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	<title>EvaGiberti &#187; Derechos Humanos</title>
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		<title>La consigna</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:48:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en Pagina 12, el 3 de abril 2002 Por Eva Giberti ¿Por qué las consignas? ¿Quiénes las inventan?¿Quiénes las sostienen?¿Cuáles son las que perduran? ¿Por qué ésas y no otras? El fermento opositor y reactivo adquirió categoría de consigna cuando la vivencia y el sentir ciudadano verbalizaron: &#8220;Que se vayan todos&#8221; . Las consignas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en Pagina 12, el 3 de abril 2002<br />
<span id="more-2089"></span></p>
<div>Por Eva Giberti</div>
<p>¿Por qué las consignas? ¿Quiénes las inventan?¿Quiénes las sostienen?¿Cuáles son las que perduran? ¿Por qué ésas y no otras?</p>
<p>El fermento opositor y reactivo adquirió categoría de consigna cuando la vivencia y el sentir ciudadano verbalizaron: &#8220;Que se vayan todos&#8221; .</p>
<p>Las consignas forman parte del vocabulario que utilizan quienes forman parte de determinadas reuniones masivas y entre nosotros adquirieron particular significación durante la dictadura que se inauguró en marzo del 76. Una de ellas, que reitera un mandato político internacional : &#8220;La sangre derramada no será negociada&#8221; es paradigmática de aquello que se considera inclaudicable . Esa consigna es la que utiliza Bordieu , citando a Thompson ,para ejemplificar el grito de una rebelión que no tiene que ver con el pensamiento revolucionario que imaginan los intelectuales, sino con la indignación propia de la toma de conciencia.</p>
<p>Es una consigna que supone la traición por parte de quienes podrían negociar la sangre derramada ¿de quiénes? De aquellos y de aquellas jóvenes que protagonizaron &#8220;la Patria fusilada&#8221;durante las lejanas épocas en las que se hablaba de la Patria.</p>
<p>Una consigna de esta índole afirma el compromiso de no transigir con una negociación capaz de canjear la condena que merecen los derramadores de la sangre (que se considera valiosa y heroica ) por intereses políticos que promuevan amnistías y puntos finales. Se trata de una consigna que puede persistir debido a la ética incanjeable que la sostiene .</p>
<p>Apela a la presencia de las víctimas como demanda inclaudicable de justicia y encierra un núcleo de sensatez que la fortalece y que está representado por el derecho y el deber de continuar reclamando juicio y castigo para los responsables. El componente visceral que la impregna cuenta con una conciencia política acerca de la causa que la provocó: NUNCA MAS el 24 de marzo de 1976 .</p>
<p>Esta consigna no autoriza dudas acerca de su propósito. Tampoco parecería que hubiese titubeos en quienes reclaman ¡&#8221;Que se vayan todos!&#8221; Sin embargo esa expresión responde al sentido etimológico e histórico que la caracteriza como señal o indicio y también como signo. Es decir, que aunque aparezca como rotunda en su verbalización : &#8220;no tiene que quedar ninguno de los que están&#8221; según el deseo y la intención de quienes la pronuncian , admite una revisión.¿Quiénes son todos?¿Quiénes elegiran la totalidad de esos &#8220;todos&#8221; para comenzar o consagrar su expulsión? A pesar de su fuerza, visceral y vivencialmente sostenida, (y de las indiscutibles verdades que asisten a quienes la vociferan) , carece de los proyectos encargado de aportar los cuadros que se precisarían para gobernar una vez que &#8220;se echó a todos los malos&#8221;. Es una consigna expulsiva como una regurgitacion, como un eructo que anticipa una digestión; funciona como un indicador de algo que aunque ruidoso es transitorio y sólo representa la justa ira ciudadana en un nivel emocional,lo cual es importante, aunque todavía carente de elaboración .Pero consiguió incorporar algo nuevo en la relación entre &#8220;la gente&#8221; y los políticos: asi como &#8220;La sangre derramada no será negociada&#8221; subraya el protagonismo de las víctimas, &#8220;Que se vayan todos&#8221; localiza a los políticos, caracterizandolos como victimarios. Victimarios responsables por los padecimientos personales y por la situación en la que se encuentra el país.Asi es como se los posiciona hoy en día y la peligrosidad que se les atribuye reclama su partida.</p>
<p>No evaluo si es posible referirse a la verdad o falsedad de tal apreciación, analizo los contenidos y metamensajes de la consigna.</p>
<p>Quienes militan en los partidos políticos se ocuparán de desactivar -como puedan- la furia actual; en tanto los ciudadanos y las ciudadanas tendremos que cuidarnos de creer que estamos refundando la nación o la república, también tendremos que cuidarnos de la inflación del narcisimo que puede suscitarse entre cacerolas y asambleas, y tendremos que mantener el registro de nuestros derechos frente a quienes están entrenados en vulnerarlos.</p>
<p>No será sencillo . Tal vez, aquella antigua y noble consigna que nos enseñaban en la escuela, durante la Semana de Mayo, pueda acompañarnos :&#8221;El pueblo quiere saber de qué se trata&#8221; . Hasta ahora¿hemos querido saber qué hacían con las empresas y con los bienes nacionales aquellos que estaban decidiendo nuestro destino como país? ¿Procedimos como pueblo que como tal incluye a quienes hoy -como antes- se mueren de hambre y desamparo? ¿Querremos saber cómo sigue esto de salvagardar al país después que se abran los corrales?</p>
<p>Intento responderme escribiendo por milésima vez la consigna que hace años elegi: La esperanza es la más revolucionaria de las virtudes. Vamos ya.</p>
<p></span></p>
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		<title>Confianza</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:48:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en Pagina 12, 13 enero 2002 Por Eva Giberti Entre las frases que los avatares socioeconomicos acuñaron entre nosotros surgió una que conmueve por su empecinada reiteración en boca de políticos y expertos: &#8220;Es necesario que la gente vuelva a tener confianza&#8221; . Al repetirla quiza se logre que adquiera carácter de letanía o [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en Pagina 12, 13 enero 2002<br />
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<div>Por Eva Giberti</div>
<p>Entre las frases que los avatares socioeconomicos acuñaron entre nosotros surgió una que conmueve por su empecinada reiteración en boca de políticos y expertos: &#8220;Es necesario que la gente vuelva a tener confianza&#8221; .</p>
<p>Al repetirla quiza se logre que adquiera carácter de letanía o de jaculatoria acompañante ; de este modo podría tornarse eficaz si se la convirtiese en mantra ritual. Pero se mantendria distante del análisis que demandan sus complementarios , la desconfianza y la decepción, una vez que ha colapsado la fiabilidad en las instituciones y en los circuitos bancarios. Fue Giddens quien desmenuzó la distancia que separa la fiabilidad de la confianza;pensó que la confianza &#8211; como producción comunitaria- depende de la fiabilidadde los sistemas especializados(instituciones reguladas por expertos) que crean seguridad , y también está asociada a la consistencia de los ámbitos cotidianos (funcionamiento de la vida familiar).</p>
<p>Se intenta neutralizar la desconfianza porque implica el descrédito de las promesas , de las garantías y adquiere su maxima vigencia cuando se verifica que se rompió el enlace entre la palabra garantizadora (¨&#8221;yo le cuido su dinero&#8221;, según los bancos) y los hechos reales. Esa ruptura produce una herida narcisista que sangra cuando la ciudadanía no puede juntarse con el sueldo o los ahorros; herida agravada por la impotencia que dicha frustración produce.Al mismo tiempo la desconfianza se convierte en injuria psíquica y verbal contra aquello que traicionó la confianza: alcanza con escuchar lo que se dice acerca de los bancos y acerca de los políticos que facilitaron los procedimientos corraleros. Comencemos entonces por ese lugar instituído como categoria nacional: ¿que es un corralito? ¿Una verja de madera destinada a limitar los desplazamientos de los chicos dentro del perímetro doméstico?Esa es la extensión ilícita y denigratoria del lugar que se destina a los niños pequeños considerándolos animalitos. Tambien los adultos quedamos incorporados en el dispositivo limitante merced al corralito, palabra que se repite con aire ingenuo y aún risueño. ¿Es una expresión internacionalmente reconocida en los ámbitos de las Ciencias Económicas para referirse al &#8221; sitio cercado y descubierto(…) donde se tiene a los animales domésticos: aves , conejos, etc.&#8221;?O al &#8220;cercado más grande donde se tiene ganado de cualquier clase&#8221;? O, tratándose de un argentinismo: &#8220;hacerle a alguien corralito quiere decir rodearlo para obligarlo a rendirse o entregarse preso&#8221;¿Es posible que se haya elegido ese diminutivo para describir los efectos de una decisión grave que, sin necesidad de imaginación extrema mantiene acorralada a la población?</p>
<p>La desconfianza injuriosa es producto de constatar que el dinero está bloqueado lo cual genera la vivencia de acorralamiento. A partir de verificar dicha vivencia, de constatar la no disponibilidad de sueldos y depositos, circunstancias que comprometen la existencia de miles de ciudadanos ( a los que debemos añadir las desdichas de quienes no cuentan con dinero en los bancos y tampoco tienen trabajo) se plantea la necesidad de generar confianza.</p>
<p>La confianza comienza siendo una construcción individual, cuyo origen se nutre en la infancia, en la relación con los adultos.Se confía en aquello que se reconoce como duradero y garantizador de apoyo, de alivio, de seguridad. El sobresalto y lo imprevisible impiden la construcción del sentimiento de confianza, o deterioran el que previamente pudo organizarse . En este terreno es donde nos posicionamos, repitiendo &#8220;la plata esta en el corralito. ¿Cuándo la podremos sacar?&#8221;,tratando de avanzar en la dimensión exquisita de la confianza que es el futuro.Pero ese futuro está habitado por los que garantizaron todo lo que no se cumplió, aquellos que estaran obligados a la reciprocidad de la confianza que se les otorgue, respetando lo pactado. Es el mundo habitado por quienes protagonizaron la historia de cinco presidentes en ráfaga y reconocen que la alternativa es programar la recuperacion de los depositos en dolares hasta el 2003. En este escenario y con estos protagonistas se recomienda confiar.Como lo escribe Lechner &#8220;Confiar es reflexionar la inseguridad(…)La confianza no ignora el riesgo&#8221;.</p>
<p>Sin duda es preciso instaurar confianza pero, ahora como sentimiento carente de ingenuidades y , paradojalmente, capaz de mantenerse en alerta. Reformular la idea de confianza cuando es complejo contar con la fiabilidad de sistemas en los que es inevitable confiar, demanda el esfuerzo ciudadano de controlarlos y además apelar a los propios recursos psiquicos para inventar futuros(Utopias?).</p>
<p>Actualmente se trata de gestar una confianza que apunte a transformaciones, y no sólo a repeticiones conformistas. Una confianza asociada con el deseo, siempre que sea un deseo caracterizado por su poder de transformación , es decir, que se desarrolle entre los obstáculos, según el pensamiento de T.Negri . No me consta que sea ésta la confianza que actualmente se solicita para asumir un nuevo sistema financiero que responderia a las características de un país distinto; un pais en el que, entre otros cambios reformulase la redistribución de bienes.</p>
<p>La confianza tradicional, que no es la que acabo de describir, es la que se solicita a una población angustiada, decepcionada y en el borde de la furia.¿Cómo responderá la población al comprender que en los circuitos del poder se confía en que sea ella quien financie con su dinero y con su comprensión la crisis que el poder gestionó?Crisis que la ciudadanía (dicho sea sin las distinciones y matices necesarios) no supo o no pudo advertir, y que ingenua o frivolamente consintió .</p>
<p></span></p>
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		<title>Los ciudadanos de las cacerolas</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:48:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Editado en el diario Clarin, jueves  4 enero  2002 por Eva Giberti El trayecto sociopolítico que recorrimos durante noviembre y diciembre se inició con la sorpresa y desembocó en el desasosiego .Entre comunicados , conferencias de prensa y renuncias, las instituciones y el soporte económico/financiero de la población mostraron su vulnerabilidad. ¿Quiénes éramos nosotros mientras [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Editado en el diario Clarin, jueves  4 enero  2002<br />
<span id="more-2085"></span></p>
<div>por Eva Giberti</div>
<p>El trayecto sociopolítico que recorrimos durante noviembre y diciembre se inició con la sorpresa y desembocó en el desasosiego .Entre comunicados , conferencias de prensa y renuncias, las instituciones y el soporte económico/financiero de la población mostraron su vulnerabilidad.</p>
<p>¿Quiénes éramos nosotros mientras creíamos que éramos otros? Cuando estábamos seguros de que, aunque empobrecidos, disponíamos libremente de nuestros ahorro o nuestro capital? Algunos se sentían inseguros temiendo la pérdida de su trabajo, o carecían de él ; otros dependian de la magra jubilación que se pagaba prolijamente pero algo sabíamos con certeza : se trataba de sobrevivir hasta que el país &#8220;saliera adelante&#8221;.</p>
<p>¿Eramos ingenuos?¿O sólo creíamos que en las esferas del poder alguien lucharía defendiendo la estabilidad?La experiencia evidenció que la única estabilidad indiscutible era la que provenía del suspenso de cada día. No se sabia a qué atenerse en materia económica y tampoco en el ámbito institucional.</p>
<p>¿Quiénes son ahora los ciudadanos que recorrieron las calles blandiendo cacerolas , poderosos en el grito y derrotados en los muertos que la tevé mostró?</p>
<p>¿Quiénes son ahora aquellos cuya identidad sin nombre se recortaba en las frases que los micrófonos recogían impiadosamente:&#8221;!Queremos que nos devuelvan nuestro dinero!&#8221;. Añadiendo :&#8221;!Queremos que se vayan!&#8221;</p>
<p>¿Queremos? Entre el querer, el desear y la puerilidad del tener ganas hay diferencias. La población quiso que algunos se fueran. Y los fueron. Hoy en día, la sólida afirmación voluntaria que el querer implica y que se expuso en las marchas y asambleas , quedará encorsetada por la necesidad de rescatar los principios que ordenan un país. En este sentido las decisiones se toman entre quienes cuentan con capacidad de negociación y entre quienes disponen de poder . Ejercicio del poder en el que se introdujo otra variable: la población sulfurada.El sulfuro, en tanto azufre , es fácilmente electrizable por frotación y arde con una llama azul mientras produce un olor acre que, según dicen, es el que impregna los recintos infernales. La frotación irritativa que el suspenso y la frustración abarcan¿ persistirá? Porque ahora se sabe que la calle puede arder.</p>
<p>¿Qué sucederá con aquello que se quiso? ¿Cómo emerger de la humillación inicial a pesar del alivio que el reclamo activo significó? Hablar de cacerolazo encubre la tensión que alimentaba cada golpe sobre el metal y que impregnó el pulso enérgico de quien redoblaba. Por eso fue una pulseada real y simbólica que se entabló entre quienes mandaban y aquellos que habían dejado de reconocerles esa autoridad. Insurrección que se quería pacífica y por eso fue investida por la domesticidad silenciosa que las cacerolas simbolizan. Claro que, ellas, al ser mediatizadas por el fuego o el calor, diferencian lo crudo de lo cocido. En su interior se produce la transformación: lo que antes estaba crudo modifica su estatuto y pasa a formar parte del orden de lo cocido, según lo describió la Antropología.Esa alquimia es fundamental para la identidad de aquello que se incorpora como alimento, comestible o simbólico.Entonces las ollas y las cucharas se convirtieron en herramientas sonoras, como otra voz representativa de una pulseada capaz de crear un hecho político inesperado.</p>
<p>Diferenciándose de la pueblada que avanzó en el conurbano sin cacerolas, porque portaba el hambre como emblema.</p>
<p>¿Cómo se insertó el éxito de la pulseada en la sufriente realidad psíquica? Los psicologos trabajábamos con aquello que le sucedía a quien consultaba. Con aquello que sentía y pensaba. Luego del cacerolazo precisamos rescatar la pregunta existencial¿quiénsoy? que se formula despues de enfrentarse con el gobierno legal. Un despues que se cocinó durante años en los cuales algunos se ejercitaron en la complacencia de hechos inadmisibles mientras otros padecían exclusiones denunciadas pero inapelables.</p>
<p>&#8220;Sacar adelante al país &#8220;es un proyecto que habrá de realizarse con personas que fueron vulneradas en sus bienes, en su dinero, en su confianza hacia quienes debían representarlos y resguardarlos. Experiencias que generan humillación y cuyo recuerdo se constituye en marca para quien la padeció; recordemos que la humillacion ,palabra que deriva de humus, , tierra, se refiere a quienes han sido vencidos y están obligados a doblar su cabeza y apoyar la frente sobre la tierra, en señal de sumisión ante el vencedor. Escena inconciente que forma parte de la historia personal de quienes se negaron a persistir en ella y apelaron al alivio del cacerolazo. Práctica que, sin embargo, no alcanza para &#8220;sacar adelante al país&#8221;, aunque anuncie la gestación de una ciudadanía republicana capaz de presionar y generar cambios en la comunidad. Tal como lo postula la revisión del concepto original de ciudadanía, creado en los parámetros del liberalismo individualista.</p>
<p>¿Hasta dónde alcanzará y cuánto perdurará esta indignada y compartida respuesta ciudadana? La transformación coyuntural que el cacerolazo expresó puede analizarse como una tesis provisoria que precisa historizarse al mismo tiempo que comprobar si se complejizó nuestra manera de compartir la vida en comunidad habiendo verificado el valor de la gestión popular .Todo proyecto ,y &#8220;sacar adelante al país&#8221; lo es, lleva implícito su contraproyecto.En este modelo, el contraproyecto intentará valorizar la resignación y el silencio como equivalencia del orden necesario.¿Alguien lo creerá? ¿Alguien elegirá sumergirse en el facilismo en lugar de propiciar los cambios necesarios? ¿Habremos comprendido que el cacerolazo, improvisado y carente de proyecto perdurable, es ahijado de la dignidad?</p>
<p></span></p>
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		<title>El pueblo en la calle</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:47:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Editado en pagina 12 el 24 de diciembre 2001 Por Eva Giberti Las puteadas fueron el punto de anclaje para cada una de las columnas y para cada agrupamiento callejero. Los insultos en alarido apenas lograban ocultar las voces desafiantes que exigían renuncias para un aquí y ahora sin futuro previsible. Una población que inauguraba [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Editado en pagina 12 el 24 de diciembre 2001<br />
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<div>Por Eva Giberti</div>
<p>Las puteadas fueron el punto de anclaje para cada una de las columnas y para cada agrupamiento callejero. Los insultos en alarido apenas lograban ocultar las voces desafiantes que exigían renuncias para un aquí y ahora sin futuro previsible.</p>
<p>Una población que inauguraba su propio estilo recurrió al tránsito nómade para rescatar la palabra olvidada y decadente : la gente se nombró pueblo otra vez . Sin pancartas ni estribillos partidistas, solo las manos aplaudiendo o repicando metales ,alumbraron el amanecer de este pueblo sin revolución y sin proyecto.</p>
<p>Hija de la nueva frustración, quienes habían sido gente en las colas frente a los bancos, despues de la intervencion televisada de quien era el presidente,se convirtieron en un pueblo aferrado al alivio que reunirse y caminar proporcionan.</p>
<p>El espacio físico de la esfera pública acogió a las columnas que abrieron el espacio para la actuación colectiva y empujó hacia la deliberación impensada a los miembros del gobierno. Este espacio publico fué transitado por quienes abandonaron el anonimato y se movilizan para sustituír a aquellos que habían elegido como representantes.</p>
<p>La esfera política, la de los partidos polìticos, encogida y sedentaria en los ámbitos legislativos , se agrandó y se sostuvo en la energía que surgió de la improvisación ciudadana. Retrocedieron respecto de lo que habían firmado, se arrepintieron de sus complacencias y -guarnecidos por las columnas que los insultan- pronuncian el lenguaje con que la República los asiste. Entonces, Asamblea Legislativa. Nos preguntamos, si, como quiere Arendt, ahora que los problemas sociales han adquirido relevancia pública, se transformarán en problemas políticos. Porque de la selección que esos representantes hagan de tales problemas sociales , y del espacio que dejen abierto o cerrado para el ejercicio del gobierno que deba ocuparse de ellos ,dependerá la salida o la encerrona.</p>
<p>Quienes salieron a ocupar la noche liberaron la antigua tensión psíquica que los asfixiaba y crecieron escuchándose gritar &#8220;el pueblo unido jamás será vencido&#8221; . Eso mismo era lo que vociferábamos durante la dictadura defendiéndonos de los mismos gases, de la misma policía. Después vinieron los días de la esperanza. Que es la más revolucionaria de las virtudes.</p>
<p>Y entonces se trastocó la concepción de ciudadanía, engolosinada la población con la idea de democracia.</p>
<p>Se priorizó la ciudadanía según la concepción liberal que remite a una posición social pasiva que privilegia la defensa de los propios derechos sin asumir responsabilidad por las otras actividades de cada persona. Y se opone a la idea aristotélica que la define como un cargo y una responsabilidad. Es una concepción que desconoce la perspectiva republicana de la ciudadanía como un bien en permanente expansión, capaz de cuestionar , revisar y modificar las prácticas políticas y sociales de quienes disponen del poder de gobierno.La ciudadanía se define por su capacidad de presión y por su responsabilidad social, comunitariamente enlazada. De donde es posible pensar en la autonomía colectiva capaz de construír el sentido de su poder.</p>
<p>Hacia ese proyecto podría dirigirse la pueblada actual si tuviese proyecto. Si ese proyecto pudiera construírse a la vera de las cacerolas momentáneamente silenciosas y en las deliberaciones de las asambleas barriales que en la madrugada nos convidaban a abandonar la curiosidad y a opinar. ¿Podremos?</p>
<p>Hubo un tiempo durante el cual creímos que podríamos. Cuando otros fogones y quienes éramos jóvenes en la década del 70 también transitábamos la noche porteña reclamando otro país.</p>
<p>Repitiendo la escena, los jóvenes trasnochados que dias atrás cantaban y dibujaban carteles en la avenida frente a la quinta presidencial, nos explicaban que era imprescindible modificar el modelo económico y cambiar el gobierno que lo sostenía. Mudos y memoriosos , quienes caminábamos la madrugada recordando los 70, temblamos. Era posible que el gobierno cayera, pero la autonomía colectiva aún no construyó su poder.Entonces, el aparato político capaz de vandalizar la resistencia civil podría ganar la calle para distorsionar el modelo creado por la ciudadanía espontánea y esperanzada.</p>
<p>Asi ocurrió.El aparato político que impulsa la saña policial mostró su eficacia. Y una nueva aunque histórica tensión impregnó el coraje del que fue un pueblo en la calle : persiste, inmune a las puteadas, el poder que es alianza entre políticos sombríos y la maldición policial.</p>
<p></span></p>
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		<title>Futuro</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:47:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Publicado en Pagina 12, el 12 diciembre 2001 Por Eva Giberti El tema es el futuro.Por lo tanto involucra la idea de tiempo y sus derivados: la aparición de la contingencia y el desafío de la continuidad. El tiempo cronológico acaba de ser invadido por una serie de contingencias que produjeron la necesidad-entre otras- de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en Pagina 12, el 12 diciembre 2001<br />
<span id="more-2081"></span></p>
<div>Por Eva Giberti</div>
<p>El tema es el futuro.Por lo tanto involucra la idea de tiempo y sus derivados: la aparición de la contingencia y el desafío de la continuidad.</p>
<p>El tiempo cronológico acaba de ser invadido por una serie de contingencias que produjeron la necesidad-entre otras- de recurrir a alguna defensa psíquica capaz de equilibrar el estado de ánimo, ante el desequilibrio impuesto por las medidas económicas. Una de esas defensas es la que permite recurrir a mecanismos psiquicos anticipatorios intentando lograr información :&#8221;¿qué dijo la radio? &#8220;,como si los medios pudiesen amainar la incertidumbre aportando datos certeros. Se trataba de ganarle al tiempo anticipándose a lo que podría suceder, que según se sospechaba quizás fuese peor de lo ocurrido.</p>
<p>Las informaciones rodaron por la pendiente ideológica de quien las emitía : a veces catastróficas y en oportunidades excesivamente calmas. Los discursos oficiales, desencajados de toda filiación política, traslucían la tensión que sobrellevan los equilibristas cuando saben que , en la pista , han retirado la red. El público observaba con desconfianza a esas figuras oficiales que ensayaban acrobacias semánticas intentando explicar y justificar.</p>
<p>Amontonándose en las colas de los bancos o paralizándose, la población comprendió que el futuro personal y el futuro del país que habían conocido acababan de ingresar en un circuito imprevisible pero cuya peligrosidad podía preveerse. Esta parecía ser la única anticipación posible.</p>
<p>Si el poder político queda sumergido en los proyectos del mercado, si las instituciones del Estado son manejados por expertos en economía, es decir si el mercado se expande en los territorios que no le competen, el futuro personal y nacional quedan vulnerado y carece de sentido crear proyectos propios, más allá de los que las políticas del mercado propicien.</p>
<p>Las prácticas del poder político son las herramientas capaces de crear y de apuntalar la vivencia de futuro que todos y todas precisamos para desarrollar proyectos e instalarnos en la cotidianidad. Es la seguridad que el Estado, mediante los gobiernos, aporta a los ciudadanos para preservar no sólo los bienes personales sino el sentimiento de que el Estado garantiza aquello que es bueno, que tiene en cuenta el bienestar de la población y propicia lo que sea necesario para protegerlos. Es la idea del Bien, equivalente a lo bueno, que las éticas analizan contraponiéndolo a lo justo y a lo correcto. Una posición sostiene que si se prioriza la elección de lo que se evalúa como justo y correcto ,aquello que posteriormente resulte será lo bueno.O sea no se podrá producir algo bueno si primero no se elige lo justo y lo correcto(como pretenden los contractualistas). Enfrentandola, otro criterio: ¿ Es preferible comenzar por elegir lo bueno para beneficiar a mucha gente aunque la decisión no corresponda estrictamente a lo que se considera justo y correcto? Esta simplificación de uno de los temas candentes en el análisis de las éticas actuales adquirió vigencia entre nosotros,días atrás.</p>
<p>Repentinamente , el conflicto ético entre el Bien y lo que es Justo, se encaramó en la cotidianidad cuando la lógica del mercado, que privilegia el cálculo racional y que postula una imaginaria igualdad y reciprocidad entre los seres humanos, formuló su planteo con carácter de indiscutible: argumentó la necesidad impostergable de tomar medidas representativas de la justicia frente a los compromisos contraídos internacionalmente.Eso sería los Justo, dado que ése era el compromiso del país. Planteo contractualista que Rawls hubiese defendido sin titubear ;la preeminencia de lo Justo por encima del Bien.Lo que podría ser bueno para la ciudadanía debía sacrificarse para cumplir con lo que se considera Justo desde una postura de mercado, que, en paralelo informó acerca de los riesgos que podríamos correr en caso de no cumplirse con el pago de la deuda. Es decir, el cambio de perspectiva acerca de lo que significa proteger a la ciudadanía , a partir de una decisión que elude el registro histórico y memorioso que nos conduce a preguntarnos por el origen y el crecimiento de la m isma..</p>
<p>La prioridad que estas medidas concedieron a las urgencias del presente, ponen al descubierto la filosofía que regula los contratos entre quienes se constituyen como Fondo Monetario Internacional y nosotros: contrato que no incluye, ni tiene en cuenta los intereses de las generaciones futuras. Puesto que ellas no forman parte de la firma del contrato, no se las reconoce como existentes.</p>
<p>¿Cuál es nuestra responsabilidad en la habilitación de estos contratos? El bienestar de las generaciones futuras de los y las descendientes de quienes constituyen el Fondo suponemos que, económicamente, está garantizado .¿Y el bienestar de las nuestras?</p>
<p>Ellas, que consagran la existencia de un futuro real no podrán desentenderse de lo que hicimos y de lo que no hicimos.</p>
<p>Como es habitual en situaciones críticas que reclaman lucidez ,aparecen las frases convencionales :&#8221; confiemos en que vamos a salir de esta situación, miremos hacia adelante sin desesperarnos por lo que ocurre actualmente…&#8221;Sin duda es preciso mirar hacia adelante pero desde perspectivas históricas , reconociendo el pasado y registrando memoriosamente la traumética situación actual.Quienes sólo recomiendan mirar hacia delante realizan un esfuerzo sospechoso para mantener bloqueada la propia capacidad de anticipación y quizás bloquear la de otros; sin advertir que esa recomendación anticipa en su apelación al futuro , la presencia de las generaciones recién amanecidas , ahora taladas por los contratos, antes de poder crecer. Escena que está incrustada en el paisaje de lo que está &#8220;adelante&#8221;; y que parece tornarse invisible a los ojos de aquellos que pretenden tranquilizarnos focalizando nuestra atención en un futuro.</p>
<p>En principio, y más allá de las catástrofes individuales que cada quien metabolizará según sus posibilidades, la proyección de lo actual en el futuro supera los problemas personales. Las generaciones por venir , carentes de los beneficios de una ética patrimonial que fuese capaz de defender sus intereses y de prevenir nuevos despojos (y que debía estar a cargo nuestro), tal vez pudieran resultar menos agraviadas si nosotros, sus ancestros, lográsemos actuar no sólo como deudores morosos , pedigüeños y humillados .Entonces, ¿sería posible anticipar alguna alternativa que sustituyese la queja, la bronca ,las pérdidas y las transformase en decisiones ciudadanas distantes de la ingenuidad o del voluntarismo.?¿Aún podremos contar con decisiones ciudadanas capaces de garantizar los derechos constitucionales y diseñar con ellas, modestamente esperanzadas, el rescate de un país?</p>
<p></span></p>
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		<title>Victimización y pasaje puberal</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:46:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Editado en ACTUALIDAD PSICOLOGICA  2001 Por Eva Giberti Cuando ambas, la púber y su madre se sentaron frente a mi, supuse que la hija sería adoptiva. La notoria diferencia fisica con su madre, en particular el color de su piel morena, permitian conjeturar una consulta por adopción. El primer párrafo de la madre marcó un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Editado en ACTUALIDAD PSICOLOGICA  2001<br />
<span id="more-2079"></span></p>
<div>Por Eva Giberti</div>
<p>Cuando ambas, la púber y su madre se sentaron frente a mi, supuse que la hija sería adoptiva. La notoria diferencia fisica con su madre, en particular el color de su piel morena, permitian conjeturar una consulta por adopción.</p>
<p>El primer párrafo de la madre marcó un discurso confusionante y persecutorio (del orden de lo paradojal), construido a partir de la &#8220;buena intención&#8221; y del autentico deseo de acompañar a su hija:</p>
<p>&#8220;La traigo porque no tiene amigas, porque la discriminan- comenzó diciendo . No la llaman por teléfono las compañeras de la escuela, ni los chicos, y raramente la invitan.Está discriminada porque es morocha. Ella es igual que el padre: mi marido que es salteño, muy buen mozo, bien morocho. Y ella salio a él.Es morocha como él.Le aclaro que la mandamos a una escuela del Estado, no va a un colegio privado.&#8221;El tono de este discurso traducía la preocupación materna, asi como el gesto de su cara. A su lado, una púber delgada,menuda, seria.</p>
<p>Mi primer ejercicio fue alertarme ante la inducción visual que significaba la diferencia entre las pieles de ambas mujeres capaz de conducir a un error en la apreciación de visu. . Al dia siguiente yo tendría una entrevista con un adoptivo adolescente, de 18 años y sus padres. Juan,el adolescente y yo habíamos trabajado durante varios meses ocupándonos preferentemente de su adopción. Recordé la primera entrevista cuando ,sentado entre ambos padres su presencia no sugeria una adopción. No habia rasgo fisico ni coloratura que permitiese imaginar un origen que no fuese biológico respecto de sus padres. El discurso parental era continente y aceptablemente esclarecedor respecto de la adopción. Mi asociación con este adolescente, tambien él desdichado, estuvo regida por sus dudas acerca del origen( no legal pero con conocimiento de la madre de origen por parte de familiares) .para juan se constituía como un núcleo desencadenante de sufrimiento ; tanto la púber cuanto el adolescente sobrellevaban una victimización susceptible de enlazarse en un problema que es posible encontrar en esta edad: la discriminación asociada con el origen capaz de generar padecimiento, en la púber proveniente de un factor externo que inferioriza su origen debido al color de su piel , en el varón, un deslizamiento de su Yo expresado mediante sus preguntas durante las sesiones :&#8221;¿Cómo llegaria a ser él, cual seria su físico futuro y a quienes se parecerían sus hijos&#8221;. Esta última una duda que los adoptivos actuales han comenzado a verbalizar con singular lucidez. Marca el fenómeno de externación, de proyección visual del propio futuro ya sea imaginando-sospechando-acerca de su cuerpo o sobresaltados por carecer de referente fÍsico que permitia conjeturar a quien se parecerá su descendencia (Giberti E. 1981).</p>
<p><strong>El estigma que la victima sobrelleva¿por qué?:</strong></p>
<p>Las víctimas son descalificadas y socialmente estigmatizadas, a punto tal que con frecuencia no denuncian debido a la vergüenza asociada con una vivencia que podríamos describir como culpabilidad. Cuando la púber llegó a la puerta de mi consultorio le dijo a su madre. &#8220;No le digas a la doctora que no tengo amigas&#8221;, dato que la mamá me transmitió en la entrevista personal que mantuve con ella. La vivencia de humillación / culpabilidad que impregna a esta púber la condujo a intentar silenciar el dato que constituía el motivo de consulta. La utilización de la palabra amigas, tanto por parte de la madre cuanto en el discurso de Laurita, sugiere &#8220;la transformación y el aplacamiento de la hostilidad que puede conducir a la diferenciación y los procesos de autoafirmación a partir de la consideración del propio deseo&#8221;(Maldavsky D.2000).Hostilidad que es preciso reconocer como tal ,en este caso respecto de las compañeras de escuela pero también la hostilidad materna implícita en la descripción acusadora &#8220;No tiene amigas&#8221;.</p>
<p>Por lo general-con los riesgos que implica generalizar- las víctimas temen mostrar, explicitar, denunciar el maltrato que padecen o padecieron en tanto y cuanto no sólo cuentan con la propia vivencia de impotencia y de haber sido denigradas, sino también temen la denigración social; esta combinatoria introduce la vulnerabilidad como variable reguladora de cualquier tramitación psíquica cuando se trata de adolescentes o púberes .</p>
<p>………………………………………….</p>
<p>La primera entrevista que mantuve con Laura abrió un espacio significativo para el padre: es el que la despierta cada mañana, el que la reta porque no se levanta rápidamente, el que-por ese motivo- es capaz de &#8220;ponerla mal&#8221; durante todo el día y el que &#8220;se mete&#8221; en todas las conversaciones que se suscitan entre ella, sus hermanas y su madre, para opinar y &#8220;no tiene por que meterse&#8221;.O sea, ajeniza al padre al que se parece fisicamente, y al que registra-sin verbalizarlo en esta oportunidad- como el causante de su desdicha.</p>
<p>Asociado a esta descripción que al mismo tiempo constituye una hermenéutica, se construye, social e individualmente , un hecho reiterado e instituyente del estatuto del ser victima:</p>
<p><strong>Vivencia de peligro frente a la victima</strong></p>
<p>La víctima produce miedo y angustia (inclusive en quienes deben tratar profesionalmente con ella, distinguiéndose aquellos que se entrenaron psicologica y técnicamente para hacerlo, pero que no obstante deben asumir los riesgos del burn out en ciernes (Giberti E. 1999) porque encierra peligrosidad: no es casual que Girard(1972) haya incluído en su tesis la presencia del chivo expiatorio . Para los padres de esta púber, ¿ella se convertiría en alguien peligrosa? Si ajustamos los bordes de ambigüedad que la polisemia desata, podemos suponer que la peligrosidad de esta púber estuvo dada por la reacción de los padres que estimaron pertinente consultar acerca de la &#8220;autoestima&#8221; de la hija. La madre fue explícita: &#8221; Laurita no tiene autoestima&#8221;. Registro parental que en la actualidad puede considerarse un riesgo vital. La madre describió cuidadosamente las actividades de compañeras de su hija preocupadas por los bailes, la ropa, los chicos y la silueta, mientras Laurita todavia jugaba a la pelota y hacía cosas &#8220;de nena&#8221;,a menudo torpes y violentas.</p>
<p>¿Entonces, qué es lo que la torna peligrosa? Ser una perdedora respecto de quienes la victimizan , compañeras de la escuela cuya existencia como victimarias se descubre dada la presencia de la victima. Al mismo tiempo que la convierte en peligrosa para el esquema de puber-adolescente que la familia propicia y que debería expresarse según la canonica actual. Maxime si Laurita, en una entrevista vincular con la madre describió la injusticia que implica no dejar &#8220;ir a bailar&#8221; a su hermana mayor, de quince años. Si tenemos en cuenta que las matinés a las que concurren chicos y chicas entre 11 y 13 años, podrían contar con la presencia de Laurita (en caso que la autorizaran), su peligrosidad social-familiar reside en que no le interesa bailar. Asi como aparece como peligroso para sus padres el no tener una &#8220;amiga del alma&#8221; y que sus compañeras y compañeros no la convoquen telefónicamente.</p>
<p><strong>Los discursos de la discriminación</strong></p>
<p>&#8220;Si aceptamos que el discurso del odio es ilocutivo, aceptaremos igualmente que las palabras efectúan injurias inmediata y automáticamente, que el mapa social del poder también lo hace, y que no estamos en la obligación de detallar los efectos concretos que el discurso del odio produce. Lo dicho no es en sí mismo lo hecho, pero puede conducir a que se haga un daño que debe ser contrarrestado. Mantener el hiato entre el decir y hacer, por muy difícil que sea, significa que siempre hay una historia que contar sobre el cómo y el por qué el lenguaje hace el daño que hace.ª</p>
<p>Judith Butler, en Soberanía y actos del habla performativos .</p>
<p>En la entrevista con la madre le pedi que repitiera las palabras que habia pronunciado para describir el motivo de consulta: &#8220;Laurita no tiene amigas porque la discriminan, porque es morocha, y yo misma la llamo Negra o negrita&#8221;. (exclusión persecutoria)</p>
<p>Señalé: &#8220;Entonces si no tiene amigas porque es negrita y efectivamente lo es, Laurita es la responsable de la discriminación&#8221;. Se quedó pensando, absorta. Pregunté:¿Qué sucedería si desde un primer momento le hubiesen dicho</p>
<p>:&#8221; vivis rodeada por compañeras ignorantes, que forman parte de un mundo que no tolera las diferencias, porque es gente insegura que precisa encontrarse con personas que sean todas iguales. Entonces vas a tener que defenderte de la ignorancia y explicarles que lo que ellas hacen se llama discriminación,Y que discriminar significa violar la ley?&#8221; (criterio normativo deontológico)</p>
<p>Me contestó:&#8221; Debíamos haberle dicho eso. No nos dimos cuenta que nosotros estábamos acusándola a ella por la fata de amigas…&#8221;</p>
<p>La pareja parental al gestarla, reprodujo el color de la piel del padre. Con el ingreso en la escolaridad surgieron las complicaciones que motivaron la consulta, esperando que Laurita resuelva por sus medios esa situación .Una de las herramientas para que ella comprenda que es víctima de una injusticia, está localizada en el discurso familiar , pero para construírlo es preciso que esa familia se atreva a posicionarse frente al prejuicio racial; la púber verá cómo instrumentarlo. Hasta el momento Laurita se acoge a la discriminación, como si fuese lógica, aceptación fortalecida por el discurso materno: &#8220;La discriminan porque es morocha…&#8221; En lugar de explicarle que la discriminan quienes violan la ley. O sea, que el problema reside en esa gente y no en el color de su tez.</p>
<p>La primera entrevista con la púber aportó el material que traducía el riesgo en el que ella estaba involucrada: justificó la discriminación &#8220;Ahora no me dicen que soy negra&#8221; ( no obstante asi se la continuaba tratando en la escuela), sino que &#8220;me separan del grupo porque, claro…las chicas ya hicieron su grupo y al principio yo no formé parte ….Entonces el grupo ya esta formado. Es lógico que a veces me digan: vos andate porque tenemos que hablar de nuestras cosas…porque yo no estuve en un principio…&#8221;. Dada la posición de Laurita como segunda hija, es posible interpretar según dicho posicionamiento vincular: al llegar-nacer fue comparada con su hermana mayor que se parece a la madre y, debido al color de su piel, &#8220;quedó afuera&#8221; de este grupo familiar. Tal vez el primer momento en el que , al decir de Silvia Plath(1985) &#8220;Sentí el muro de mi piel.&#8221;Sin embargo privilegio el comportamiento de las otras alumnas que dramatizan la etapa de los secretos entre grupos, hasta llegar a funcionar como redes, que, aunque pueriles todavia, tienen la pretensión de ser importantes, pretensión avalada por el poder que ejercen sobre una compañera.</p>
<p>Es un crecimiento a costa de alguien a quien excluyen. Es una lógica ligada con el narcisismo que se potencia en el deseo de dañar a otro /a mediante el secreto de información , que importa por el valor que ellas le dan. No cuentan gratis sus cosas.</p>
<p>El acomodamiento a la discriminación aparece en la plenitud de su eficacia, buscando y encontrando razones y argumentos para negar la violencia y acomodarse adaptativamente a ella. Incrementando el circuito de dicha violencia discriminatoria y favoreciendo la naturalización de la misma.</p>
<p>Tanto en la historia de Laurita, cuanto en la de Juan (hijo adoptivo mencionado en el comienzo de este artículo) está en juego la vergüenza por el origen; esta articulación instala el ámbito de las victimizaciones sociomorales , mas refinadas y encubiertas. En la historia de Laurita aparece desencadenada por estímulos externos, en la historia de Juan, por sus reflexiones acerca de su futuro, su progenia y su propio desarrollo físico (Giberti 1981-1996).</p>
<p><strong>Humillación y vergüenza</strong></p>
<p>Los/as adolescentes advierten que precisan entrenarse ante el sentimiento de humillación que los torna vulnerables porque sienten que existe una falla en el respaldo por el origen . Vivencia que puede aparecer cuando en el origen surge un retroceso: cuando sus padres pierden o disminuyen su posición económica y ellos deben retroceder en sus aspiraciones, en sus logros y en sus disfrutes: se pierden las vacaciones, no cuentan con dinero para concurrir a festivales, etc.</p>
<p>La humillación asociada con el registro de un origen que se desconoce (adoptivos, hijos de fertilizacion asistida con donantes NN) puede desembocar en actos autohumillantes protagonizados frente a sus pares y en determinadas circunstancias adquiere categoria de ceremonia y de ritual (Maldavsky 2001 ). Se lo reconoce en la escena que dramatiza Laurita con sus compañeras de colegio, cuando en el recreo ella debe salir del grupo dentro del cual está conversando, para dirigirse a otro extremo del patio, mientras las demás esperan que ella se aleje para hablar de &#8220;sus cosas&#8221;. Ella precisa ignorar el ataque discriminatorio del cual es víctima ,del cual intenta defenderse erróneamente, mediante un código argumentativo que la coloca en posición de merecedora de dicha exclusión persecutoria. La frase: &#8220;No soy necesaria para ellas&#8221; rubricó la afirmación de su sufrimiento más allá de sus argumentos acerca de la conformación inicial del grupo. A la vez que valoriza el origen de dicho grupo, en el cual ella no estuvo (porque ya estaba discriminada), el retorno al conflicto con el origen queda evidenciado, desde otra perspectiva.</p>
<p>Además de esta alteración de los contenidos de los códigos que están en juego, Laurita tiende a entristecerse , según el comentario materno, en lugar de defenderse de los ataques. Esta defensa arriesga un futuro de sometimiento y de sacrificios a quien la discrimina, para transformarse en necesaria: es decir, una distorsión del código del amor. Interpreta como desamor &#8211; y ella mismo se siente incapaz de generar amor a sus amigas &#8211; lo que en realidad constituye no solo injusticias contra ella, sino delito.</p>
<p>Juan, según su narración, en reiteradas oportunidades, y antes de comenzar su tratamiento, protagonizaba crisis de angustia ante sus compañero, &#8220;de tristeza inexplicable&#8221;me decía, y comenzaba a llorar en el colegio o en reuniones con amigos, esperando que estos lo consolaran. Que tuvieran piedad por él, intentando impedir la exclusión y la discriminación que, sin concientizarlas, temía. Ser adoptivo lo tornaba merecedor de discriminaciones y de exclusión, según su vivenciar sus dudas acerca de su origen. Los llantos ante sus compañeros sustituían la furia que en reiteradas oportunidades lo condujo a generar escenas de extrema violencia contra sus padres adoptivos ;furia asociada con la imposibilidad de saber quién &#8220;realmente&#8221; era él.</p>
<p>Su continua afan por conectarse con sus compañeros , su lealtad hacia ellos, sus continuos encuentros para bailar, conversar, hacer música, bolichear, ofrecer su casa para que sus amigos se reuniesen en ella sugería su necesidad de ser aceptado, amado y reconocido como alguien valioso.</p>
<p>Con su tendencia a dar , ofrecer su casa, estar siempre disponible para sus amigos probablemente encubra su hostilidad y su resentimiento debido a que , aunque no lo haya verbalizado, considera la adopción como una posición desventajosa. Juan juega con una apariencia diversa respecto de Laurita, como si dijera a sus compañero &#8220;Abusen de mi, tomen lo mío, simulando que me quieren.&#8221; Procedimientos que se asocian con una tendencia al sacrificio y a la renuncia. En el historial de Juan, sus procedimientos coinciden con la descripción de Maldavsky(2000): &#8220;Al ceder sus posesiones, ,esperan de los receptores amor y reconocimiento,pero en lugar de ello se encuentran con la permanente voracidad sin retribución en algunos casos(según quienes sean sus destinatarios) y con una práctica usurpatoria, egoísta y sorpresiva en otros&#8221;</p>
<p><strong>La escena vergüeza &#8211; discriminación</strong></p>
<p>Como si la púber -que no se siente necesaria para el grupo de compañeras- si se sintiera necesaria para estar afuera del grupo, pero como una manera de estar-adentro-para-ser-echada. Mecanismo asociado con el posicionamiento comprensivo de Laurita: ella &#8220;entiende la lógica del grupo&#8221; y la justifica . Comprensión que sustituye el cuestionamiento de las conductas de sus compañeras. Lo cual parece posible quizás debido a la relación que ella tiene con su ideal y con los ideales maternos, si tenemos en cuenta el discurso de la madre. Más aún, en territorios de las conjeturas podría suponerse que el color de la piel de esta púber, asi como el &#8220;no tener amigas porque la discriminan&#8221; convoca vergüeza materna.</p>
<p>Para que exista discriminación precisamos el funcionamiento de determinadas topologías psíquicamente posicionadas : se necesita un grupo de personas inseguras:la adolescencia es paradigmática dado que se busca en quienes proyectar las propias vergüenzas e inferioridades. Es probable que la vergüeza por el origen se produzca habitualmente en la adolescencia, dado que como sabemos, son hijos/as de gente estúpida, incapaz, atrasada, incompetente, los padres, en síntesis. Ellos se alejaron de sus casas y comenzaron a evaluarla con otros ojos, exceptuando a quienes se sienten orgullosos de su pertenencia (que podria, en oportunidades, posicionarse como formación reactiva).</p>
<p>Se trataría de un estado generalizado ,con una notoria sensibilidad por el origen asociados vivencialmente con la(s) vergüenza(s), particularmente acerca del origen. Por su parte,los padres, actualmente, anticipan una vergüenza posible debido a sus dudas respecto del proceder de sus hijos/as: podrían dejarlos &#8220;mal parados&#8221; mediante determinadas conductas. O sea, en este ciclo etario (pubertad -adolescencia) es posible preveer un circuito en el que se intercambian diversos estilos y contenidos del sentir vergüenza.</p>
<p>……………………………………………</p>
<p>Se lo advierte en la entrevista con Laurita y con su madre: el aprendizaje cuyo contenido proviene de un discurso familiar facilitador del incardinamiento de la discriminación que otros/s generan y que podemos suponer se enriquece por gestos y silencios en las familias. O sea, la estructura vincular de la discriminación :&#8221;Yo la llamo Negra&#8221; dice la madre.Lo que permite imaginar que habrá otros niveles de transmisión de la insatisfacción materna por las características físicas de Laurita.</p>
<p>Los textos que continúan constituyen un segmento del marco teórico utilizado</p>
<p><strong>La discriminación como mecanismo</strong></p>
<p>La práctica de la discriminación se ha naturalizado de modo tal que actualmente forma parte de los modelos de pensamiento que desarrollan algunas de sus víctimas logrando la aquiescencia de sus protagonistas, convencidas de su inferioridad. En el historial de la púber se trata de una discriminación de índole étnica o cultural. Esta púber forma parte de las mujeres excluídas debido a su etnia, discriminación que sobrellevan las etnias latinoamericanas , aborígenes, capaz de generar espacios vedados .</p>
<p>Cabe matizar el concepto de exclusión en relación con la idea de injusticia cultural, subrayando el componente moral que se involucra por parte de quienes la denuncian. Referirse a la exclusión demanda el ejercicio de criterios normativos que, en el trato con esta familia, constituyeron una guía deontológica (entrevista inicial con la madre), mediante la cual categorizo la discriminación como parte de una exclusión persecutoria. Que forma parte de una injusticia cultural.</p>
<p><strong>Conceptualización de la victima (Giberti 1998)</strong></p>
<p><strong>Placer del victimario y desvalorización de la víctima</strong></p>
<p>En la sintesis de historiales que enuncie &#8211; en realidad comentarios acerca de entrevistas &#8211; pretendo exponer algunos efectos de la vergüeza que se producen en la pubertad y en la adolescencia como afecto asociado con los origenes</p>
<p>(engendramiento-nacimiento en su dimensión de coyuntura asociada con el tiempo cronológico). Uno de tales efectos es el posicionamiento como víctima, ya sea concientemente abarcado (y luego desmentido) ,debido a la mediación discriminatoria del grupo de compañeras, como se advierte en Laurita; o no concientemente registrado pero interpretable como tal(Juan).<br />
<strong>BIBLIOGRAFIA :</strong></p>
<p>GIBERTI E. (1981,1995 cuarta edición): LA ADOPCION , Sudamericana.</p>
<p>GIBERTI E. (1997): La discriminación de la mujer en America latina, en DISCRIMINACION Y RACISMO EN AMERICA LATINA; Grupo Editor Latinoamericano.</p>
<p>GIBERTI E. (1998 a): Introducción al estudio de la victima, en Rev. de VICTIMOLOGIA, Nº 19; Centro de Asistencia a la Victima; Gobierno de la Pcia. de Córdoba.</p>
<p>GIBERTI E. , LAMBERTI S. et alter (1998 b): INCESTO PATERNO/FILIAL; Ed. Universidad.</p>
<p>GIBERTI E. (2000): Alerta y cuidado de la salud de los operadores ante los efectos traumáticos de atención a las víctimas.(Burn out). Conferencia inaugural en PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL EL NIÑO VÍCTIMA DE LOS PROCESOS JUDICIALES. SUS DERECHOS Y GARANTÌAS. En prensa, Revista PENSAMIENTO PENAL Y CRIMINOLÓGICO, Ed. Mediterránea, Córdoba.</p>
<p>GIBERTI E.(2001): Discriminación de la niña (Conferencia) en la Conferencia Interuniversitaria del Mer.Co.Sur contra toda forma de Discriminación, Xenofobia, Racismo y formas conexas de Intolerancia. INSTITUTO NACIONAL contra la DISCRIMINACIÓN. En prensa, en Actas de la Conferencia. Idem, selección temática en UNICEF, Seminario IGUALDAD DE OPORTUNIDADES, (Dirección Gral. DeCultura y Educación. Gob. Pcia. Bs.As.)</p>
<p>GIRARD R. (1972) : LA VIOLENCE ET LE SACRÉ ; P.U.F. Paris</p>
<p>MALDAVSKY D. ( 2000): LENGUAJE, PULSIONES, DEFENSAS, Nueva Visión</p>
<p>MALDAVSKY D. (2001): comunicación personal.</p>
<p>PLATH S. (1985): Ocean 12-12W, en Couzyn J.(compiladora),CONTEMPORANY WOMEN POETS, Newcastle upon Tyne,Bloodaxe Books.Ltd.</p>
<p>NOTAS</p>
<p>(*)No incluyo la diferencia entre violencia estructurada y violencia estructurante</p>
<p></span></p>
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		<title>Piedad, compasión y justicia</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:45:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Publicado en Pagina 12, 21 de septiembre del 2001 No voy a escribir acerca de lo que ocurrió, a pesar de la afectuosa convocatoria de quienes -en otros ámbitos- me invitaron. Ya escribieron, y continuarán haciéndolo, quienes debían o quisieron opinar. No podría decir otras cosas más allá de lo ya comentado y repetiría que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en Pagina 12, 21 de septiembre del 2001<br />
<span id="more-2077"></span><br />
No voy a escribir acerca de lo que ocurrió, a pesar de la afectuosa convocatoria de quienes -en otros ámbitos- me invitaron. Ya escribieron, y continuarán haciéndolo, quienes debían o quisieron opinar. No podría decir otras cosas más allá de lo ya comentado y repetiría que los terrorismos no constituyen una clave para la convivencia. Reiterar que debemos fomentar la tolerancia y admitir el valor de las diferencias constituyen apreciaciones en las que redundamos desde que el multiculturalismo y el comunitarismo abrieron un nuevo territorio para el debate y avanzaron hacia la revisión de los principios éticos, religiosos y políticos con los que tradicionalmente operó Occidente.</p>
<p>No voy a escribir, entonces, acerca de lo que ocurrió, que se convirtió en suceso descripto como hecho histórico y es evaluado según la canónica de los horrores: los que emergen de los escombros actuales y los que emergen de la responsabilidad estadounidense en la historia de Chile, de Nicaragua, de Panamá y de Vietnam, por sólo enunciar algunos. Esta articulación memoriosa organiza la réplica de innumerables conciudadanos que, hablando de los Estados Unidos, sostienen: &#8220;Acordémonos que ellos colaboraron con Inglaterra en la Guerra de Malvinas&#8221;; de este modo se enfrentan con el comentario de quienes no logran desatarse de la crítica espantada: &#8220;¡Qué barbaridad, cuánta destrucción, qué criminales&#8230;!&#8221;. Ambas posiciones han puesto al descubierto la dialéctica que regula el inicio de la búsqueda de justicia cuando dicha búsqueda aparece, en un principio, regida por la piedad y la compasión hacia las víctimas. Piedad y compasión, figuras que la filosofía política reavivó en las polémicas entre los autores anglosajones y los españoles, intentando diferenciar -o no- entre la compassion y la pity (la piedad connotada como superior a la compasión).</p>
<p>Fueron los politólogos y filósofos españoles quienes, tiempo atrás y desde la coyuntura política, advirtieron acerca de la piedad tal como la describió el psicoanálisis, caracterizándola como una emoción que irrumpe ante el dolor padecido por la víctima inocente; reacción acompañada por la indignación y la inmediata demanda de una justicia ejemplificadora, elemental y primaria.</p>
<p>Es esa reacción piadosa asociada con la justicia punitiva hacia quienes produjeron el daño la que divide las aguas entre quienes lloran por las víctimas del ataque terrorista esperando la sanción contra sus autores y promotores, y aquellas personas que -sin dejar de reconocer la tragedia- contestan: &#8220;Se lo buscaron; es el resultado de la soberbia y de la explotación de otros pueblos&#8221;.</p>
<p>En ambas posiciones, la piedad y la compasión hacia las víctimas apuntan a la justicia; ya sea la justicia que se demanda o la que se supone ejecutada mediante el atentado. En ambas posiciones, la piedad constituye una dimensión sentimental que se caracteriza porque es una respuesta veloz, inmediata, que acerca a los observadores a lo destruido y victimizado.</p>
<p>Es una vivencia que utiliza una perspectiva primaria para concebir la justicia, cualquiera sea la argumentación de quien la solicita, la reclama o da por sentado que &#8220;se lo merecían&#8221;. Quienes protagonizan dichas posiciones disidentes, sin embargo, con el transcurrir de los días han comenzado a unificar los diversos matices emocionales de la piedad y la compasión, debido al miedo compartido. Tanto la piedad cuanto la compasión actuadas como respuestas inmediatas carecen del tiempo, del espacio y de la decisión necesarios para racionalizar sus contenidos, que originalmente se centraron en las víctimas del atentado. Pero, sin necesidad de introducir los desdenes de Nietzsche hacia estos sentimientos, ni los esfuerzos de Spinoza para acomodarlos, un análisis elemental de lo escuchado esta semana enlaza las divergencias de las distintas posiciones con la presunción y el pálpito de algo grave, tal vez siniestro, que podría involucrarnos. Que aquello que otros acaban de sufrir se convierta en experiencia propia. Sin apelar a las violencias terroristas que ya sobrellevamos en la Embajada de Israel y en la AMIA, lo que podría sucedernos funda una simetría posible con otras víctimas. Y desactiva cualquier indiferencia. Nos convierte en merecedores de compasión y de piedad en tanto y cuanto sujetos vulnerables ante cualquier ataque o como participantes en una guerra. Es la anticipación de la calidad de víctima. Esta mecánica, que responde a un ordenamiento lógico, conduce al punto que con mayor entusiasmo discuten los teóricos: la posibilidad de que piedad y compasión superen su sentimentalismo original y se conviertan en virtudes universales. Es decir, en ahijadas de la reflexión ética, con disponibilidad de respuestas y decisiones racionales. Claro que esta superación virtuosa, apuntando a la solidaridad internacional tal como lo pretendía Rorty, cuando sostenía la necesidad de expandir el &#8220;nosotros&#8221; a un número creciente de &#8220;ellos&#8221;, como proyecto político básico para la convivencia, no es lo que tenemos delante. Por ahora contamos con dos corrientes de opinión que transparentan la orientación del deseo: &#8220;Hay que hacer justicia y castigar a los asesinos de gente inocente&#8221; (que elude la idea de responsabilidad social), y otra: &#8220;Yo no digo que el terrorismo sea bueno, pero que se lo merecían, se lo merecían&#8221; (que elude la idea de inocencia e incluye el desquite).</p>
<p>No escribiré acerca de lo que sucedió. Sin duda es necesario que otros lo hagan. Por mi parte, sólo dispongo de herramientas que me permiten pensar en lo que nos está sucediendo, rumbo a ser merecedores de compasión y de piedad, puesto que podríamos protagonizar alguna forma inesperada de victimización. Riesgo que comienza a convertirse en una vivencia que quizá se encuentre en el ánimo de innumerables habitantes de nuestro país.</p>
<p>El miedo asociado con el suspenso nos inscribe en el estatuto de víctimas en borrador, aún no actualizadas en actos catastróficos y masivos, pero cuyos efectos anticipatorios tienen la eficacia que el miedo les garantiza.</p>
<p>Situación que no conduce a la pasividad, pero sí al desconcierto. Según afirman algunos filósofos, &#8220;compadecemos porque estimamos y apreciamos&#8221; a quienes son víctimas, por el solo hecho de serlo, sin evaluar sus méritos o sus faltas. Si así fuera, ¿de dónde y de quiénes provendrá la estima y el aprecio compasivo que como víctimas podría correspondernos en el futuro, si llegasen a concretarse en acciones algunos de los miedos actuales?</p>
<p></span></p>
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		<title>Panel: Niñez y adolescencia</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:44:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Conferencia Interuniversitaria del Mer.Co.Sur contra toda forma de Discriminación, Xenofobia, Racismo y formas conexas de Intolerancia. 28 al 30 de marzo de 2001 &#8220;La Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer -CEDAW- reconocen que los/as niños/as y las mujeres tienen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Conferencia Interuniversitaria del Mer.Co.Sur contra toda forma de Discriminación, Xenofobia, Racismo y formas conexas de Intolerancia. 28 al 30 de marzo de 2001<br />
<span id="more-2075"></span></p>
<div><em>&#8220;La Convención sobre los Derechos del Niño -CDN- y la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer -CEDAW- reconocen que los/as niños/as y las mujeres tienen necesidades especificasque la sociedad ha abandonado o descuidado, un abandono que es a la vez una causa y un resultado de las formas concretas de discriminación que sufren estos grupos&#8221;.</em></div>
<p>En este contexto preparatorio de la &#8220;Conferencia Mundial contra el racismo,la discriminacion racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia&#8221; introduciré la categoría NIÑAS como modelo de discriminación voluntaria encubierta.</p>
<p>La temática de los derechos de las niñas fue enfatizada en la última Sesión de Naciones Unidas sobre la Infancia. Los derechos de la niñas como tema específico abordará en la Primera Sesión Especial sobre el VIH/SIDA de próxima realización.</p>
<p>Uno de los problemas metodológicos que encontramos al abordar los derechos de las niñas como tema específico, es la ausencia de indicadores que funcionen como herramientas aptas para operar en materia género.Los indicadores aportan información acerca del tema que habrá de tratarse y facilitan la creación y/o formalización de criterios para diseñar políticas y evaluar los recursos con los que se cuenta. Un indicador inicial parte de la comparación entre la idea y la conceptualización acerca de niño y de niña históricamente evaluada.<br />
Al respecto quiero relevar la importancia y significación del silencio que alrededor de las niñas impregna los discursos referidos al abstracto niñez. Silencio equivalente a omisión que como tal se instituye en términos de discriminación</p>
<p>Dicho silencio es tributario de la invisibilidad, de los estereotipos y de las vulnerabilidades a las que las niñas están expuestas y que, junto con el aprendizaje de la vergüenza y la obediencia pueden considerarse organizadores de la vida de las niñas y posteriormente de las vidas de las mujeres. La creación de indicadores para analizar el tema y fundamentar las recomendaciones precisa aportes estadísticos. Antes de iniciar el desarrollo de mi propuesta subrayo la inexistencia total de estadísticas que hayan desagregado a la niña del corpus niñez, distinguiendola del niño.</p>
<p>Si uno de los derechos humanos es el derecho a su identidad, este derecho no perderá su estatuto de ficción mientras la literatura, el decir popular, la academia y el periodismo insistan en llamar niño a quien es una niña.- Esta diseminación del sexismo mediante el lenguaje adquiere características de violencia simbólica e invisible cuando se le otorga un tratamiento frívolo restándole importancia; de este modo se banaliza la homologación niña como femenino de niño .Admitir esta equivalencia prologa una perversión del lenguaje,la que conduce a utilizar el masculino hombre como genérico de humanidad.</p>
<p>La discriminación de la niña comienza con su presencia en los imaginarios y con su ausencia simbólica cuando se la nombra mediante la extensión ilícita del masculino.Cuando es pensada por el otro surge el deterioro de su posición real, que corresponde a una niña y no a un varón</p>
<p>Lo que aqui pongo en juego es la elección de los adultos cuando perpetran esta homologación niño=niña en la tramitación de la comunicación verbal, escrita,técnica o doméstico-familiar.Observarlo y comentarlo criticamente produce rechazo o fastidio manifiesto en quienes son interpelados al respecto.</p>
<p>Desde muy pequeña-salvando las excepciones antropológica e históricamente registradas- la niña queda expuesta a teorías familiares y sociales encargadas de marcar las que se consideran sus deficits e inferioridades: paulatinamente se le transmite, mediante pautas culturales expresadas mediante discursos y otras modalidades, que ella es inferior a varón, que no dispone de la misma inteligencia, y que su futuro dependerá de su pareja con un varón(ya sea para subsistir economicamente o ñpara no padecer desamparo psiquico). Esta modalidad adquiere relevancia particular en las niñas que forman parte de las clases populares.</p>
<p>Más allá de las diferencias que pueden encontrarse en el análisis de diversos grupos sociales, las niñas aprenderán que el interior de su cuerpo producirá la sangre menstrual que evidenciaría la calidad de un cuerpo sucio y enfermo; en paralelo quedará excluída de la nominación de sus genitales externos e internos, si se exceptúa la inclusión de la palabra panza en lugar de útero, panza que queda convertida en recinto de &#8220;los hijitos que ella deberá engendrar&#8221;.</p>
<p>Las mujeres creyeron y se lo transmitieron a sus hijas, que su destino era el sufrimiento,la obediencia y la esclavitud, más aún, que lo merecían por ser personas incompletas e incapaces. segun los discursos dominantes. Afirmación que recubre una distincion de jerarquias sociales y politicas.</p>
<p>Esta transmisión de mitos ,creencias y prejuicios por parte de las adultas (madres, maestras,etc,) hacia las niñas demandarían una larga exposición;solamente mencionaré la responsabilidad del genero mujer cuando persiste en el lugar de aquellas que se identifican con el agresor y reproducen el mensaje sexista. La produccion del discurso dominante es masculino y cuenta con la adhesión no reflexiva de un universo significativo que forma parte del genero mujer.</p>
<p><strong>Sujeto en crecimiento</strong></p>
<p>Desde el punto de vista psiquico, en el mismo momento en que el sujeto se inicia en el lenguaje se torna mas evidente la diferencia entre los sexos.Momento de la primera infancia en el que produce una marca respecto de la posibilidad de nominar, de nombrar las cosas y a quienes los rodean. La aparición del lenguaje y la posibilidad de distinguir los generos se gestan en la prim,era infancia al unisono durante el procesos psiquico evolutivo.Pues en ese mismo momento se induce la confusión acerca de la &#8220;superioridad&#8221; del varón que no es ajena a la relación sexualidad/poder.</p>
<p>Si pretendemos desactivar esta creencia es preciso intervenir en la construccion de los procesos intelectuales, judicativos y desiderativos de la comunidad para resignificar la existencia y la identidad de la niña. Para desagregarla del magma que la niñez implica.</p>
<p>Este enfoque psicológico puede acoplarse al concepto de <strong>capital cultural</strong>, acuñado por Bordieu que nos remite a la acumulación de registros que acerca de su cultura van logrando los seres humanos durante su existencia.</p>
<p><strong>Invisibilidad</strong></p>
<p>Las niñas han sido y continúan siendo invisibles en la historia , en los estudios sociales, en el lenguaje , asi como escasa y malamente descriptas en los aportes de la psicologia(salvando notorias excepciones); su invisibilidad bloquea la formulación del diagnostico más perturbador y más necesario de nuestro tiempo en materia géneros mujer y varón. Ese diagnóstico es el que conduce a darnos cuenta que aquello que debería ser objeto de estudio y revisión es el conjunto de herramientas que utilizamos para pensar y actuar, en este caso, acerca de los géneros. Sería preciso tomar como objeto de estudio no solo los modelos patriarcales incrustados en los imaginarios sociales, sino la dificultad para encontrar o construír pensamientos que no estén sujetados por la metodología que regularon esos modelos. El lenguaje no se corrige porque está tan corrompida la herramienta que ni siquiera les permite pensar que es preciso corregir.Estamos en el territorio de las denominaciones que no advierte que se carece de nominación para nombrar aquello que al nombrarse se torna reconocible en la diferencia .</p>
<p>O sea: La invisibilidad de la niña está acompañada por su situación como sujeto en crecimiento, perteneciente a un género que el discurso canónico definió privilegiando el pudor sexual como variable de riesgo Queda a la vista que históricamente se trató de una sujeto bajo sospecha.</p>
<p>La invisibilidad y su puesta bajo sospecha responden a un orden religioso-vertical, que a su vez es tributario de un orden natural pragmáticamente interpretado : dado que la niña aún no sirve para reproducirse carece de utilidad socialmente reconocida. Inutilidad &#8220;superada&#8221;, o&#8221;resuelta&#8221; por la práctica del incesto , tolerada por el orden patriarcal. Practica que aun subsiste entre nosotros enmascarada en la ley bajo la forma de abuso sexual agravado por vínculo , figura que sustituye semánticamente el delito de incesto.Delito que entre nosotros no es autónomo e incriminable como tal.</p>
<p>Sin embargo el pragmatismo paidófilo inventó la utilidad de la niña prostituyéndola <img src='http://www.evagiberti.com/wp-includes/images/smilies/icon_surprised.gif' alt=':o' class='wp-smiley' />  bien incorporándola en el trabajo mendicante como producctora de bienes, rango que comparte con los varones pero con otra índole de riesgos.</p>
<p><strong>Unidad de medida</strong></p>
<p>Si eludimos nuevamente las diversidades que aportan los datos históricos-las niñas constituyeron una unidad de medida que se caracterizó por las que se describieron como especificidades : ser dulces, suaves, complacientes, no-agresivas, en tránsito hacia su destino como futura madre y esposa; ése fue el rasero que consagró la unidad de medida. Pero esta unidad de medida que al mismo tiempo habia decretado su invisibilidad como sujeto social y que pretendía mantenerse fija (como corresponde a una unidad de medida), comenzó a derretirse debido a la conciencia de los movimientos de genero , a las teorías feministas y a los comportamientos de las niñas .</p>
<p>La legitimación de la niña actual como sujeto diferente de los contenidos del discurso canónico proviene de las políticas que se dieron a si mismas niñas y adolescentes que operan en los <span style="text-decoration: underline;">intersticios, en los resquicios</span> que dejan entreabiertos los imperativos culturales, al decir de Turner. Espacios donde se reinscriben y ajustan las cosas aprendidas y aceptadas. En esos <span style="text-decoration: underline;">espacios intersticiales</span> las niñas y adolescentes inventaron culturas atropelladortas de las imposiciones convencionales: por ejemplo,hacen lo que les parece mejor con sus horarios nocturnos , ensayan pensamientos nuevos acerca de sus cuerpos, de sus funciones reproductivas, de sus vinculos con otros y acerca de su futuro. Lograron espacios de maniobra para alterar las recomendaciones familiares y escolares y generaron experiencias de identidad contrastantes con las ilusiones, esperanzas y apuestas parentales. Produjeron sus propias politicas(Giberti 1993) y al hacerlo dejaron a la vista lo indeterminado de las que se supusieron unidades de medida para describirlas.</p>
<p>La niña, indefinida semánticamente y transvasada al genero otro, tejió posibilidades nuevas asociandose con otras niñas y descomprimió la infraestructura donde residía la unidad de medida niña, para comenzar a registrarse,percibirse distinta de aquello que los demás le decían que era.</p>
<p>Mientras las practicas políticas se reducían a un quehacer de elite, fue posible mantener esa unidad de medida, pero una vez que el genero mujer avanzó en los territorios de las politicas y de la participación, se complejizaron los silencios y las omisiones. Hoy hablamos de las niñas ,reclamamos por ellas y afirmamos que es preciso hablar de ellas y definir politicas publicas que la reconozcan y las abarquen, asumiendo las especificidades acordes con su estatuto de niñas.</p>
<p><strong>Realidad y racionalidad como fundamento para una nueva propuesta referida a Politicas Pùblicas destinadas a las niñas</strong></p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Una tarea preventiva de antiscriminacion demanda transformar la realidad que niñas y adolescentes nos evidencian, y convertirla en racionalidad:esto es un hecho político</span>. Racionalidad consensuada que registre y selecciones lo mejor, en el sentido de lo más prometedor de esa realidad.No cualquier aceptación de cualquier realidad. Racionalidad cuya evidencia y cuya fuerza puede resultar, de la producción de políticas públicas destinadas a desinvolucrar a las niñas y las adolescentes de los genéricos niñez y adolescencia. Es decir, evaluar, reconocer y orientar los ritmos y contenidos de los cambios que las niñas y adolescentes protagonizan: la selección y la valorización de tales cambios constituye un ejercicio del poder a cargo de quienes deben poner en acto las politicas pùblicas atendiendo al futuro de quienes ahora son niñas.</p>
<p>La nueva racionalidad que demandan los cambios que niños,niñas ,puberes y adolescentes varones y mujeres protagonizan, se caracteriza porque exige comprender los nuevos fenómenos <strong>en su proceso</strong> de articulación con lo que aun existe, con lo que tradicionalmente puede persistir. Una racionalidad que se caracterice por comprender los hechos en sus diferencias , lo cual forma parte de un proceso de simbolización resignificada y corregida. Es decir, politicas que propongan-y orienten- prácticas destinadas a desactivar prejuicios y estereotipos acerca de las niñas además de introducir modos de producción que avancen más allá de las recomendaciones convencionales respecto de sus derechos humanos.</p>
<p></span></p>
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		<title>Engaños del discurso jurídico</title>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:44:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Publicado en Pagina 12 el 11-12-98<br />
<span id="more-2073"></span><br />
Escuchamos, hasta el hartazgo,que hombres y mujeres tienen los mismos derechos y que la legislación así lo ratifica. Esta afirmación pretende convencernos acerca de la neutralidad tanto del Derecho cuanto de las lecturas que los juristas, abogados y profanos hacen de los textos de las leyes. Pero el Derecho es una disciplina androcéntrica, inventada por los hombres, puesta en acto por el género masculino e históricamente aplicada por jueces varones. Alcanza con un rápido tránsito por la historia de la humanidad para verificar el error que se comete cuando se pretende sostener que las leyes son neutrales. No es así puesto que fueron creadas por hombres que se tomaron a sí mismos como modelo del ser humano.</p>
<p>Nuestras lecturas de sentencias y de textos jurídicos nos advierten que el Derecho posiciona a la mujer dentro del ámbito familiar como si ése fuera su único mundo posible, para lo cual se le asigna una serie de obligaciones y responsabilidades que estima propias de &#8220;la esencia femenina&#8221;, en particular en lo referente a la crianza y cuidados de los hijos y del hogar. Si comenzamos por Aristóteles, en su texto acerca de la Política, sostiene que el marido es quien debe gobernar y al mismo tiempo dirigir a su mujer dada su inferioridad respecto del varón, pero sin dejar de escucharla. Si nos remitimos al Código de Hammurabi encontramos que el marido podía entregarla a su acreedor en pago de una deuda. De la Roma monárquica surgió la idea del pater que tenía todos los derechos sobre su mujer, y de esa concepción proviene el Derecho que inspiró a nuestros legisladores y concibió la idea del &#8220;jefe de la familia&#8221;.</p>
<p>En la época preindustrial y en los comienzos de la burguesía se consideró que el hogar constituía el único ámbito de lo femenino y se concibió la categoría de &#8220;lo privado&#8221; como otra forma de la especificidad del género mujer. De este modo se nos mantenía atadas a la Naturaleza debido a las pariciones, y se nos consideraba repre- asentantes de ella, colocándonos en una dimensión atemporal,ahistórica, subrayada por la que debería ser dedicación al hogar y a la familia.</p>
<p>Por su parte, el código napoleónico nos clasifica como seres irracionales y de élproviene la inspiración de los códigos latinoamericanos que legislaron impidiéndonos abrir cuenta bancaria, comprar o vender una propiedad propia sin la firma del marido, y otras limitaciones semejantes, hasta que en la actualidad se logró modificar estas legislaciones. La persistencia de estas discriminaciones y exclusiones en el Derecho no dependió solamente del género masculino dedicado a ladistribución de justicia:las mujeres fuimos socializadas para aceptar estos mandatos y reproducirlos.</p>
<p>Por ejemplo, el uso del apellido del marido que se mantuvo como designación obligatoria en los documentos de las mujeres -hasta que pudimos modificarlo-encubre una violencia simbólica contra el género, que implica una modificación de la identidad de aquella persona que debe acampanar su nombre y apellido originales, con la preposición &#8220;de&#8221; que indica pertenencia a otro.</p>
<p>En la actualidad advertimos que el gnero mujer aún no se entrenó suficientemente -con las excepciones que no se pueden desconocer- en reaccionar frente a quienes insisten en agitar la idea de la igualdad de derechos para hombres y mujeres, desconociendo que no se trata de igualdad de derechos, sino de adjudicarle a cada género los derechos que le competen. La ígualdad entre los géneros es una trampa porque la sociedad vive asociada con una construcción desigual de dichos géneros.</p>
<p>Empecemos por desenmascarar que este discurso acerca de la igualdad es un discurso propio del patriarcado que oculta la discriminación y que pretende instalarse como un dato de la realidad, falseando hechos tales como que las mujeres negras y las lesbianas, por ejemplo, padecen una discriminación crónica. Estos discursos del patriarcado adquieren eficacia cuando forman parte de los discursos jurídicos que insisten en la igualdad de derechos, sin tener en cuenta que la palabra de la cual dependen para ser construidos le fue históricamente denegada a las mujeres: fueron los hombres quienes definieron los hechos y las cosas. Entre tales definiciones, la descripción de las mujeres como incapaces, representantes del sexo débil. No obstante estas clasificaciones descalificantes que pueden rastrearse en los códigos, es significativa la pretensión de racionalidad y objetividad del discurso y de los textos jurídicos, como si no estuviesen imbíicados con creencias, n-iitos y prejuicios.</p>
<p>Las jerarquizaciones arbitrarias (jefe del hogar por ejemplo) son las que corresponde que sean anuladas dentro del Derecho, y la igualdad jurídica es la que intentará terminar con las desigualdades, lo que significa negar las diferencias entre las necesidades y opciones de cada género. La confusión proviene del discurso que habla de la igualdad entre hombres y mujeres en el plano jurídico, que no va más allá del mero discurso ya que al leer sentencias todavía no se advierte el cambio de criterio por parte de los jueces. Sabemos que es preciso que resignifiquemos estos discursos y que los utilicemos para enunciar necesidades y deseos, y para denunciar discriminaciones. Si no avanzamos en ese sentido, colaboraremos con el discurso patriarcal que continúa agitando la idea de la Igualdad de derechos y manteniendo invisible aquello que no debe constituirse en saber, es decir, la persistencia de lav injusticias contra el género mujer Y la necesidad de tener en cuenta las necesidades de cada género, es decir, manteniendo las diferencias sin que éstas impliquen inferiolización de las mujeres.<br />
&#8216; Este artículo sintetiza algunos temas desarrollados en el Seminario Derecho de Familia y Género, dictado en el posgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Socíales en 1996.</p>
<p></span></p>
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		<title>La resistencia contra la represión</title>
		<link>http://www.evagiberti.com/derechos-humanos/la-resistencia-contra-la-represion/</link>
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		<pubDate>Thu, 06 May 2010 14:43:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>diego</dc:creator>
				<category><![CDATA[Derechos Humanos]]></category>

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		<description><![CDATA[Sintesis del artículo publicado en la Revista Feminaria,Año IX., Nº 17/18, 1996 Un análisis de la vida de las mujeres que durante el período 1976 / 1983 padecieron la represión que caracterizó esa época de nuestra historia es tributario de los aportes de la teoría feminista y puede beneficiarse con la inclusión de conocimientos psicoanalíticos. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Sintesis del artículo publicado en la Revista Feminaria,Año IX., Nº 17/18, 1996</p>
<p><span id="more-2071"></span><br />
Un análisis de la vida de las mujeres que durante el período 1976 / 1983 padecieron la represión que caracterizó esa época de nuestra historia es tributario de los aportes de la teoría feminista y puede beneficiarse con la inclusión de conocimientos psicoanalíticos.</p>
<p>Es innecesario recordar que no cabe conceptualizar suponiendo que existe <span style="text-decoration: underline;">un discurso</span> capaz de explicitar el tema, o <span style="text-decoration: underline;">un tipo de mujer</span> que responda a la descripción posible. Por su parte,la idea de victima exige una ontologización refinada, por tratarse de una palabra que ,para quienes alternamos con víctimas de la represión o atravesamos por situaciones de victimización , remite a un hontanar de experiencias múltiples.</p>
<p>La producción de un texto de esta índole reclama un análisis previo acerca del debatido tema de la diferencia ; en este caso,las diferencias y las similitudes que existen entre los discursos de las mujeres que pueden testimoniar acerca de la represión en nuestro país.Si bien producen declaraciones y escrituras diversas, entre todas configuran un campo discursivo que podría articularse con lo que otras mujeres, en otras latitudes, también narraron.</p>
<p>Aunque sus palabras figuren en los documentos oficiales , en ellos no se sitúa (por lo menos no de modo suficiente para mi criterio) la distinción de género como no sea para centrarse en el cuerpo victimizado, es decir, manteniendo como horizonte el agravio al pudor en tanto figura jurídica. Agravio sin duda más que agraviante y que además se comparte con el género masculino; pero el transfondo que los imaginarios sociales sugieren , remite ,de manera predilecta, a la imagen de la violación, de la mujer desnuda para ser torturada o de la mujer que pare en los campos de aniquilamiento.</p>
<p>Un riesgo conocido reside en adherir a las impromtas de la cultura que se encarga de significar qué es una mujer signándola de acuerdo con las características de <span style="text-decoration: underline;">su cuerpo,</span> puesto que en él se marca de modo imaginario la diferencia. Pero esa marcación , que es simbólica e imaginaria, fuertemente asociada con los que se denominan dispositivos de poder , tiene referentes concretos en la cultura cuando se trata de mujeres; gesta modos de producción de los significantes que dirigirán las actividades del genero , privilegiando su corporeidad. Por ejemplo, durante la dictadura, una pregunta insidiosa que difundian los medios de comunicación , dirigida a las madres, era : ¿&#8221;Ud.sabe dónde está su hijo ahora?&#8221; .De este modo la maternidad guardiana y vigilante (obviamente pensada desde la anatomía femenina) adquiría categoría de lugar de cierre de sentido para las mujeres. Se trataba de una dimensión significante cuyos efectos, como marcas imaginarias , reforzaban las creencias y los prejuicios acerca de la mujer-madre .</p>
<p>Un aspecto perverso de dicha pregunta residía en que, efectivamente, muchas madres sabían dónde estaban sus hijos : en poder de la represión. Y cuando ellas intentaban localizarlos, eran, justamente los represores, los que le negaban el paradero y el destino pevisto para ellos.</p>
<p>Sin embargo, el deseo inconciente y el conciente, sostuvieron a mujeres cuyas conductas, psicoanalíticamente interpretadas, se construían en la falta y la ausencia concreta del otro, el familiar detenido o desaparecido.</p>
<p>El <span style="text-decoration: underline;">deseo</span> en tanto construcción psiquica, y la progresiva conciencia de sus derechos por parte de estas mujeres, así como su decisión de defender a sus seres amados , habló por las bocas singulares de mujeres adolescentes, ancianas , jóvenes y maduras. Blancas, mulatas, aborígenes, cabecitas negras. Empleadas, sirvientas, amas de casa, profesionales. Casadas, viudas. solteras, concubinas y divorciadas. De mujeres que crecieron en una clase media, de aquellas que llegaban del monte tucumano, de las villeras, de las religiosas, cristianas, judias , agnósticas y evangelistas. De las que apenas sabían firmar y de las que habían escrito varios libros.</p>
<p>Voy a referirme las mujeres que , en libertad, buscaron a sus familiares desaparecidos y a aquellas que los acompañaron mientras fueron presos o presas encarcelados por motivos politicos. E incluiré un breve testimonio de una militante de un partido político que recurrió a la lucha armada y estuvo presa durante ocho años. <span style="text-decoration: underline;">Todas ellas inscriptas en el orden de la memoria , y al mismo tiempo en riesgo de ser olvidadas, si no se construye un horizonte de historias de vida junto con los relatos- convertidos en novela y narración- de quienes pueden contar cómo se enfrentaba a los represores fuera de la cárcel y de los campos de detención clandestinos , y también dentro de las cárceles.Ya fuese desde la militancia en partidos políticos, o desde las organizaciones de Derechos Humanos, o desde la intuición surgida del anhelo de justicia.</span></p>
<p>El ejercicio de la memoria es una de las responsabilidades del feminismo:¿&#8221;Cuáles son las mujeres que, borradas o ignoradas por la historiografía tradicional queremos hacer emerger?&#8221; se pregunta Annarita Buttafuoco para añadir que nuestra búsqueda tiende a reencontrar las huellas reconocibles, por afinidad o experiencia, con las nuestras y por lo tanto, <span style="text-decoration: underline;">proponibles</span> al conocimiento. Esta afirmación es significativa cuando nos referimos al tema que nos ocupa.</p>
<p>¿Cuántas y cuáles serán las mujeres dispuestas a reconocer y elaborar en forma de memoria y construcción de textos, las huellas y las experiencias que en ellas produjo la represión?¿Cuántas y cuáles las que sin haber atravesado por detenciones , exilios o pérdida de familiares y amigos querrán ocuparse de narrar la historia de aquellos años? Buttafuoco, que comienza a escribir su artículo recordando la Liberación del fascimo en Italia, solicita definir el problema político del feminismo que remite a los requisitos que precisa poner en práctica para &#8220;hacer emerger del limbo a las mujeres del psado&#8221;, para definir y legitimar &#8221; nuestra imagen , nuestra identidad&#8221;</p>
<p><strong>1976</p>
<p></strong>La vida psíquica y la social no son disociables. El psiquismo late con el ritmo de los significantes que las prácticas sociales le sugieren .(Por supuesto,innumerables mujeres y hombres se ocupan de que esos significantes solo les sugieran indiferencia o adhesión a los modelos propuestos por los grupos que hegemonizan el poder)</p>
<p>¿.<span style="text-decoration: underline;">Qué sucedió en 1976 con las prácticas sociales</span> ? Se asaltó al Estado de derecho, se impusieron las leyes de mercado propiciadas por los Chicago Boys, se arrasaron los cuadros partidarios y se pasó a degüello el proyecto nacional que incluía las demandas planteadas por las luchas populares . Toda actividad que las fuerzas de seguridad y los ideológos que las sostenían, supusieron que era ajena al &#8220;ser nacional&#8221; , como el arte de vanguardia, el teatro contemporáneo o la enseñanza de la matemática de acuerdo con un nuevo modelo, fué considerado peligroso. De este modo se definió al enemigo según la concepción del que se había transformado en poder hegemónico.</p>
<p><strong>Operación simbólica y fantasmáticas</p>
<p></strong>¿Quiénes son las mujeres sobrevivientes de la represión ?¿Qué significa haberlo sido?¿Qué se espera de ellas?¿Cuáles son los efectos de la represión en la totalidad de sus vidas? ¿ Cuál es su papel en la actualidad?</p>
<p>¿Hablamos de las que fueron torturadas, violadas?¿Hablamos de las que fueron encarceladas ? ¿ Nos referimos a las que parieron en los campos clandestinos de detención y fueron desposeídas de sus bebes? ¿O enumeramos los nombres de las que fueron fusiladas a mansalva?</p>
<p>¿Enunciamos las historias de aquellas que perdieron a sus maridos, a sus hijos, a sus nietos, a sus amigos?¿A las que les dinamitaron las casas y les destrozaron y robaron sus bienes?¿ Describimos los recorridos interminables de aquellas que debieron rastrear a sus familiares por las comisarías y las cárceles sin lograr información alguna?</p>
<p>¿Recordamos las peripecias de quienes visitaban a sus familiares en las cárceles situadas en los lugares más inhóspitos del país?. ¿ O nos limitamos a contar cómo se ganaban la vida las que se exiliaron y trabajaron como mucamas, cuidadoras de niños y niñas, o como maestras, o como lo que se pudiera conseguir?<br />
<strong>El permanente acosos psiquico y un modelo de agrupación</p>
<p></strong>Freud en su primera metapsicología se refiere a una<span style="text-decoration: underline;"> vivencia de terror</span>frente a estímulos externos que impactan en el aparato psiquico produciendo una excitación dolorosa. Apunta a estímulos excesivos que sobrepasan la posibilidad de ser tramitados por el psiquismo. Y a los estímulos que surgen de la propia vida pulsional asociados con angustia, miedo,trauma, de manera tal que el exceso doloroso también proviene del interior del sujeto.</p>
<p>Esta sobreabundancia de estímulos desborda las posibilidades de tramitación por parte del aparato psiquico ( que actualmente denominaríamos aparato significante) , y <span style="text-decoration: underline;">coloca a la persona en situación de permanente acoso ,</span> de modo que se siente atacada y perseguida, exigida para defenderse no sólo de lo que ocurre en el exterior, sino del propio miedo que acompaña durante todas las horas del dia. No es posible huír ni lograr olvidarlo. Lo cual no necesariamente produce paralización : la evidencia la tuvimos durante los años en que resistimos agrupándonos, aún de modo desorganizado.</p>
<p>Las características de este <span style="text-decoration: underline;">modelo de agrupación</span>, espontáneo, horizontal, con liderazgos alternativos y conformado por personas abrumadas por problemas personales que incluían riesgos de vida para ellas ; y que eran el resultado de la persecución sufrida por sus familiares (también corriendo riesgo de muerte), reclama un análisis pormenorizado desde la perspectiva de la formación de grupos y movimientos. El proyecto de analizarlos excede las posibilidades de este artículo.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">La índole del trauma era de doble entrada y múltiple efecto</span> : detención y o desaparición de algún familiar, por una parte. Y por otra, el clima represivo que invadía al país en general y que afectaba todos los órdenes de la vida (Exceptuando a quienes estaban conformes con la dictadura).</p>
<p>La interrupción de los vinculos intersubjetivos (con los familiares) producidos de modo aterrorizante ( secuestros y violencias físicas sobre aquellas personas que eran detenidas ante la vista de vecinos y familiares), y la imposibilidad de obtener noticias de acerca de ellos, o de encontrar defensores para los presos políticos (que los hubo y valiosos,pero insuficientes en cantidad y en posibilidad de intevenir; algunos de ellos desaparecidos) , producían confusiones que incrementaban la potencia del trauma. Así se comprimían o trituraban las posibilidades de organización psiquica .</p>
<p>Por momentos parecía que las i<span style="text-decoration: underline;">ntervenciones ordenadoras y</span><span style="text-decoration: underline;">mediadoras del preconciente</span> &#8211; encargadas de establecer contacto con el propio Yo y con la situación traumática- en algunas mujeres no lograban responder a los estímulos de la realidad externa ; a veces, se expresaban de manera agresiva o insultaban a los guardias de las cárceles entrenados en provocar , o a los paramilitares o uniformados que se llevaban a sus familiares, como si ellas tuviesen necesidad de &#8220;hacer&#8221; algo que consideraban más concreto que organizarse para responder en forma conjunta a las violencias de distinta índole que las fuerzas de seguridad ejercían sobre nosotras.</p>
<p>El hecho se podía advertir en las visitas a las cárceles, ante el sistemático hostigamiento de los guardianes y requisas. Como si algunas mujeres esperaran que los discursos de ambas partes pudiesen llegar a compaginarse, sin aceptar que no solo se trataba de dos lógicas diferentes las que estaban en juego, sino irreconciliables, una de las de las cuales era instrumentada por un enemigo poderoso .</p>
<p>Como efecto de esta trituración ejercida sobre las intervenciones mediadoras del preconciente, combinadas con las características del trauma y la creciente desesperanza acerca de los detenidos desaparecidos, no era extraño que en algunas mujeres surgiesen síntomas orgánicos, psicosomáticos o mecanismos de represión psiquica como formas de enfrentar o procesar el estímulo excesivo y peligroso.</p>
<p>D<span style="text-decoration: underline;">ejo constancia de la diferencia entre quienes buscaban a un familiar desaparecido y quienes lo visitábamos en una cárcel. Si por momentos generalizo se debe a que cuando conversábamos unas y otras, reunidas por diversos motivos los efectos del trauma ,aún teniendo orígenes distintos se anudaban en el mismo desasosiego. </span>Es pertinente diferenciar entre quienes buscaban a sus familiares,incluídos en la categoría de desaparecidos,y quienes se ocupaban de los presos politicos(algunos de los cuales atravesaron previamente por un proceso de desaparción para ser posteriormente &#8220;blanqueados&#8221;.</p>
<p>Las mujeres que buscaban a sus familiares enfrentaban un &#8220;test de realidad&#8221; como sostienen M. Kijak y Marilú Pelento ya que, por una parte deben retirar su libido del ser amado, por &#8220;suponerlo muerto&#8221; y al mismo tiempo continuar libidinizándolo porque &#8220;podrìa estar vivo&#8221;; ambas instancias operan , sucesivamente, como describen los autores, exponiendo al aparato psíquico &#8221; a un alto grado de desestructuración &#8221;</p>
<p>Hasta aquí una visión clásica de la teoría psicoanalitica. Pero <span style="text-decoration: underline;">lo que protagonizaron las mujeres de la resistencia fué otra forma de tramitar el terror, la cual se podría asociar con lo que Lacan describe: &#8220;actuar es arrancar a la angustia su certeza&#8221; (</span>si bien se refiere a la práctica psicoanalítica individual) Fueron las <span style="text-decoration: underline;">diferentes maneras de proceder las acciones y las decisiones que, motorizadas por un nuevo modo de desear </span>(tal como lo describo más adelante) nos permitieron reproducir lo que otras mujeres,en otros lugares del mundo, seguramente ya habían llevado a cabo : generar respuestas que, sin renegar del gemido , desarticulaban algunos de los efectos del terror totalizador que nos habían impuesto, al mismo tiempo que desconcertaban a los represores.</p>
<p><strong>El falo no representa la totalidad del mundo</p>
<p></strong>En el imaginario social de aquella época la audacia y la valentía que era preciso poner en juego cada día, formaban parte de los <span style="text-decoration: underline;">valores masculinos </span>.</p>
<p>Ensayar estrategias arriesgadas como volantear en alguna calle, pasar información a los presos acerca de lo que ocurría con los militantes que permanecían libres , parecía-para quienes no estaban entrenadas en militancia alguna-pertenecer al orden fálico . Paulatinamente fueron<strong>descubriendo que el falo de la represión tenía todo el poder, pero no representaba la totalidad del mundo</strong>.</p>
<p>Era preciso reposicionarse y transladar los propios pensamientos y creencias desde la tradicional admiración que la mujer &#8220;debe&#8221; sentir hacia el varón &#8211; de acuerdo con el modelo convencional- hasta la posibilidad de reconocer a los represores como enemigos que tenían características singulares : ser varón una de ellas. Lo que implica una autorización para ejercer violencia y un narcisismo de género para disfrutar de su supuesta superioridad. Ninguna de las dos modalidades entendidas como esenciales, sino construídas históricamente mediante las sucesivas articulaciones de campos discursivos.</p>
<p>Para las mujeres sin experiencia politica ( no puedo generalizar, me refiero a algunas ) reconocer a un enemigo al que correspondía definir como político en la dimensión de destructores de una nación y violadores de los derechos humanos , demandaba una corrección de sus convicciones acerca del varón en tanto ser superior y protector. Aunque no ignoraran las tropelías que pueden cometer algunos varones, ese conocimiento se reducía a suponerlos excepciones o bien a asumir su existencia resignadamente.</p>
<p>Para muchas mujeres fué preciso rehacer su <strong>realidad psiquica</strong> o sea, las diversas significaciones que cada cual otorga a los hechos y que se registra como si fuera &#8220;la realidad&#8221; por lo general tiene intensa relación con la realidad externa, pero en ocasiones se diferencia de ella, permaneciendo , no obstante, como la &#8221; &#8220;única realidad&#8221; para una persona.</p>
<p>La gravedad de lo que sucedía con los detenidos se acoplaba con la superposición que se presentaba en algunas mujeres acerca de quién era el enemigo. Las familiares debían arrasar con sus formaciones superyoicas adheridas a la que se denomina la ley del padre, que, justamente, en esta oportunidad, se declaraba a si mismo como un padre asegurador y confiable (las fuerzas de seguridad), dispuesto a tutelarlas y defenderlas de la &#8220;subversión&#8221;(en la que en muchos casos militaban sus seres queridos). (El superyo no es lo mismo que el superyo paterno: se trata de lo que se aprende acerca de los varones en relación con el padre, pero no de lo que el padre sea.)</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">Admitir que los varones que estaban en el poder instalaban el terror no sólo al servicio de un proyecto político-económico que subordinaba a hombres y mujeres , sino que también su filosofía de vida implicaba poder sobre las mujeres a las que sólamente concebían como esposas y madres, arriesgaba producir una paradoja en aquellas que intentaban rescatar a su familiares. Era imposible generalizar acerca de la histórica hegemonia del poder masculino, teniendo en cuenta el estado de victimización al que los familiares habían sido sometidos</p>
<p></span>La realidad psíquica se reformulaba o se contracturaba, pero difícilmente se mantenía tal como había sido construída antes de la represión, exceptuando, como lo desarrollaré luego, la convicción respecto de la subordinación de la mujer hacia el varón.</p>
<p></span></p>
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