eros asociado con la necesidad y con la carencia espiritual ,el Cristianismo colocó al amor en otro nivel, remitiéndose al amor hacia Dios y de Dios hacia el mundo.Y en la Edad Media, -cuyas travesuras amorosas han ilustrado centenares de películas-se intenta que el amor se entienda  no como  pura necesidad natural sino &#8220;como acto libre e iluminado&#8221;,como fuerza proveniente de un espíritu dotado de libertad.-Asi de Eros se pasa a Ágape que implica amor como caridad.<br />
Por tales andariveles aparece Dante que cierra su Commedia con una apelación al amor(divino) que mueve el sol y las estrellas,impregnado por su fe religiosa. Y por su amor hacia Beatriz.No olvidemos que fue él quien escribió el memorable Canto V del Infierno, donde Paolo y Francesca debian purgar su amor prohibido.Sin embargo ante el pecado que  los condujo al Infierno ,Dante  los  condenó juntos, sin atreverse a  separarlos .<br />
Es una historia-que no mito- de una comprensión de lo amoroso ajeno a la obligación convivencial entre Eva y Adan y diferente de la borrachera de un dios y el aprovechamiento de una mendiga: sino dos personas     en paridad de decisiones personales e inapelables.<br />
Posicionamiento que,entre nosotros, Camila O´Gorman y Ladislao Gutierrez conocieron bien, asi como Pancho Ramírez y la Delfina.<br />
Ninguno de  los protagonistas citados ingresarian en la categoría amorosa de la dilectio o dilección que los escolásticos-los aristotélicos- describen como amor producto de una elección, de un amor reflexivo.<br />
Aquellos forman parte de la historia del amor que continua siendo reclamada y en la cual intervenimos  enunciando las diversas perspectivas de imposibles clasificaciones  aunque la historia nos autorice a caracterizar las épocas y los estilos.Y si bien en psicoanálisis hemos podido añadir algunas alternativas, estudiando el amor en la cotidianidad,en las psicopatologias, en la sexualidad,en los imaginarios,en el carácter narcisista del amor, el amor como deseo, demanda y goce(y también todo lo opuesto),del amor que apunta al ser del sujeto,  y en los amores que niños y niñas intercambian, el chateo nos ha sumergido en  incertidumbres inéditas. Por las cuales nos regocijamos, alentando asombros  en el arte de amar  mediante citas  en pantalla.Tan asombrosa como la presentación que las ecografias hacen de nuestros hijos y nietos cuando ,estando entre nosotros, aun no han nacido..<br />
Si de certezas e incertidumbres se trata ,llegaron las neurociencias con los neurotransmisores para redimensionar el amor con el metabolismo de las sustancias  químicas que generamos. Sabiamos que la oxitocina estaba relacionada con la relación madre-hijo y sobrevuela el amamantamiento.Era tranquilizante. Se sumaba al vínculo madre/bebe. Y podia resultarnos familiar el erudito análisis de  Ivonne Bordelois  que revisa el origen de las palabras.&#8221;El ´am´ (primera sílaba de amor entre nosotros) que  designa vorazmente el seno materno y es probablemente la entradaa la conciencia lingüística del infante(…) es el mismo que inaugurará la experiencia erótica del adolescente y del adulto en su encuentro con el  amor.&#8221;</p>
<p>Por si dudamos, remitiéndonos a otros idiomas:&#8221;Si en las lenguas romances(y no sólo en ellas) el término que significa amor proviene de una raiz indoeuropea que apuntaba a la relación fundante de madre,niño y amamantamiento y consistia en un monosílabo ,una M más vocal(…), el hecho de apresar la mama, en las lenguas germánicas loa términos que expresan la idea del amor `love´ en ingles, Liebe ´ en alemán están ligados a la L(…)que requiere,para articularse,un gesto análogo al  que efectuamos al lamer.la  raiz indoeuropea relenate aquí es ´leubh´: amar,desear.&#8221;</p>
<p>Claro que ni Adan ni Eva conocieron estas delicias ya que fueron carentes de un  amamantamiento en el Paraíso.La ausencia de oxitocina en el mito ¿será ajena a la construcción del genero mujer en las culturas que lo promueven?, Sobre todo si se tiene en cuenta que el parir -y la posterior posibilidad de amamantar-se anunció en la Maldición..</p>
<p>Hay sustancias recientemente descriptas que acompañan la historia del amor. La dopamina y la vasopresina  se mencionan-de entrecasa- como &#8220;hormonas químicas&#8221; del amor.Imposible desconocerlas en una historia del amor ya que algunos  expertos las asocian con el enamoramiento y también con el desinterés sexual La dopamina estaria relacionada  las sensaciones de satisfacción y de placer, asociados con la necesidad de contacto(visualauditivo, elque fuera) con la persona amada . Los científicos, cuando se refieren a estas sustancias . endorfinas, serotoninas, noradrenalinas, suelen ser muy cuidadosos y con frecuencia relativizan la posibilidadde asumir conclusiones concretas en lo que se refiere a las relaciones amorosas, pero advierten que nosotros las producimos en mayor o menor proporción e intervienen en el metabolismo neuronal.</p>
<p>Lo cual no nos autoriza a desconocer que,como sabemos, en el amor son otras las variables que el psiquismo incorpora.Por eso, introducido este material en una historia del amor corresponde preguntarse:<br />
¿Y las culturas? ¿Y el inefable &#8220;no se qué&#8221; ni el &#8220;por qué&#8221; del vínculo amoroso? El incanjeable momento de cada historia de amor, tuvo y tiene sus poetas. Tambien sus víctimas,<br />
Lo indudable es que necesitamos ocuparnos del amor. Cualquiera sea su forma y estilo , el amor debe hablar.<br />
Quizás el pentagrama sea una clave alquímica capaz de sintetizar  lo que la historia del amor escribió en papiros y en Internet,casi  inevitablemente,siempre lo mismo.<br />
El día que me quieras<br />
la rosa que engalana<br />
se vestirá de fiesta<br />
con su mejor color.<br />
La noche que me quieras<br />
desde el azul del cielo,<br />
las estrellas celosas<br />
nos mirarán pasar.<br />
Y un rayo misterioso<br />
hará nido en tu pelo,<br />
luciérnaga curiosa que verás<br />
que eres mi consuelo.</p>
<p>Música: Carlos Gardel<br />
Letra: Alfredo Le Pera</span></p>
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		<title>Erótica: disciplina en formación</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:52:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erótica]]></category>

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		<description><![CDATA[Recordamos que el Kama Sutra, libro religioso destinado a enseñar prácticas eróticas ,tuvo su origen en la India.Se ocupaba de la enseñanza de los placeres sexuales mediante la aplicación de distintas técnicas,una de ellas las diferentes posiciones que pueden practicarse durante el coito. El texto describe morosamente las caricias capaces de estimular a la pareja [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Recordamos que el Kama Sutra, libro religioso destinado a enseñar prácticas eróticas ,tuvo su origen en la India.Se ocupaba de la enseñanza de los placeres sexuales mediante la aplicación de distintas técnicas,una de ellas las diferentes posiciones que pueden practicarse durante el coito.<br />
<span id="more-2099"></span><br />
El texto describe morosamente las caricias capaces de estimular a la pareja durante los juegos preliminares e incluye el valor de las ropas, los perfumes y las luces durante las relaciones sexuales;también clasifica a hombres y mujeres según sea el tamaño de sus genitales.</p>
<p>Otro libro sagrado perteneciente a la cultura china anterior a las dinastías Ming,es el que se conoce como el Libro de Las Nubes y la Lluvia. Tanto éste cuanto el Kama Sutra se consideraban los clásicos del erotismo gestados durante los primeros siglos de las culturas orientales. Parecía que en Europa no se había diseñado algo semejante; hasta que alrededor del 1400 apareció, escrito en catalán, un manual que, con la excusa de lo que entonces se imaginaba higiene sexual, cerraba el texto con una serie de consejos y recomendaciones que intentaban mejorar las relaciones sexuales de las parejas. Su autor anónimo, lo bautizó &#8220;Speculum al foderi&#8221; y actualmente se lo considera dentro de los tratados eróticos españoles medievales.</p>
<p>Pero acaba de descubrirse otro texto, escrito por un morisco español, víctima del exilio de 1609 ; éste produce su texto desde su exilio en Túnez. Se trata de un opúsculo dedicado a los buenos usos del matrimonio, escrito en español con algunos comentarios en árabe. Lo interesante es que, siendo su finalidad estrictamente religiosa -tanto que incluye el Corán varias veces- describe el coito en sus pormenores, el juego erótico previo, las posiciones más recomendadas, las ventajas del orgasmo que supone simultáneo y las abluciones posteriores al mismo. (Lopez Baralt 1972).</p>
<p>El texto defiende el <em>placer sexual de la mujer</em> como un derecho indiscutible, así como la posibilidad de expresar su libido de distintas maneras. Su autor nos revela que en su fuente de inspiración estuvieron los sufíes y algunos jurisconsultos árabes:de allí la vinculación entre sexualidad y religión. Pero respecto de esta última, se trata de una concepción posicionada en las antípodas de los postulados cristianas recalcitrantes. Dice en uno de sus párrafos: &#8220;Cuando el hombre mira a su esposa y ella lo mira, Alá posa sobre ellos una mirada misericordiosa. Cuando el esposo toma la mano de la esposa y ella le toma la mano, los pecados se deslizan por el intersticio de los dedos. Cuando él cohabita con ella, los ángeles los circundan de la tierra al cenit. La voluptuosidad y el deseo tienen la belleza de las montañas&#8221;.</p>
<p>Tanto nuestro autor, cuanto los sufíes consultados por él, insisten en<em>&#8220;no precipitarse cuando asome el deseo de la mujer&#8221;</em>, después de haber descripto cuidadosamente los preliminares capaces de despertar ese deseo. Recordemos que también el Arcipreste de Hita, en su Libro del Buen Amor, hace recomendaciones a las mujeres, sugiriéndoles que, a solas con el marido se comporten de manera disoluta , pero en público con extrema honestidad. O sea, a través de los siglos existió afán por enseñar a gozar.</p>
<p>Los tratados que se ocupan de la vida sexual y en particular de la erótica, es decir del análisis del placer, nos colocan frente a literatura escrita por varones. Sin embargo, cabe mencionar a Platón quien introduce a Diotima, la mujer que, según él, más sabe de amor (que no es lo mismo que placer; la cito por asociación) . Es Diotima quien abre el discurso acerca de Eros, en el Banquete, una de las obras más famosas del filósofo: s a ella a quien Platon le da letra cuando se trata de hablar de relaciones amorosoas.</p>
<p>Una perspectiva semejante,la de Scherezada en las Mil Noches y Una Noche cuando describe escenas gozosas ante el sultán Harum Al Haschid, en el intento por salvar su vida:también es un hombre quien escribe la historia original.</p>
<p>Cuando Platón <em>construye su discurso</em> mediante la ficción de Diotima , sugiere que Eros merece ser captado mediante el conocimiento, que en aquellos tiempos se suponía era el de la verdad. Cuando Platón introduce a Diotima apela al discurso del conocimiento y aporta una novedad:la mujer es quien lo transmite. En la actualidad, también la mujer cumple la función de iniciadora mediante el conocimiento del placer, desde un discurso académico universitario o bien divulgativo a través de los medios de comunicación; ya no exclusivamente utilizando su cuerpo como las prostitutas a cargo de una función iniciática para muchos varones. Al impulso de la tradición fundada por una Diotima que no sabemos si real o imaginaria, el género mujer hoy en día mantiene el compromiso corporal en un nuevo nivel, el del conocimiento. Para poder conocer en el ámbito de la sexualidad, es preciso ejercer el poder de ambos hemisferios cerebrales: el hemisferio responsable por la formación de conceptos, experto en abstracciones, y el otro hemisferio, el de los matices, la sensorialidad, la creatividad.</p>
<p>A partir de la década del 50, la aparición de mujeres que estudian e investigan acerca de la sexualidad, abre un campo que no es el de la literatura erótica, que ya habían transitado por las escritoras, sino que avanzan en los territorios del ensayo. En Estados Unidos, la pareja Masters y Johnson(1978) durante la década del 60 incluyó los criterios de la mujer de ese binomio, así como Mary Sherfey(1974) investigó acerca de la sexualidad femenina y Kate Millet(1975) revisó la relación entre sexualidad y poder en distintas épocas y según diferentes escritores.</p>
<p>El dato no es meramente político,también apunta a subrayar la inclusión de perspectivas femeninas en la recreación y resignificación de lo que históricamente se entendió como placer y goce : ambas instancias escasamente estudiadas en los ámbitos universitarios.</p>
<p>La Erótica en tanto es una disciplina en constitución que se ocupa de estudiar el placer en cualquiera de sus expresiones, reclama una descripción de lo que placer y goce sean desde una perspectiva de género. Dichos goces y placeres, en su construcción y en su modo de ser sostenidos, desarrollados y ampliados por hombres y mujeres, demanda la perspectiva de ambos géneros. (Giberti 1984)</p>
<p>Así como hoy en día,concretar la construcción de placeres frecuentemente requiere reflexionar en lugar de improvisar, conocer en lugar de respaldarse en &#8220;el instinto&#8221;: los placeres y goces de los seres humanos no dependen exclusivamente de &#8220;la naturaleza&#8221; puesto que somos sujetos de cultura y sujetos de deseo, lo cual torna recomendable incorporar los conocimientos que la Erótica propone. Esto lo sabían los hacedores de textos eróticos y también quienes los prohibieron y sustituyeron la construcción de placeres por la construcción de dispositivos de poder cuya tarea fue neutralizar y satanizar las perspectivas placenteras.</p>
<p>Hoy en día la Erótica, en busca de una formalización metodológica que le permita estructurarse como disciplina, accede a las aulas universitarias , propone su campo discursivo propio y crea sus propios significantes Atravesada por la política, la economía, la ética, la estética, las ciencias sociales, la medicina, estudia todo aquello que se ciña alrededor del placer, cualquiera sea signo. Con lo cual abre un debate mayor en la cultura que anuncia el próximo milenio, ya que se trata de dilucidar qué es lo admitido y por donde pasa lo inadmisible en los comportamientos públicos y privados del sujeto: fueron necesarios muchos esfuerzos para disimular el papel del erotimo en estas deliberaciones que siempre se supusieron patrimonio exclusivo de la ética y del género masculino.(Giberti 1991)</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Recuerdos históricos</p>
<p></span>Cuando en la década del 50 comienzo a ocuparme del tema mediante cursos denominados de Educación Sexual destinada a adultos, y posteriormente cursos que se ocupaban de analizar temas propuestos por la Erótica como disciplina, en algunos ámbitos universitarios, y en algunos ambientes psicoanalíticos se generaron comentarios desfavorables a dichas prácticas</p>
<p>Más adelante, Laura Caldiz y María Luisa Lerer abrieron otros espacios proponiendo nuevos criterios desde una perspectiva sexológica.</p>
<p>El fenómeno, mujeres escribiendo, pensando, discutiendo acerca de estos temas no es casual, ni gratuito y reclama un análisis de la oposición binaria que se suscita entre ambos géneros: mujer-varón. Antagonismo tradicional, responde al cánon binario cuyo estudio caracterizó a la modernidad: revolución-reaccionarismo, burgueses-proletarios, etc.</p>
<p>Pero en la oposición tradicional hombre-mujer, nosotras ocupábamos el lugar de la madre: mujer equivalía a sujeto destinado a la reproducción y crianza de los hijos. De modo que la oposición se leía entre hombre y reproductora de la especie. Pero, al negarnos a ser consideradas exclusivamente reproductoras de la especie, lo cual incluía la capacidad de intuición al mismo tiempo que la tontería, la histeria, la frivolidad y todas las caracterizaciones que se utilizaron para describir al género mujer, al negarnos a mantener tales calificaciones como propias del género femenino, aparecemos en otras dimensiones.</p>
<p>En el tema que nos ocupa, es el lugar de mujeres que estudian el placer pensándolo y construyendo teoría al respecto. Con lo cual el placer se introduce como tercer término dentro de la oposición hombre-mujer, ya que, siendo el placer algo común e irreductible para ambos géneros, deja de estar en manos exclusivas del varón,ya sea para para &#8220;dirigirlo&#8217; o pensarlo. Actualmente se incorpora como algo que ya no puede ser supuesto como privilegio del varón, (el único capaz de hablar de él) sino es la mujer quien también se hace cargo de construírlo para si y para la pareja, de acuerdo con lo que pensamos y sentimos</p>
<p>Al ocuparnos teóricamente del tema nos corremos del ámbito tradicional donde se dirimen los conflictos hombre-mujer para ingresar por medio de la promoción inteligente del placer, a un orden simbólico que tiene en cuenta las simetrías y los antagonismos y asume características ordenadoras de acuerdo con nuevos cánones y perspectivas.</p>
<p>(*)Por razones que desconozco, la Revista editó sólamente la primera parte de este articulo</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Bibliografia</p>
<p></span>GIBERTI E. : <span style="text-decoration: underline;">El Goce, el placer,lo obsceno,la mujer y la transgresión</span>en REV. ACTUALIDAD PSICOLOGICA; Año X; Nº 98; Bs.As; 1984</p>
<p>GIBERTI E .: <span style="text-decoration: underline;">Erótica : Grupos en reflexión</span> en ACTAS del PRIMER CONGRESO DE PSICOANALISIS DE LAS CONFIGURACIONES VINCULARES; Bs.A s. ; 1991</p>
<p>LOPEZ-BARALT L: UN KAMA SUTRA ESPAÑOL; Siruela; Madrid; 1992. Cf. también Revista QUIMERA, Nº 105. Madrid.</p>
<p>MASTERS W. y JOHNSON V.: RESPUESTA SEXUAL HUMANA; Intermédica; Bs.As.; 1978</p>
<p>MILLET K: POL´ITICA SEXUAL; Aguilar; México; 1975</p>
<p>SHERFEY M.: NATURALEZA Y EVOLUCION DE LA SEXUALIDAD FEMENINA; Barral; Barcelona; 1974<br />
En nuestro país, comienzo a ocuparme del tema en la década del &#8217;50, a través de Educación Sexual destinada a adultos y posteriormente cursos de erótica que comienzo a dictar en la década del &#8217;60. Más adelante, Laura Caldiz y María Luisa Lerer abren espacios concretos proponiendo nuevos criterios desde una perspectiva sexológica. Ahora Claudia Selser presenta el texto de otra mujer, con una responsabilidad concreta.</p>
<p>El fenómeno, mujeres escribiendo, pensando, discutiendo acerca de estos temas no es casual, ni gratuito y reclama un análisis de la<em>oposición binaria que se suscita entre ambos géneros: mujer-varón. Antagonismo tradicional, responde al cánon binario cuyo estudio caracterizó a la modernidad: revolución-reaccionarismo, burgueses-proletarios, etc.</em> Pero en la oposición tradicional hombre-mujer, nosotras ocupábamos el lugar de la madre: mujer equivalía a sujeto destinado a la reproducción y crianza de los hijos. De modo que la oposición se leía entre hombre y reproductora de la especie. Pero, al negarnos a ser consideradas exclusivamente reproductoras de la especie, lo cual incluía la capacidad de intuición al mismo tiempo que la tontería, la histeria, la frivolidad y todas las caracterizaciones que se utilizaron para describir al género mujer, al negarnos a mantener tales calificaciones como propias del género femenino, aparecemos en otras dimensiones. En el caso que nos ocupa, en el lugar de mujeres que se ocupan del placer pensándolo y construyendo teoría al respecto. Con lo cual el placer se introduce como tercer término dentro de la oposición hombre-mujer, ya que, siendo el placer algo común e irreductible para ambos géneros, deja de estar en manos exclusivas del varón, para dirigirlo o pensarlo y se incorpora como algo que ya no puede ser supuesto como privilegio del varón, el único capaz de hablar de él, sino que es la mujer quien también se hace cargo no sólo de sentirlo, según la concepción masculina, sino de acuerdo con lo que nosotras pensamos y sentimos desde nuestra subjetividad.</p>
<p>Al ocuparnos teóricamente del tema nos corremos del ámbito tradicional donde se dirimen los conflictos hombre-mujer para ingresar a través de la promoción inteligente del placer a un orden simbólico que tiene en cuenta las simetrías y los antagonismos y asume características ordenadoras de acuerdo con nuevos cánones, que es lo que propone esta enciclopedia, la posibilidad de alternar con nuevos cánones y diversas perspectivas.</p>
<p></span></p>
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		<title>Erótica: lo que ya se hizo</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:51:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Nº3 , octubre 7- 2001<br />
<span id="more-2097"></span><br />
En 1972 fui nombrada profesora de la cátedra <strong>Sociología de la Vida Sexual</strong>, en el Curso de Postgrado que se dictaba en la Universidad de Belgrano, destinado a psicoanalistas: Teoría y Práctica en Psicoanálisis. La materia tenía un año de duración y se dictaba en cuarto año de dicho Postgrado. En contacto con los alumnos pude advertir el déficit respecto de la Erótica como disciplina, lo que me condujo a rehacer el programa, incorporando tres meses destinados al estudio de esa disciplina en construccion.</p>
<p>Durante doce años mantuve dicha Cátedra, la primera destinada al estudio de la vida sexual, dictada en una Universidad y reconocida por el Ministerio de Educación. No sólo fue la primera en América latina sino que fue la única a cargo de una mujer. El dato, que tiene valor histórico por tratarse de un ámbito universitario que regularizaba y oficializaba tales estudios por vez primera, es cuidadosamente ignorado por quienes enseñan Sexología, no obstante las publicaciones que permiten rastrearlo.</p>
<p>Esta docencia fue acompañada a través de los grupos de estudio dedicados a Erótica y a Erótica y Mujer, que actualmente mantengo.</p>
<p></span></p>
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		<title>Erótica y mujer</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:50:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que  desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996  Texto editado por la Revista Topia  Año 7, Nº 21, Nov 1997 Este artículo compendia algunas ideas que expongo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que  desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996  Texto editado por la Revista Topia  Año 7, Nº 21, Nov 1997<br />
<span id="more-2095"></span><br />
<em>Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996 Texto editado por la Revista Topia Año 7, Nº 21, Nov 1997</em><br />
Como en cualquier otro campo, los estudios que se ocupan de la sexualidad encubren ideologías y axiologías que impregnan sus nivele de análisis. Se lo advierte , entre otros modelos,en la fusión sexualidad-erotismo. De este paradigma deriva el supuesto que afirma como equivalentes al orgasmo y al placer,proponiendo una visión homogeneizante de la vida sexual.</p>
<p>Otro supuesto que adquirió carta de ciudadanía en nuestro medio a partir de la década del 80 reside en afirmar:&#8221;la mujer tiene derecho al placer&#8221;(que equivale a derecho al orgasmo).La palabra derecho remite al plano jurídico , a los derechos humanos y a las éticas. Se trataría de algo de lo cual no debería ser privada. En caso de que lo fuera, ¿ante quién se reclamaría?La utilización de la palabra derecho obtura la formación de un corpus teórico que complemente y ajuste el existente acerca de lo que entendemos por sexualidad. Una vez instalada la palabra derecho se instituye un sistema de coincidencias intelectuales y complacencias que desvirtúa el análisis de erotismos y género mujer.</p>
<p>La percepción que ambos géneros (por referirme sólo a dos) tenemos acerca de los derechos,habitualmente no registra la ignorancia que sobrelleva el género mujer respecto de su anatomía,su fisiología , ignorancia que se extiene a la evaluación de su mundo fantástico y a la relación que existe entre todo ello y la contrucción(Giberti 1989) de su goce(**) y de su placer.</p>
<p>La Erótica estudia la relación entre los placeres y la cualificación de los mismos;mediante la cualificación ,que implica diferenciación, se distingue de la serialidad.Esta reduce el placer a la repetición de la misma índole de prácticas,en espera de un placer experimentado. Cuando la Erótica estudia el placer como alivio de la tensión, desemboca en el mantenimiento de la misma y en la <span style="text-decoration: underline;">postergación del orgasmo</span> : los efectos de dicha postergación forman parte de la construcción del goce.</p>
<p>Desde una perspectiva tradicional encontramos el estudio de las prácticas que tienden a transformar lo cuantitativo del placer: mucho o poco placer, en una producción serial.O sea,una serie de relaciones sexuales que pueden clasificarse según el ritmo de la serie,se repite una descripción de lo conocido, del placer ya experimentado ,en el sentido de saber-imaginar con qué se va a encontrar quien busca ese placer.Una serie de orgasmos de índole reiterada,por lo reconocibles.</p>
<p>En cambio,las prácticas que intentan refinar la complejización que produce la noción de calidad(intensidad,originalidad,etc.) construyen el erotismo en forma de goce de modo inverso-si bien complementario- a la concepción clásica del placer como alivio de la tensión.</p>
<p>Esta distinción pone de manifiesto las relaciones que se entablan entre las pulsiones parciales(***) -que caracterizan a los juegos preliminares- y las genitales.Se suscitan diferencias en la producción de distintas erogeneidades;por ejemplo la eyaculación busca el alivio de la tensión, encambio para el tao eyacular implica borrar la diferencia entre dos estados del sujeto(no-sexual previo y el compromiso sexual ) en lugar de mantener la diferencia.Evitar la eyaculación durante un tiempo,cuya medida cronológica está dada por cada sujeto,es una forma de sostener la tensión para evitar los riesgos de la monotonía y la serialidad.</p>
<p>Esta es la perspectiva que se obtiene desde una economía pulsional necesaria para la cualificación;la transformación de cantidad en cualidad está ligada al valor de la conciencia.Esta tramitación es difícil para el género mujer dada el deficit o la ausencia de simbolización relativa a su vida sexual,a la sexualidad en general y a su cuerpo en particular.Es preciso tener en cuenta la falta de palabras capaces de mentar la anatomía de las mujeres.</p>
<p>Si analizamos esta realidad desde las experiencias de infancia ,admitiremos que la palabra que se escucha y alrededor de la cual se estructura el preconciente,tiene eficacia antes que el Yo pueda expresarla:las omisiones de las palabras identificatorias de la sexualidad y del sexo no-reproductor sino asociadas con el disfrute de la vida sexual,no son las que escucha una niña siendo pequeña.Determinadas palabras se convierten en anclajes debido a la verificación de la parte del cuerpo que mencionan,mientras otras fundan porciones del cuerpo que no se ven:vagina, o que no se registran:clítoris y vulva(****) .Si se las utilizara ingresarían como huellas mnémicas aunque no fuesen comprendidas inmediatamente,pero mediante el après coup se tornarían eficaces en el momento oportuno.</p>
<p>No se trata de postular un nominalismo esencializador,sino de tener en cuenta que la palabra,como soporte de la historia del propio cuerpo-de sensaciones representadas o no verbalmente,simbólicamente-es un punto de inflexión.No es lo mismo simbolizar cuando se dispone de fonemas previamente escuchados,que simbolizar a partir de las omisiones que el lenguaje socializado propicia.A lo que debemos añadir la histórica descalificación de la sexualidad de las mujeres: desdeEva que adhirió al deseo sexual tentada por la serpiente(*****) y lo emblematizó en un fruto mordido, lo que le valió la expulsión del Paraíso y la responsabilidad de haber iniciado en el pecado a Adan, hasta las diatribas e insultos con que se designan el sexo y el goce de la mujer.</p>
<p>Según la canónica patriarcal la mujer es&#8221;loca&#8221;. Los locos son aquellos que carecen de palabra o las equivocan.Si existe alguien que no dispone de lenguaje para nominar las zonas de su cuerpo , ni su sexualidad ni la producción de sus goces, ni permitir la circulación de esos datos, ésa la mujer. Loca como las locas que carecen de la palabra representativa de lo recóndito.</p>
<p>Groddeck (1981) había comentado esta ausencia de palabras al referirse a una voluptuosidad femenina sin nombre.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Investiduras y&#8221;estar fuera de sí&#8221;</span></strong></p>
<p>Algunas investiduras preconcientes cumplen una función inhibidora de procesos inconcientes:los placeres preliminares generan el abandono de esas investiduras preconcientes;se pierden de ese modo las investiduras de las inhibiciones. Se facilita entonces el desencadenamiento de respuestas orgásmicas.</p>
<p>Los mecanismos inconcientes que tienden a entregarse al placer son frenados por los mecanisos inhibidores destinados a regular el abandono al mismo.Las pulsiones parciales le quitan fuerza a dichos mecanismos inhibidores, los disuelven;y las pulsiones parciales presionan en busca, justamente,de producción de placer al estimular las zonas erógenas de forma tal que surge un afecto placentero.</p>
<p>Pero cuando la pulsión está dominada por la realidad exterior, el sujeto no construye placer puesto que no se desinhiben los mecanismos inhibidores de su funcionamiento en niveles inconcientes.Cuando prevalece el Yo de placer,la tensión y las descargas son intensas y el Yo puede quedar fuera de sí,vuelto hacia el otro(el <em>partenaire</em> sexual) (Maldavsky 1996) . A ese otro le cede la posición activa,de allí la famosa expresión de &#8220;entrega&#8221;; el Yo<strong> fuera de sí</strong> se pasiviza, entonces se &#8220;entrega al otro&#8221;.</p>
<p>En este punto se plantea la paradoja del goce en la mujer,porque ella dice -y a menudo cree- que&#8221;se entrega&#8221; sin haber pasado primero por<strong>estar fuera de sí,</strong> lo cual la conduciría a estar vuelta hacia el otro recién cuando atravesó un placer o un goce intensos. El goce estaría provisto por una pulsión irrestricta, desenfrenada, en las que enhebrarían pulsiones parciales que conducirían a ese <strong>estar fuera de si.</strong>En ese estado se anuncia algo que se anhela, se busca y se teme, y a lo que ya no se puede renunciar . Es una sensación-vivencia-experiencia diferente de las que acompañan a los placeres cotidianos y benevolentes que se utilizan cada día.</p>
<p>Los aportes que el género masculino produjo acerca de las experiencias de goce y de placer los asocian con la<em> petite morte (</em>Bataille 1980), asociación discutible desde las vivencias del género mujer ; quizá la experiencia de vaciamiento seminal que experimenta el varón lo conduzcan a pensar en la muerte cuando recuerda su pasaje por el orgasmo:no es ésa la memoria de las mujeres gozantes. Ellas registran intensamente un goce que no vinculan con morir sino con expandirse o con otras vivencias no tanáticas.</p>
<p>La mujer suele pasivizarse salteándose el pasaje por ese <strong>estar fuera de sí,</strong> que constituye un momento temido por ella,dado que implica una entrega activa, paradojalmente, regulada por la pasivización del Yo activo eróticamente.</p>
<p>Para lograr <strong>estar fuera de sí</strong> tiene que poder desinvestir los mecanismos inconcientes que se ocupan de inhibir el placer. O sea, debe liquidar los mecanismos inhibidores del placer.La educación , la socializacón se ocuparon de enseñarle a investir a partir de la prohibición de gozar sexualmente.</p>
<p>Entonces, la&#8221;entrega&#8221;se convierte en entrega pasiva al yo activo del varón quien supone que cuenta con la entrega activa que él conoce. Es frecuente que la mujer carezca de ese <strong>estar fuera de sí</strong> que , cuando existe,se localiza en la cara de quien goza(Giberti 1984) . De allí el interés masculino por mirar la cara de la mujer en trance orgásmico: en ella encuentra el falo (Giberti 1993) . La evidencia rotunda de ese rostro como espejo del goce fué diseñado por el Bernini en su obra Santa Teresa . El estremecedor registro (que en código de escritura se acompaña con el verso &#8220;muero porque no muero&#8221; ) no sólo figura en la tapa de una edición del libro El Erotismo deBataille, sino en la tapa del seminario de Lacan (Encore).</p>
<p>¿Por qué, siempre, se recurre a la cara de la mujer para trasuntar el goce?¿Será tal vez el intolerable rostro de la madre en trance gozozo?Rostro creado como transposición del propio placer y del propio goce pero imposible de mirar en una misma; creación del objeto en el cual vemos reflejado el goce-de-si que trasciende <strong>fuera-de-si</strong>.</p>
<p>La predilección del genero mujer por los juegos preliminares puede asociarse al refinamiento que exige la postergación(******) en la construcción del goce.En la postergación se mantienen los ritmos que se anudan al Yo de placer que trepa, retrocede,se alza y se detiene; porque el Yo de placer no se entrena en el estar <strong>fuera de sí</strong>. Privilegia un sentir a medias-o no sentir- unido a la realidad exterior donde otro Yo espera y donde la descarga es atenuada.</p>
<p>Los juegos preliminares desinvisten las representaciones preconcientes sostenidas por el deseo en el que la mujer se representa y representa a otro en una situación erótica. Pero ciertas representaciones-palabra son delegadas del Superyo , investidas para prohibir.</p>
<p><strong><span style="text-decoration: underline;">Iniciación y palabras</span></strong></p>
<p>Las representaciones preconcientes y las huellas mnémicas pueden actuar de manera defensiva frente a las representaciones inconcientes. Por ejemplo, cuando una paciente escucha a su terapeuta registra palabras que producen nuevas inscripciones de representaciones en el preconciente;éstas carecen de función defensiva y se articulan con las representaciones inconcientes camino al levantamiento de la represión,lo cual produce angustia.También se lo advierte en determinadas cursos destinados a la educación sexual o,bien en los grupos de estudio destinados a avanzar en territorios de la Erótica (Giberti 1987-1991).</p>
<p>La liberación de las investiduras inconcientes sofocadas se acompaña con angustia porque ésta estuvo en su origen,asociada con el placer. Cuando se tocan o se explicitan, o se conectan determinados temas, surge la angustia. Entonces, la angustia mediaría entre la exigencia pulsional de cada una y las conductas eróticas gozozas o placenteras que se describen o se recomiendan cuando se enseña Erótica.En esas circunstancias se advierte cómo-con cierta frecuencia- las mujeres enrojecen y los varones se ponen nerviosos.</p>
<p>Lo que se explicita en una clase puede levantar parcialmente represiones y de ese modo se cumple una función facilitadora a través del lenguaje y también propicia la expresión de quien escucha.En esos momentos se produce un pasaje que responde a la nueva investidura que se creó al ejercer el lenguaje entre mujeres.Hablar es apropiarse de algo, transgrediendo el interdicto que lo impedía.</p>
<p>La angustia media entre las pulsiones o deseo de quien escucha y las palabras que abren la alternativa de la liberación. Lo que se escuchó facilita la puesta en acto en relación con lo aprendido al mismo tiempo que disuelve investiduras destinadas a inhibir. La angustia ocupa el lugar de pasaje que correponde a la marca del conflicto que coadyuvó en gestar la represión.</p>
<p>En la relación sexual ocurre algo semejante, con la diferencia de que en ella no se aportan representaciones preconcientes sino percepciones o vivencias. La excepción se presenta cuando durante la relación se conversa y el varón solicita algo que lo conduce a toparse con sus propias representaciones y con las de su compañera; en estas circunstancias es posible el surgimiento de una representación preconciente , si bien no obturada por un juicio superyoico. Así sucede cuando alguien opera como iniciador/a o como maestro/a y neutraliza parcialmente la función superyoica mencionada.</p>
<p>La mujer otorga al varón la responsablidad de actuar como iniciador ; para que la misma resulte iniciática es preciso que su efecto sea duradero: no es lo mismo la docencia iniciática cuya tarea finaliza con palabras (docentes o terapeutas), que la actuación del iniciador que ejecuta acciones comprometidas con su cuerpo. Esta experiencia suele crear dependencia emocional en la mujer, en lugar de una introyección simbólica de lo acaecido y lo sentido en el preconciente.Tal vez esta dependencia sea el efecto de carecer de palabras que permitan el entrenamiento del lenguaje acerca del propio goce y del propio cuerpo.Si así sucede el varón ocupa la posición de un par en la realización del acto y no de alguien del cual se depende.</p>
<p>La iniciación mecánica es aquella que,contando con la decisión de la mujer sucede por vez primera (Bardet J. et alter 1994) y en ella se finaliza el contacto ,y otra es la iniciación mediante el aprendizaje continuado. A veces, la mujer no logra identificarse con los actos del varón,sea con los actos en sí o con la intención masculina de promover en ella el disfrute sexual; entonces la responsabilidad del goce femenino queda encapsulada en los procedimientos del iniciador sobre ella. Debido a lo cual es preciso crear un discurso:&#8221;ese hombre me hizo mujer&#8221;, expresión en la que ella claramente excluye su participación y evidencia una &#8220;entrega&#8221; pasivizada, carente del<strong> estar fuera de si.</strong></p>
<p>Se logra la identificación cuando se incluye un camino simbólico que excede al acto iniciatico,o sea, se trata de una identificación con una misma en el disfrute de lo que se aprendió. La mujer atraviesa una ceremonia de iniciación:me refiero a la identificación de una consigo misma mediante las acciones del/a otro/a sobre nuestro cuerpo.</p>
<p>La identificación se relaciona con el reconocimiento desde el Superyo que afirma &#8220;Podés gozar&#8217;, o &#8220;Ahora sos mujer&#8221;. Sin embargo es posible construír el goce y al mismo tiempo padecer un repudio superyoico que conduce a gozar con culpa; y una vez finalizado ese goce se lo odia. Lo cual es diferente de un Superyo que acuerda con ese gozar lo cual autoriza que esa mujer se invista con una identificación consigo misma que remitirá a sus experiencias de goce y placer.</p>
<p>En este artículo me refiero al género mujer ,pero cabe recordar que todas y todos precisamos iniciadores, en los actos y en discurso.</p>
<p>Estudiar Erótica abre nuevos espacios para el goce mediante la palabra; el genero mujer avanza en una región que le había sido vedada y en la cual se esperaba que sólo cumpliese la función de acompañante.Sin convertirse en una práctica masiva,el estudio de esta disciplina en formación convoca a quienes,en lugar de limitarse a repetir lo aprendido ,crean nuevas plenitudes y nuevos disfrutes.</p>
<p><span style="font-family: Symbol;">ð</span> Actualmente Eva Giberti es miembro honorario de SASH (Sociedad Argentina de Sexualidad Humana) .</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Notas y Bibliografia</p>
<p></span><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(* )Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996 .<br />
Los aportes que incluyo forman parte de los temas que analizamos en los grupos de estudio que acerca de Erótica coordino desde1974, y del programa de la Catedra Introducción a la Sexología en el postgrado de la Universidad de Belgrano que estuvo a mi cargo desde1973 hasta1985. Fué el primer curso universitario que acerca del tema se dictó en Américalatina</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(**) En Erótica,el goce se diferencia del placer en lo que hace al refinamiento de las funciones yoicas que lo propician; una de las variables ineludibles en su construcción es la capacidad de postergación,opuesta al desencadenamiento veloz del reflejo orgásmico.No tiene relación con la tesis lacaniana.Cf.GIBERTI E.: EROTICA;el placer, el goce, lo obsceno, la mujer y la transgresión, en ACTUALIDAD PSICOLOGICA ; Abril y Mayo ;1984.</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(***) En las pulsiones parciales, la sexualidad constituye un agregado,un plus que no dimana desde la satisfacción de la necesidad sino que se instala durante su funcionamiento (de acuerdo con la tesis freudiana).Se trata de una ganancia adicional de placer que no deriva del alvio de la tensión. Recordemos que con el alivio de la,tensión se produce una descarga que se evalúa cuantitativamente, pero la vivencia de satisfacción que la acompaña se evalúa como cualidad. Esta cualidad es la que Freud asoció con la noción de ritmo.</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(****) Como resultado de las recomendaciones acerca de la educación sexual numerosas familias decidieron ponerle nombre a la anatomía de las niñas;debido a ello encontramos, en los jardines de infantes,a nenasque hablan de su &#8220;vaginita&#8221;, cuando en realidad se refieren a su vulva. El desliz no es asombroso : la vulva no es recinto para el pene, como la vagina, lugar por el cual, además, nacen los hijos. Quizá debido a ello clítoris y vulva aún no ingresaron habitualmente en la verbalización doméstica, adherida a la imaginería patriarcal.Cf.GIBERTI E y LA BRUNA L:SEXUALIDADES,DE PADRES A HIJOS;Ed.Paidos;1995</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(*****)Recordemos que la serpiente, animal sagrado en las mitologías y sagas del Oriente Antiguo, representaba la sexualidad de la mujer y su fecundidad.Su elección para protagonizar la tentación en el mito bíblico (aunque afirma que la serpiente es una transformación de Satanás), confirma el significado de otras mitologías.</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">(******)La Erótica es una disciplina en formación,que no formaliza sus contenidos ni sumetodología,debido a una de sus caracteríticas fundamentales:la imposibilidad de discernir entre aquello que se considera erótico o no, según el registro subjetivo.La subjetividad es uno de los ejes de estudio de la Erótica, junto con lo sugerido, la transgresión y la postergación.Cf.GIBERTI E.: La Erótica, Op.Cit.</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">BARDET J.,CASSIN E., CHIARA V. y otros: LA PRIMERA VEZ; Ed.Sudamericana;1994</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">BATAILLE G.: EL EROTISMO ;Tusquets Ed.; Barcelona;1980</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E.: EROTICA: el placer, el goce, lo obsceno, la mujer y la transgresión, en ACTUALIDAD PSICOLOGICA ; Abril y Mayo 1984</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E.: La Erótica, etc.Op. Cit.1984</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E.: Los objetos eróticos, en ACTAS DEL IV CONGRESO ARGENTINO DE SEXOLOGIA Y EDUCACI´ON SEXUAL; Tomo II; Bs.As.;1989</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E.: Erótica:grupos en reflexión en ACTAS DEL PRIMER CONGRESO DE PSICOANALISIS DE LAS CONFIGURACIONES VINCULARES; 1991; Bs.As. Cf.también Grupos de estudio acerca de Erótica,en MUJER Y ESCRITURA; Comp.S.Itkin ; Ed.Puro Cuento; Bs.As.; 1987</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E. : Mujer en una erótica del sida, REVISTA ARGENTINA DE PSICOLOGIA; Nº 42;1993</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GIBERTI E. y LA BRUNA L.: SEXUALIDADES, DE PADRES A HIJOS;Paidos; 1995</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">GRODDECK G. : EL LIBRO DEL&#8221; ELLO´´;Taurus; Madrid;1981</span></p>
<p><span style="font-family: Helvetica; font-size: x-small;">MALDAVSKY D. :Comunicación personal.1996.</span></p>
<p></span></p>
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		<title>Cuando la sexualidad produce síntomas &#8211; Parte 2</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:50:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erótica]]></category>

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		<description><![CDATA[Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires; XIII Jornadas de Obstetricia y Ginecología; 16 al 19 de Mayo de 1994, Bs. As.-Argentina Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires; XIII Jornadas de Obstetricia y Ginecología; 16 al 19 de Mayo de 1994, Bs. As.-Argentina<br />
<span id="more-2093"></span><br />
<em>Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996 Texto editado por la Revista Topia Año 7, Nº 21, Nov 1997</em></p>
<p>La existencia de fuentes de placer generadas por el propio cuerpo no es un dato que habitualmente se incluya en la construcción de la subjetividad, lo cual enrarece las vinculaciones que la mujer puede tener consigo misma y con su cuerpo, fundándose de este modo una variable que conviene tener en cuenta en el análisis de la importancia de la sexualidad en el origen de diferentes síntomas asociados con el ser mujer. El déficit de lenguaje, de autorización social para pensar o referirse al placer, no es ajeno a la capacidad de simbolización de las mujeres. Capacidad particularmente significativa cuando es necesario anticipar los goces que podrán obtenerse de una relación sexual. Este fenómeno puede instalarse como mecanismo traumático y conviene tener presente que las situaciones traumáticas pueden constituirse en fuentes de hostilidad hacia otras personas.<br />
<strong>Síntomas y sufrimientos</strong></p>
<p>En cuanto al desarrollo de síntomas, el <em>sufrimiento</em> que las mujeres describen ante el profesional no necesariamente remite a su dolencia física. Si por <em>sufrimiento</em> entendemos una forma peculiar de asumir el dolor, podemos pensar que la sexualidad, vivida persecutoriamente, como fuente de conflictos, puede transformarse en núcleo de sufrimiento, ya sea por insatisfacción o por sometimiento a un varón que excede la demanda de la paciente, exigiéndole prácticas y ritmos que ella no está dispuesta a asumir.</p>
<p>En lo que respecta a &#8220;hacer síntoma&#8221; y retomando la perspectiva de un mecanismo de defensa, Freud describe las <em>represiones tempranas</em>, que corresponden a experiencias de la primera infancia y las represiones secundarias. La represión, cuya tarea es la de sofocar la cantidad de poder, de energía de la que pueda disponer una fantasía sexual o agresiva, realiza una especie de transacción con esa fantasía para mantenerla alejada de la mente y de la acción pero la transforma en síntoma. Hay &#8220;algo&#8221; que retrocede pero que será compensado sustitutivamente con un síntoma.</p>
<p>Desde <em>la perspectiva de &#8220;hacer síntoma&#8221;</em> en relación con la sexualidad, podríamos pensar en términos de represión, entendida como un mecanismo psíquico riesgoso. Se trataría de la <em>represión de las representaciones mentales</em> que genera la mujer en relación con su cuerpo, los contenidos y funciones del mismo. Por una parte, dichas representaciones producen las imágenes de mujer incompleta, frígida, lasciva, enferma, etc. Por otra parte, debiendo reconocer las reacciones de su cuerpo, en lo que hace al placer, se encuentra con un silencio sociocultural o con la omisión de la palabra materna al respecto. Es decir, <em>represión</em> promoviendo la falta de conciencia respecto de su derecho al placer sexual y respecto de la anatomía de su cuerpo que le ofrece la alternativa del clítoris como zona específica para el disfrute sexual, ajeno a la reproducción.</p>
<p>Es posible suponer que innumerables consultantes de los consultorios ginecológicos llegan la mismo sobrellevando represiones capaces de suscitar síntomas en distintos niveles.</p>
<p>También pueden surgir <em>mecanismos fóbicos</em> capaces de introducir síntomas en la vida de algunas mujeres, por ejemplo la <em>fobia a hacer uso de la palabra</em> cuando se trata de solicitarle al compañero una índole de caricia que ella sabe le producirá placer. La fobia a hablar de ese tema se asocia con el temor de mostrar algo que ella conoce, algo que sabe o imagina le producirá placer, suponiendo que el compañero podrá preguntarse cómo aprendió ella lo que sabe. Esta fobia se caracteriza por la huida o la evitación ante situaciones en las que la palabra podría guiar una situación sexual. Resulta alimentada por las<em>inhibiciones tempranas</em> respecto del uso de la palabra para referirse al propio cuerpo.</p>
<p>Los <em>mecanismos fóbicos</em> son los que se ponen en marcha cuando la mujer solicita tener relaciones sexuales a oscuras, evitando la luz y no necesariamente por razones estéticas sino intentando impedir que su goce le sea descubierto en el rostro.</p>
<p>El aprendizaje que la condujo a creer que su cuerpo es fuente de suciedad, debido a la menstruación o a la emisión circunstancial de flujo, adquiere eficacia en la construcción de <em>mecanismos obsesivos</em>tendientes a controlar permanentemente la higiene de sus genitales o bien a limitar la espontaneidad de una relación sexual, temiendo &#8220;no estar suficientemente limpia&#8221;. También entran en juego cuando se intenta prever todo detalle de lo que será la relación sexual o la vida sexual, frenando la posibilidad de sorpresa y suspenso.</p>
<p>La sexualidad &#8220;hace síntoma&#8221; además en la <em>humillación</em> que puede acompañar las prácticas sexuales de una paciente. La humillación es un sentimiento, un afecto cuyo origen se remonta a los dos años de vida y se vincula con lo que denominamos la analidad: el momento en que la materia fecal, no pudiendo ser retenida voluntariamente por el niño o la niña, se evacúa sin poder ser detenida, ensuciándolo/a y dejándolo a merced de esa pérdida que, además se produce a sus espaldas. Ese sentimiento temprano de humillación quizá no sea ajeno a la aparición de lo que ha dado en llamarse <em>masoquismo femenino</em>. Fenómeno que puede considerarse otro de los síntomas vinculados con la sexualidad y que puede presentarse de modo tal que resulte &#8220;normal&#8221;, perdiendo su calidad de síntoma. Actualmente se lo estudia en relación con el sometimiento a la figura materna y no necesariamente desde la perspectiva tradicional de encontrar placer en el sufrimiento. Sin embargo, la política de queja permanente que instituyen algunas mujeres, sin intentar modificar la situación que les produce<em>sufrimiento</em>, permite suponer que se han habituado a sufrir, encontrando algún placer en ello, lo cual funciona como síntoma al relatar las características de sus relaciones sexuales, descriptas sistemáticamente como displacenteras. En estos casos <em>queja y soporte masoquista</em> constituyen un aprendizaje social y psicológico resultante, a su vez de la convicción que el destino de la mujer es el sufrimiento, el sacrificio y el entrenamiento en tolerar cualquier invasión a su<em>condición de sujeto</em>.</p>
<p>Paralelamente a la humillación encontramos la <em>vergüenza</em> que, en conjunto con la obediencia, constituyen ordenadores claves en la construcción de la subjetividad de la mujer. La vergüenza considerada un valor de la femineidad, asociada con el pudor, es un sentimiento cuyas características contradictorias reclama un análisis de la función de las paradojas en el género mujer. Constituye fuente de síntomas y patologías y requiere un espacio mayor para su desarrollo.</p>
<p>La necesidad de ocultar el propio deseo sexual puede coadyuvar en la construcción de mecanismos reivindicativos que se expresan fuera de los ámbitos de la sexualidad, argumentando permanentemente en el sentido de &#8220;tener razón&#8221;, es decir, de vincularse de manera hostil con el compañero, intentando una descalificación permanente. O sea, propiciando un vínculo con características querellantes.</p>
<p>La exhibición del cuerpo, con la intención de lograr amor y admiración puede expresar síntomas <em>histéricos</em>: es decir, promesas de relaciones sexuales incumplidas, promesas que no fueron tales para la mujer y que también forma parte de un aprendizaje social y de un entrenamiento propuesto por el patriarcado que sistemáticamente la posicionó como objeto estético. (Este punto reclama una cuidadosa exposición y no el recorte que realizo por razones de espacio.) Suponer que debe encantar al varón, puede &#8220;hacer síntoma&#8221; en niveles histéricos asociados con la seducción y el exhibicionismo.</p>
<p>Cualquiera de los mecanismos y modalidades enunciados a lo largo de este artículo exige su referencia psicopatológica, correspondiente a la persona que consulta. La presentación genérica de los mismos sólo ha cumplido una función enunciadora, destinada a plantear una perspectiva elaborada desde los estudios de género, partiendo desde el género mujer.</p>
<p></span></p>
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		<title>Cuando la sexualidad produce síntomas &#8211; Parte 1</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:49:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Erótica]]></category>

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		<description><![CDATA[Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires; XIII Jornadas de Obstetricia y Ginecología; 16 al 19 de Mayo de 1994, Bs. As.-Argentina Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires; XIII Jornadas de Obstetricia y Ginecología; 16 al 19 de Mayo de 1994, Bs. As.-Argentina<br />
<span id="more-2091"></span><br />
<em>Este artículo compendia algunas ideas que expongo en un ensayo con el mismo nombre,y que forma parte de un libro en preparación.Las tesis que desarrollo fueron discutidas en el Foro de Psicoanálisis y Género en 1996 Texto editado por la Revista Topia Año 7, Nº 21, Nov 1997</em></p>
<p>Cuando una mujer asiste a una consulta ginecológica, lo hace incluyendo en ella a sus fantasmas, prejuicios, creencias y tabúes adquiridos a través de las prácticas sociales; la cultura ejerce su eficacia durante toda la vida de la mujer y sus contenidos formarán parte de la construcción de la subjetividad denominada femenina.</p>
<p>Además de su <em>necesidad</em> de asistencia, estarán en juego sus <em>deseos inconcientes</em>, o sea que: a su realidad actual será conveniente aditarle no solamente las huellas de experiencias y convicciones concientes sino también un plus de incógnitas, de anhelos desconocidos para ella misma.</p>
<p>Los ginecólogos son los profesionales que se ponen en contacto con un concreto de la sexualidad de la mujer: su zona perineal; y con una porción significativa del interior de su cuerpo, a través de la vagina. No desconocen que la sexualidad de esa mujer estará impregnada por los efectos de su edad, de su etnia, de su medio social, de su historia personal.</p>
<p>Lo que no siempre resulta explícito es la situación <em>paradojal</em> en la que suele efectuarse dicha consulta: por una parte, el profesional supone que se encontrará con una mujer (de acuerdo con lo que haya aprendido que es una mujer ) pero al mismo tiempo -y por lo general- esa mujer no sabe quién realmente es, ya que, colonizada por pautas convencionales, probablemente actúe de acuerdo con lo que cree que le corresponde, sin haber podido hacerse cargo de lo que ella piensa y siente acerca de sí misma. Este es uno de los problemas mayores dentro del estudio de género y en nuestro caso remite específicamente a la relación <em>sexualidad-conciencia</em> del género mujer.</p>
<p>La resignificación del sujeto mujer, a través de los estudios de género, ha conducido a una revisión de las teorías tradicionales o clásicas en su dimensión sexual, es decir: entendiéndola como sujeto de deseo y al mismo tiempo releyendo las calificaciones que se adhirieron a su anatomía y fisiología. Lo que, a su vez, conlleva la redefinición de lo que entendemos por <em>sufrimiento</em> en este campo.</p>
<p>Este trabajo incluye temas desarrollados en los grupos de estudio formados por ginecólogos y pediatras. También conceptos utilizados en los grupos de estudio acerca de Erótica. Ha sido preparado pensando que la audiencia estaría compuesta preferentemente por médicos.</p>
<p><strong>La zona perineal: ¿región de la reproducción o del placer?</strong></p>
<p>La región perineal puede ser vivida según un mecanismo disociativo, de acuerdo con la percepción que de ella tenga cada mujer, acompasado con los contenidos de su imaginario personal que, como sabemos, no es ajeno al imaginario social. A cargo de este último queda la división tradicional que forma parte del horizonte cultural de las mujeres occidentales:</p>
<p>1. el periné sacralizado en función de parir y</p>
<p>2. región descalificada por la presencia de la menstruación.</p>
<p>A lo que debemos añadir que la concepción del placer en nuestro medio suele estar regida por cánones masculinos en lo que hace a rendimiento y expresión de lo femenino . De allí que recién en estos últimos años haya salido a la luz el producto de las investigaciones que dejó a la vista el porcentaje de orgasmos y placer que las mujeres reconocen cuando son entrevistadas personalmente: el dato más significativo correspondió al área de la ficción, es decir, fingir un orgasmo inexistente. ¿La razón? Dejar conforme al varón y al mismo tiempo no aparecer ante él como frígida. Del mismo modo que la imaginada frigidez ingresaba en el área de sus creencias referidas a su propia sexualidad, es decir, autodefinirse como frígida o indiferente, en vez de revisar las técnicas que la pareja jugaba en sus prácticas sexuales. Este dato corresponde a la complacencia como síntoma mayor expresado por el ejercicio de la sexualidad femenina.</p>
<p>Por otra parte pero añadiéndose a los elementos que propuse anteriormente, es preciso considerar que desde los presocráticos, pasando por Platón, Aristóteles, Hipócrates y Galeno , el cuerpo de la mujer fue considerado incompleto, además de serle reconocida como función mayor la de contener el semen destinado a la procreación. La tesis de la incompletud adquirió vigencia a través de los textos freudianos pero, más allá de su escritura, el éxito de esta concepción se debió y se debe a los profesionales, hombres y mujeres, que desde distintas ópticas y con distintas argumentaciones la sostienen como válida. Este posicionamiento adquirió eficacia a través del ejercicio de los psicoanálisis y psicoterapias y la divulgación, reforzando la tesis presocrática que ya contaba con adeptos entre los referentes de las ciencias médicas.</p>
<p>Por otra parte las diferencias anatómicas y funcionales de la zona perineal no cuentan con nombres que circulen dentro de los discursos cotidianos, si exceptuamos el lenguaje que forma parte de las denominadas malas palabras, utilizadas en forma de insulto. Por ejemplo, el clítoris, designado específicamente en el área del placer, es un ausente mayor del lenguaje cotidiano . Otro ejemplo: después de arduas intervenciones en los medios de comunicación y en los jardines de infantes, se logró que las niñas aprendieran a denominar sus genitales pero nos encontramos con que toda niña tiene &#8220;vaginita&#8221; sin la menor alusión a su vulva, que es el lugar al cual tienen acceso .En síntesis, el género mujer dispone de un nomenclador escaso y deficiente de su anatomía y su fisiología, especialmente aquel que remite al placer sexual.</p>
<p>Entonces, desde niña, carecerá del <em>ordenador</em> que ella precisa para organizar alrededor de su zona vulvar las temperaturas, cosquilleos y humedades que corresponden a distintas etapas de su maduración psicosexual. En cambio, irá aprendiendo que esa región será importante &#8220;cuando sea grande&#8221; y pueda relacionarla con la anatomía del varón y con la producción de hijos, Carente de autorización para el disfrute de los placeres previos que se sintonizan durante la infancia, tampoco le resultará fácil simbolizar su propia idea acerca del placer. Si bien las explicaciones, enseñanzas y verbalizaciones no son suficientes para la introducción del tema en los procesos psíquicos regidos por fantasías, también corresponde tener en cuenta que las explicaciones remiten a un orden simbólico que, representante de distintos aspectos de la cultura, puede facilitar el atreverse a preguntar o investigar, más allá de las propias inhibiciones.</p>
<p></span></p>
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