Revista Derecho de Familia/4
Provincia de Santa Fe
Editorial Juris, 2005
Avanzare en la tarea partiendo de la perspectiva que el pensamiento complejo
Filiacion del griego philía, equivale a amistad, palabra de la misma raiz que el verbo phileîn, que significa "querer".Pero remite a una idea de amistad mucho más amplia que el uso que nosotros le damos,tal como Aristóteles la entendia. En la Etica a Nicómaco philía abarca todo tipo de relación o de entendimiento sostenida por lazos de afecto amoroso(tierno y cariñoso).Incluye relaciones diversas: la relación apasionada entre amantes,el cariño entre padres e hijos, la concordia civil entre conciudadanos, y la que nosotros consideramos amistad. Pero entre aquellos griegos hay aún más alternatives: hablar de filiación convoca la denominada huiothesía, ceremonia que se llevaba a cabo a los trece años de los hijos varones, circunstancia en la que se le concedia la filiación y adquiría plenos derechos.
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La nueva filiación de los niños adoptivos sustituye el nombre elegido por la madre de origen por otro, asi como el apellido merced a la fundamentación legal que afirma que se ha sustituido la familia biológica por la adoptive, La primera prueba de dicha sustitucion está dada por el cambio de la identidad formal que reside en en el documento que el registro civil otorga y que rebautiza-simbólicamente - al niño con el nombre que los adoptantes prefieren.
Cuando se trata de una adopción llevada a cabo durante los primeros meses de vida del niño, el aquerenciamiento, se produce en el ámbito de la familia adoptiva(sin que sea posible fijar un borde etario al respecto, pero podriamos conjeturar-desde la Psicologia Evolutiva- tres meses de vida) Cuando se adoptan criaturas que ya han cumplido los cuatro o cinco años, si bien el aquerenciamiento en el lugar ,la familia y entorno de su cultura adoptante es posible, el imprinting o acuñamiento inicial ,propio de los primeros meses y años de vida persiste, cualquiera sea la sustitución que el articulo de la ley consigne Del mismo modo no se puede borrar el testimonio del cuerpo de la madre de origen en la huella umbilical que el niño trasladará consigo para siempre; no obstante ni el imprinting ni el ombligo garantizan el aquerenciamiento con aquel origen. Sin embargo es posible conjeturar-de acuerdo con la experiencia clínica y psicoterapéutica, así como la práctica en orientación con padres- que el temor a ese origen ,que podría convertirse en querencia, puede actuar como fantasmas para los adoptantes. Es decir, que el deseo de volver a ese lugar imaginario y simbólico ,enclave uterino nostalgiado pudiese convertir el origen, perdido por la adopción, en querencia.
Aida Kemelmajer, cita a Malaurie cuando afirma que en materia de filiación no existe una sola verdad. ,Reproduce un texto de este autor al admitir que" tal como lo muestran las expresiones del lenguaje vulgar, hay muchas verdades: la afectiva ("verdadero padre es el que ama"); la biológica ("los lazos sagrados de la sangre"); la sociológica (que genera la posesión de estado); la verdad de la voluntad individual ("para ser padre o madre es necesario quererlo"); la verdad del tiempo ("cada nuevo día la paternidad o la maternidad vivida vivifica y refuerza el vínculo").Párrafo que introduce matices necesarios en los contenidos que los textos jurídicos ofrecen.
Ellos dicen:en el Capítulo I del Título II "De la filiación"el Código Civil, según la reforma de la ley 23.264 de 1985, el artículo 240, indica: "La filiación puede tener lugar por naturaleza o por adopción. La filiación por naturaleza puede ser matrimonial o extramatrimonial. La filiación matrimonial y la extramatrimonial, así como la adoptiva plena, surten los mismos efectos conforme a las disposiciones de este Código". El texto es conservado igual, en el artículo 539, del Proyecto de Código Civil unificado con el Código de Comercio, Comisión 685/95. Sin duda los mismos efectos en cuanto al reconocimiento legal- y de eso s e ocupan los textos jurídicos-pero el discurso jurídico que es el que se pone en marcha cuando se entrega a un niño en adopción, podría admitir el análisis comparativo entre otras variables, por ejemplo las que derivaron en el articulo que autoriza a los adoptivos, a los 18 años, a tomar contacto con el expediente donde se narra su origen, es decir, a saberse filiado originalmente, desde otro lugar.Y al articulo de la ley que sugiere la conveniencia de hacer conocer al niño su "realidad biológica" Ambos se refieren a dicha" realidad" ,expresión que al amputar la idea de origen, es decir, de historia previa al nacimiento, durante el parto y posterior convivencia con la familia de origen o inmediata entrega, advierte acerca de la exclusion ab initio de cualquier aquerenciamiento afectivo con el origen, puesto que al recortarlo como proveniente de una realidad biológica ,afirma que deviene hijo por acciójn filiatoria legal.Como si su engendramiento-ajeno a la adopción-no hubiese tenido lugar. Sin querencia posible. Intención legislative que fracasa dada la fantasmización de la querencia por parte de los adoptantes y su coyuntural rescate por parte de los adoptivos.
Si , como variable de análisis registramos la complejidad que en material filiaciones han introducido las nuevas técnicas de fertilización asistida que como sabemos intercambia gametas propias y ajenas en la intimidad de los laboratorios, encontraremos nuevas formas de filiación tecnológicamente orientadas. Tales filiaciones no son ajenas a los datos que la antropología nos ha aportado en cuanto a las diversas formas de procrear y filiar a partir de engendramientos y prácticas que nosotros considerariamos no convencionales.
Tanto los adoptivos cuanto los hijos de la fertilización asistida fundan su identidad en el que fue deseo de engendramiento frustrado y posteriormente canjeado por practicas jurídicas en la adopción o biomédicas.(…)
Ese hacer de los padres, matriz seminal del origen biológico, se consagra mediante el recurso narrativo característico de los padres adoptantes cuya tendencia a narrar sus esfuerzos por "conseguir un chico" tiene cierta semejanza con las parejas que describen sus esfuerzos por "conseguir el embarazo" mediante la fertilización asistida.
En ambas circunstancias las preguntas acerca de la identidad del niño cuentan con variables semánticas; en la adopción:"¿ no dejara de quererme si sabe que no soy su madre?". En cambio, para los hijos de fertilización asistida: "Tenemos que decirle que…" y en ese punto las parejas a veces no cierran la frase e interrumpen la pregunta de manera que parte de la narratividad queda interceptada .Si no advertimos la implicancia de esa duda, caeremos en un deslizamiento teórico -Porque a la resignificación del deseo maternante, mediante técnicas reproductivas, se integra la critica, culpa o insatisfacción que conlleva haber incorporado a un tercero (médicos) en el engendramiento. Esta practica tercerizante , ejercida con las gametas de la pareja y en el vientre materno se diferencia de los tramites de adopción, a cargo de otras terceridades :la ley de adopción y sus trámites, que asumen la existencia de una criatura que se gesto en la ajenidad de otros sujetos, La culpa por interrumpir el linaje familiar que aparece en los adoptantes se asemeja, parcialmente a la situación de aquellas parejas que introducen una gameta ajena en la fecundación. Tanto en este modelo cuanto en la adopción, la filiación como parte sustantiva de identidad queda comprometida por las posibles preguntas de los hijos
(…) en los orígenes cuenta con un lugar propio que es compartido con terceros ,con quienes los hicieron posibles: posición que abre un nuevo espacio y una nueva episteme acerca de lo que hasta ahora se describió como la identidad que solo garantiza sus aperturas y su resistencia a ser encuadrada en un solo saber. De allí la perspectiva del pensamiento complejo que jaquea la lectura e interpretación convencional de aquello que podría entenderse como identidad, de la cual la filiación ,en los adoptivos no se limita a la derivación del texto de la ley sino dependerá de la narrativa que los padres apliquen: si no informan o informan transgrediendo el relato acerca del origen ,la filiación que no depende de la consanguinidad sino de la ley, quedara desvirtuada identitariamente porque el niño que lleva el apellido de la familia adoptante, al desconocer su origen no alcanzara el umbral que le otorga la ley al sustituir su filiación de origen por otra.: Se llamará Juan Perez y lo será de acuerdo con la ley pero ajeno a su identidad como adoptivo. Circunstancia que fractura el propósito de la filiación adoptive destinada a posicionar a una criatura en la genealogía de esa familia.
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Centro Latino Americano de Perinatología y Desarrollo Humano de la Organización Panamericana de la Salud, CLAP OPS-OMS y el Departamento de Neonatología de la Maternidad del Hospital de Clínicas
Dictado en el libro "Adopción, Los Niños, las niñas y sus derechos"
Ed Parlamento del Uruguay y UNDP. Montevideo -Uruguay. 2006
Conferencia: ADOPCION
¿Qué sucedió entre esa mujer y el niño mientras éste se encontraba en su vientre? Ella ¿le hablaría acerca de la posible o decidida separación post parto?
¿Qué registros tuvo esa criatura antes de nacer acerca del estado de ánimo de esa mujer? Escuchó gritos y golpes sobre el vientre que lo cobijaba?¿habrá entendido que no era bienvenido? Por lo menos en muchos de los historiales que conocemos.
No es posible establecer con certeza la índole de comunicación existente entre ese bebe y esa mujer en la relación intrauterina. Perso podemos inferir su existencia.
Una serie de procesos de diversa índole se entablan entre el feto y la mujer que lo contiene.,más allá de intercambio fisiológico la imagen tradicional del recién nacido como ser pasivo fue sustituida por la imagen del bebe activo cuyos ritmos autorizan pensar que antes del nacimiento existió una organización preformada
Ha sido posible observar ese desarrollo, neurociencias mediante, particualrmente desarrollo sistema nervioso y cerebro. La posibilidad del cerebro que aun no cuenta con la eficacia de una corteza cerebral "completa", pero esa parte ya existente de corteza contaba con eficacia y el resto del cerebro cumplía funciones complejas propias del periodo fetal
¿qué sucede entre ese bebe y esa mujer cuando se interrumpen esos canales tempranos que se establecieron durante varios meses? Sin que podamos sostener que esa separación produce una herida psíquica neurotizante en el niño, si podemos inferir que si se trata de una herida. También para la mujer. O sea, estamos ante dos seres heridos, de maneras diferentes, pero vulnerables de toda vulnerabilidad.
Habrá que tener en cuenta que en algún momento de su vida ese bebe después un niño acusará al darse cuenta de lo ocurrido, la huella de ese dolor además de la comprensión exacta de lo que le ocurrió. lo que justifica su derecho a sentirse triste, dolorido y ejerciendo su derecho a sentirse, momentáneamente, desdichado.
Ambas heridas, producto de códigos tempranos y sutiles compartidos entre esa mujer y esa criatura ,están en el origen de estos dos seres, y es complejo aceptarlo para quienes adoptan. Porque dicha herida asociada con la separación y la pérdida deja huellas de distinta envergadura.
Si nos ocupamos de este bebe al que posteriormente el Estado le encontrar a quienes sean capaces de maternarlo y paternarlo,lo primero que resulta claro es que precisa una atención pdersonalizada ajena a cualquier forma de institucionalización. Institucionalizarlo viola la Convención, en tanto y cuanto lo discrimina al tratarlo como un diferente por no disponer de figuras tutelares cercanas y propicias. Internar a un bebe que espera le sea encontrada una familia implica violentarlo en su calidad de sujeto de derecho.
Si bien recurrir a un sistema transitorio de protección en oportunidades alivia al niño de ser hospitalizado o quedar en manos de adultos peligrosos, esa institucionalización arriesga la conformación del cuerpo libidinal por falta de contactos necesarios y atenta contra la creación de los espacios de simbolización que se incluyen durante la época del acuñamiento.
(…)
Si el Estado no encuentra forma de mitigar esa separación inicial, que deja al aire, desguarnecida la experiencia fetal y como bebe, que demanda sin duda alguna persistencia de los mismos estímulos que conoció, que lo acompañaron, y comenzaron el proceso de acuñamiento in utero, si el estado no cuenta con personal idóneo para reparar de inmediato el vacío , deja a esa criatura expuesta exactamente igual que si lo dejase en descampado, desnudo y sin amantamiento.
Si los Estado no logran compaginar sistemas de acople entre atención personalizada y bebes en esta situación, es déficit de sus políticas. Estos bebes precisan, lo que nuevamente no tienen, amparo primario y original .Es obligación profesional interpelar al Estado para evitar estas institucionalizaciones extensas
El problema es siempre el mismo: no se cuenta con personal para encontrar una cuidadora para cada niño. Me pregunto si se ensayó hacerlo.
(…)
La decisión de entregarlo al cuidado de las instituciones es la que humaniza la relación , en tanto involucra una conciencia moral de lo que ha decidido. Esa conciencia moral que está inscripta en el mundo del cual ella, forma parte, es la que permite entender desde una perspectiva ética, el sufrimiento de estas mujeres que es el punto en el cual es preciso intervenir con ellas. La reflexión y focalización en esa zona de sus subjetividades es en la que pretendemos intervenir cuando la acompañamos. Lo traumático de la experiencia es la que irrumpe en su subjetividad marcándola en un dolor de índole moral que habitualmente no se le reconoce.
La culpabilización por cierto no es tema en el que debamos abundar, por obvio, pero si asumir, que esas mujeres crean sus propias sanciones por haberse corrido del lugar esperado socialmente para ellas, y sanción desde su posicionamiento moral que ha sido puesto en juego, en tanto y cuanto ella misma pudo haber sido criada por su madre. Dicha sanción es la que se gesta a medida que esa criatura adviene a una función hijo que se recorta cuando esa mujer piensa que no podrá tener consigo al niño. Parecería alcanzar con que se dijese a si misma lo que le escuchamos verbalizar a posteriori: "yo no puedo cuidarlo" , cuando ese "lo" es la variante pronominal de la tercera persona del singular y ocupa el lugar de este hijo, en ese momento rastrado en un espacio simbólico de reconocimiento que se torna coyuntural en tanto existe para despegarlo de ella. Mientras lo mantendrá imaginarizado en el futuro.
Estos que son puntos de inflexión no puede ignorar los efectos de las variables socioeconómcas que contribuyen en las situaciones de cesión de criaturas para guarda y adopción. Psicologizar la situación encierra a los sujetos -tanto a las mujeres cuanto a los profesionales en fanatismos puestos al servicio de las teorías que se sustentan.
Las irracionalidades no son ajenas a las maternidades en general, porque además lo irracional no puede considerarse inevitablemente negativo o peligroso. En estas circunstancias este engendramiento queda asociado con el dolor por la propia humillación (me salió mal), mezclado en oportunidades por un deseo inconciente de hijo, y por resentir que esa criatura se lleva algo de ella no solo en el ombligo. Sino de su historia que ya jamás podrá ser sin él. Circunstancia que ella no ignora. Separarse de él es para ella una trampa porque sabe que esa criatura perdurará en ella y viceversa. El enlace persiste y genera un modelo de maternidad en ausencia, algo así como un limbo de maternidad.
En el limbo no se lo ve a dios pero no hay castigo infernal para quien lo habita. Solamente no se alcanza la visión de dios. Sabiendo que está y que no le está concedido verlo. Que es eso lo que estas mujeres madres que ceden a sus niños, aprenden. que la criatura hecha por ella, está pero ella no podrá verlo jamás. En los historiales de restitución de criaturas es donde se puede reconocer -descripto por estas madres- como se sintieron hasta que apareció la posibilidad de contactarse con los niños. salvando las distancias ya que se trata de solicitud de restituciones y no de cesiones. decididas .
La sistemática exclusión que sobrellevan estas mujeres condujo a que la cultura de la adopción construyese -desde la epistemología- un objeto de estudio ficcional : el niño adoptado. A ese niño adoptado se lo construye como un objeto de la realidad, pero al hacerlo se escamotea la realidad misma , que es la mujer que lo engendró y la otra parte de la familia de origen de estos niños.
Los Adoptados
Al trabajar exclusivamente con el adoptado o los adoptivos, se los esencializa, se instala una esencia de "lo adoptivo', despegándolo de sus orígenes, en lugar de afirmarse ,lo que debería afirmarse como soporte de su estudio :que la existencia de estos niños es un producto de la pobreza extrema y de la carencia de políticas tutelares, proteccionales, de políticas sociales características de América latina.
Una lectura epistemológica nos conduce a pensar que el niño adoptado es un objeto de estudio preconstruído, que , para ser abarcado como sujeto con identidad propia, convendría analizar, más allá de lo que habitualmente se hace, como expresión -y formando parte- de grupos excluídos y precarizados. Centrarse exclusiva o prioritariamente en la adopción-los adoptivos-los adoptantes , posterga el reconocimiento de la existencia de niños y de mujeres- a veces de familias- que representan minorías excluídas, cada día menos minorías.
Por lo general la adopción se estudia desde la perspectiva psicológica, jurídica, parcialmente social, cuando en realidad su existencia diagnostica un grave problema social.
(…)
En tanto y cuanto esa criatura quede en el cuidado de servicios sociales hospitalarios o de otra índole, la separación de su madre no lo convierte en abandonado (algo que se deja caer, algo que se suelta) sino en una persona subjetivada por esa mujer en el orden de quien precisa amparo.
La aplicación jurídica de la palabra abandono incorpora un discurso jurídico en una escena en la cual la mujer ejerce su derecho de no asumir el cuidado de ese niño y su posibilidad de dejarlo en el amparo de una institución .
Entonces un niño es subjetivado por su madre como persona cuya existencia no podrá intrincarse con la mujer que lo engendró, razón por la cual quedara amparado por las instituciones.
El punto de inflexión es el que resulta de la extrañeza que sobrellevara esa criatura al perder el entorno intimo que el regazo de esa mujer, conocida por él, podría ofrecerle.
Estos niños, que constituyen un universo, no son criaturas abandonadas, dejadas caer, como los define el orden jurídico al hablar de abandono, sino criaturas separadas de su propia memoria intrauterina o fetal, que espera o anticipa continuarse con el mismo entorno que lo contuvo, la madre corporal externa de los nueve meses que acompaña con la voz , sensaciones corporales y latidos cardíacos -habitualmente productora de deseo en relación con la criatura.
El discurso jurídico y el texto jurídico redactado por varones no conceptualizan las funciones maternas de acuerdo la etimología de la palabra abandono, sino remiten a la delegación social de lo materno según los criterios afectivistas que reclaman , demandan la garantía de que toda mujer debe amar a sus hijos. O que las mujeres aman a sus hijos.
La idea de abandono es persecutoria para aquellas que por extensión quedan posicionadas en el lugar de los abandonadas , y es persecutoria en tanto acusatoria para la mujer que seria la abandonante. Con lo cual desemboca en una descripción discriminatoria que además excluye del análisis la figura del corresponsable por la concepción, el varón que aporto su gameta. Es una aplicación lingüística y semántica que no toma en cuenta los diversos momentos de la separación mujer-cria que incluye la escena fundante.
Abandono inscribe la separación que decidió la mujer (casi siempre, pero no siempre) en el discurso genealógico de la consanguinidad como responsabilidad y obligación .Y suscita una deuda para con el principio de maternidad patriarcalmente impuesto, que al quedar impaga transforma el denominado abandono en una sentencia culpabilizante y sancionadora. Al hablar de abandono en adopción se procede en la defensa del principio filial que se supone que sea el principio de la verdad, lo cual constituye un punto de inflexión porque para el recién nacido esa mujer es su verdad contingente aunque en su origen (engendramiento), en tanto urdimbre vital, haya sido primordialmente sustantiva .
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Sintesis de un capitulo del libro Adopción y Silencios |
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Sintesis de un capitulo del libro Adopcion y Silencios.
Por Eva Giberti
A caso los dos hijos no son hijos? Que importancia podrá tener la diferencia sexual?
Estas son algunas de las preguntas que se formulan los padres cuando advierto acerca de este tema: no se trata de una diferencia sexual sino de una diferencia entre géneros, el genero mujer y el genero masculino.
Los seres humanos tenemos sexos distintos pero no es esa característica lo que nos identifica como hombre o mujeres, sino el modo, el estilo con que cada cual se comporta según sea la época y la región en que vive. Según sean las pautas culturales y según el acatamiento a estas pautas las nenas y los nenes tendrán conductas diversas, por ejemplo, décadas atrás, las nenas debían, vestirse con ropa que se definía como femenina, con profusión de moños, lacitos, florcitas y delantalcitos almidonados. Ese vestuario, acompañado por las muñecas como juego predilecto quería decir que era una nena. Y si sentía placer al treparse a los árboles se la descalificaba con el apelativo de "machona". En paralelo, si un varoncito intentaba jugar con un muñeco inmediatamente se lo corregía porque "esos no son juegos para varones" o sea, se convertía la anatomía en un cerrojo, en una cárcel para cada chico o niña, debido al desconocimiento de la idea genero.
El genero se refiere a las características psicológicas, culturales, sociales de cada ser humano, sostenidas por la anatomía pero reguladas por otros componentes: la edad, la etnia, el grupo social de pertenecía y otras variables.
Entonces adoptar una niña no es igual que adoptar a un varón, porque las expectativas de los padres son muy distintas. Me limitare a señalar una de ellas, cuando la nena llega a la pubertad, y la menarca anuncia una nueva experiencia en la historia de su cuerpo, suelen aparecer miedos particulares en la familia adoptante y habitualmente la mama se pregunta si su hija correrá el mismo riesgo que su madre de origen. Teme que esa criatura que ella educo con cuidado, pueda reproducir la conducta de la mujer que la concibiera y desemboque en un embarazo no deseado. Es obvio que este no es un temor que aparezca en las familias que adoptaron un varón.
En este punto el genero tiene una apoyatura concreta en la anatomía de la adoptiva pero al mismo tiempo se juegan las ideas de la familia adoptante acerca de la "lo que debe ser una mujer", lo cual forma parte de la filosofía y de las convicciones de los padres. Si se piensa que lo mas importante para una mujer es "ser madre y cuidar de sus hijos", se transmitirá a la hija ideas convencionales y decididamente discutibles en el mundo actual, pero si se le enseña que ser mujer significa ser una persona que puede encontrar diversos caminos para realizar su personalidad y que uno de esos caminos podría ser la maternidad, el contenido de lo que se enseña es notoriamente diferente.
Si se idealiza la maternidad como una actividad prioritaria, y se transmite que toda mujer debe tener hijos y ocuparse de ellos, se aumentara un conflicto, que, frecuentemente, se hace presente en la púber adoptiva: cuando ella sienta la necesidad de identificarse con una figura materna, como fenómeno propio de esa edad ¿a quien elegirá como modelo?
¿A su madre adoptante , que es realmente su mama pero que no tuvo panza que no pudo llevar-la en su útero? ¿O la que fue su madre de origen, que la concibió y la transporto en su vientre pero que después debió entregarla en adopción? ¿Por donde pasara el deseo de esa púber? Elegirá a su madre "buena", la adoptante implica identificarse con quien no pudo concebir. Y buscar su identificación con la madre del origen puede resultarle peligroso.
Cualquiera sea el juego y combinatoria de identificaciones que cada púber ensaye, es probable que se confunda y tenga dudas importantes.
Según haya sido su aprendizaje acerca de lo que significa ser mujer-estimulado por los mensajes que emiten los medios de comunicación y por los comentarios que circulan en la vida social los contenidos de ese aprendizaje pueden contribuir a aliviarla o a complicarle su historia de púber.
Si aprendió que una mujer puede concebir contra su deseo, y que además, mantener al niño con ella le puede resultar imposible por muchas razones, y que eso no significa que se convierta en una persona despreciable, quizás podrá pensar en las mujeres que entregan a sus hijos e adopción, con un criterio de realidad y regulando sus sentimientos respecto de su madre de origen y si aprendió que muchas mujeres necesitan y desean poner en practica su maternidad, pero les resulta imposible concebir, podrá pensar que esa mujer que es su mama adoptante tiene sentimientos y posibilidades económicas que la autorizan a buscar una criatura para maternarla. Es decir, adquirirá un conocimiento fundamental, existen diversos modelos del ser mujer, no existe una esencia femenina, ni una esencia masculina, ser hombre o mujer depende del género es decir, de cómo cada cual instrumente su historia de vida. Entonces, haber adoptado un varón o una mujer posiciona de manera diferente a los padres, porque según sean sus hijos se sientan personas que forman parte de un genero, es decir, que se reconozcan como sujetos sociales, y no solo cuerpos sexuados.
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Revista INFANCIA Nº 3, enero/junio 1998. España |
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Este articulo está editado en el libro Adopcion y familia, de editorial Lumen
En los debates que acompañaron al proyecto de la ley de adopción,y en la redacción de la misma , los legisladores utilizaron la expresión "realidad biológica": "En la sentencia debe constar que el adoptante se comprometebahacer conocer al adoptivo su realidad biológica".El sentido de esta expresión resulta impreciso aún para los biólogos consultados .
¿ Se referirá a la mujer gestante que entregó al niño en adopción? A menudo ellas son adolescentes víctimas de incesto o de otras violaciones . O adultas anhelantes de un amor protector que finaliza con el abandono por parte del varón.En cualquiera de estos ejemplos existe una historia previa y paralela a cualquier nivel biológico. Esta expresión se acerca notoriamente a útero fecundo y parto,pero ambos son inseparables de pautas culturales y de dimensiones psicológicas.
Tal vez la expresión remita a los datos genéticos aportados por la mujer y el varón que concibieron ,aunque acotar el origen de un ser humano a la genética clasificaría a la mujer que entrega una criatura en calidad de usina de bebes .
Cuando la ley refiere que la adopción interrumpe los lazos de sangre del niño con su familia biológica, genera una ficción, ya que dichos lazos no pueden interrumpirse puesto que los cromosomas se transmiten más allá de cualquier legislación.
La producción del texto de la ley evidencia una notable idealización de la biología que se registra claramente duramnte las discusiones y debates previos a la sanción : se recurre reiteradamente al argumento de los lazos de sangre (derecho natural), sin tener en centa, entre otras variables, que dichos lazos de sangre han sido jaqueados con la aplicación de las Nuevas Tecnicas Reproductivas algunas de las cuales(cuando se eligen óvulos o semen de donantes anónimos) interceptan la transmisión genealógica al incluír "otra sangre" en la historia familiar
El trato que se otorga a la identidad de un adoptivo en la redacción de la ley sugiere que no se rastrearon los antecedentes que reproducen las discusiones de los investigadores al debatir qué se entiende por filiación , por consanguinidad , por descendencia y por parentesco; realidad biológica no figura en este nomenclador internacional. Es frecuente confundir biológico con naturaleza, sin tener en cuenta que la filiación es un proceso de orden social, convencional, acorde con las reglas que los seres humanos utilizan para armar la vida social.
Comencemos por origen que no se refiere al fundamento ni a lo original, sino a aquello de lo cual algo proviene : el deslizamiento ideológico de los legisladores indica que la gente pobre no tiene origen o historia, sólo dispondría de realidad biológica, Si se intenta homologar origen(que implica historia) con "realidad biológica" se cae en la arbitrariedad.
El origen (diferente de original, de comienzo y de principio) comparte su sede con la cultura; en la adopción convoca testimonios de miseria e impotencias,de amores frustrados e historias de mujeres abusadas(en algunos casos ,de amores desdichados).
El segmento sociocultural, clave para analizar la identidad de los adoptivos, se torna insoportable para quienes prefieren creer que éstos sólo provienen de una coyuntura biológica. De allí que la expresión "realidad biológica" , al tornar invisible el segmento social podría convertirse en paradigma de ocultamiento de los conflictos socioeconómicos mediante el lenguaje.
Sin embargo, los adoptivos, tuvieron y tienen un origen que cuenta con una producción, ya que alguien estuvo allí para producirlo y ese alguien , que es otro ser humano, convocó algo más que genes y cromosomas.
Entonces, ¿ cuáles son los lazos que la ley puede interrumpir?porque los genéticos, no.Y si habla de realidad biológica desemboca en ellos.
¿Qué le dice la ley al adoptivo y a sus padres adoptantes?
Al pretender interrumpir el vinculo de consanguinidad, la ley aparece afirmando que su origen comienza con los adoptantes. Entonces, cuando el chico aprende que es adoptivo, debe asumir una paradoja: que tiene dos origenes: la relación entre las dos personas que lo engendraron, y una historia de vida como adoptivo. La ley puede - de facto- afirmar que se interrumpe todo parentesco con su familia biológica, pero si es imposible interrumpir la consanguinidad, tampoco es posible limitar las creaciones del mundo imasginario y simbolico de un sujeto.
Entre las paradojas que la Ley funda, encontramos que, cuando la Ley precisa
-por su propia redacción- recurrir a quienes engendraron al niño, los denomina padres biológicos, o sea, les otorga esa calidad. Sería arriesgado que el juzgado enviase cédulas citando a una "realidad biológica" cuando es preciso que la madre del origen se haga presente para consentir en la adopción.(El varón sólo ocasionalmente la acompaña ) .
Ese reconocimiento como padres y no como "realidad biológica" sugiere un cortocircuito entre ambas categorías. Inclusive referirse a padres biológicos, supone que sólo estuvieron en la concepción , sin otra responsabilidad ; entonces,esa expresión, ¿cómo posiciona a la mujer que mantuvo el embarazo y en lugar de desamparar al niño recurrió a una institución en busca de una familia que lo protegiese? Si pudo hacerlo fue porque su compromiso con la criatura- no importa si lo amó o no- partió de un aprendizaje social,no de un reflejo biológico .
Si los padres biologicos deberán ser citados como requisito para otorgar la guarda del niño, ello se debe a que se les reconoce la patria potestad ,concepto que no deriva de la biología, sino de la cultura. Entonces ¿por qué se indica que el hijo podrá tomar contacto con su"realidad biológica" en lugar de tomar contacto con la historia que precedió a su adopción, es decir, con sus origenes? Orígenes en los que se encuentra una historia que evidencia la fecundidad de un hombre y una mujer que pudieron concebir pero no filiar en tanto filiar significa ,en su etimologia griega, amor sostenido.
Cuando la ley indica que el adoptivo ,a partir de los 18 años podrá tomar contacto con "su realidad biològica" entre líneas afirma :" Lo que los que te engendraron te dieron sólo es ´ lo biológico´, como sucede en las especies animales." Es la convicción que circula entre innumerables miembros de la comunidad, convencidos que "los pobres se reproducen como conejos y después se desentienden de los hijos".
Una notoria contradicción en la ley
El chico tendrá sólo una realidad biológica en su origen, en cambio la Ley dispondrá de personas en función de padres. ¿Por qué los legisladores no pudieron escribir que a determinada edad los adoptivos podrán tomar contacto con el expediente donde consta la historia de su origen? ¿Por qué hablan de padres biológicos cuando los precisan, y también de padres adoptantes, pero al chico lo desproveen de progenitores,los que estuvieron en la historia de su origen?Una discriminación que involucra a los adoptivos y en particular a la mujer que lo engendró ,se filtró en la redacción de esta Ley, enmascarada en el "superior interés del menor"
La Ley se introduce en el discurso de la familia y deja sentado que no sólo entrega al niño en adopción , sino que además ese niño no puede prescindir de una narración que de cuenta de su origen.El niño se sentirá diferente no solo, porque lo es, sino orque a sus padres la ley le indica qué conviene decirle.
La Ley les indica a los adoptivos y a los adoptantes que deberán tener conciencia de la propia difencia respecto de otras familias no-adoptantes; pero no es ésta la diferencia que técnicamente marcamos y privilegiamos al trabajar con las familias adoptantes,(ver capítulo a cargo de Eugenia Douek) sino que, según lo discriminatorio que la Ley transparenta, la diferencia que instala es la que distingue a quienes provienen de una "realidad biológica" que los identifica, respecto de otros hijos que en su origen tienen una historia como ocurre con todos los seres humanos.
Mediante esta norma la Ley deja constancia de que no sólamente ha sido registrado como adoptivo, sino como alguien que proviene de donde otros no provienen, de acuerdo con la selectividad del discurso que se ciñe a una realidad biológica.
Pero, y éste es un punto de inflexión : a este niño, con esas características(provenir de una realidad biolíogica) la Ley le cambia el destino : pasará a ser hijo adoptivo de una familia.Ese cambio es algo que el adoptivo debe saber porque así lo indica la Ley.Con lo cual rescata la práctica de la manumisión ,un acto que podría entenderse como noble, (practicado antiguamente en Grecia y Roma) mediante el cual se transformaba al esclavo en sujeto libre.
Por extensión, quien nació como hijo de madre soltera y no fue admitido por la familia de ella,es decir, que no fue reconocido por un padre, ni admitido por un grupo familiar, y al que sólo se le otorgsa entidad biológica(carente de soporte social-legal ,es sólo producto de una realidad biológica) será transferido a la calidad de hijo legal de una familia adoptantes. No es ésta la filosofía de la institución-o instituto adopción-,pero los deslizamientos ideológicos de la nueva Ley generaron este singular fenómeno que permite asociar la adopción de un niño con la manumisión de un esclavo.
En las intervenciones que se llevaron a cabo durante la discusión de la fundamentación de la ley, los legisladores se remitieron a los Derechos del Niño; pero este acople a la Convención reclamaba revisar primero los prejuicios acerca de lo que significa una mujer que engendra y entrega a la criatura en adopción, asi como las creencias referentes a las poblaciones populares y su organización familiar. Los legisladores mantuvieron los estereotipos clásicos del familiarismo , es decir, una idealización del modelo canónico de familia ,y la no comprensión de los fenómenos psicosociales y económicos que regulan otras organizaciones familiares,por ejemplo aquellas que recurren a la entrega de sus cachorros, imposibilitadas de retenerlos. O la persistencia de mujeres que carecen de servicios en salud pública que les permita conocer los métodos necesarios para asumir una maternidad deseada y posible.
Estimo que es necesario mantener esta advertencia crítica respecto de la nueva Ley, ya que, seguramente sin proponérselo, los legisladores incluyeron en ella criterios que se convierten en contrabando ideológico para las famiñlias adoptantes; porque al recurrir a la Ley admiten la lógica que regula sus principios.Y esa lógica está teñida por los mismos prejuicios con los que se enfrentan las familias adoptantes, tanto en la escuela como en otros ámbitos de la convivencia.
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Los riesgos que-en materia construcción de su subjetividad - corre la criatura así inscripta , si los adoptantes mantienen esa política de apetencia y necesidad del niño-objeto-para-su -satisfacción , bordean la aparición de personalidades "como si" , con una psicopatología centrada en lo ficcional de sus comportamientos.
Son criaturas a las que se les obtura su derecho de desear como sujetos, porque para poder desear como quien cada uno sea, es preciso ser. Estos adoptivos están lesionados en su ser original debido a la perentoriedad de esa apetencia parental que le fué impuesta. Esta circunstancia no necesariamente habrá de coagularse en una desdicha estructural que volcanice la existencia del adoptivo ,incendiándolo sin remedio; pero informa acerca de quienes lo criaron, de las personas con las que convive.
La relación entre ese hijo y sus padres ,las configuraciones vinculares que componen su mundo relacional se conviertan a veces en una fachada que encubre un vínculo vacuo , inconsistente, con apariencia de comunicación parental- familiar. Aquello que comenzó con el imperio de la necesidad y las "ganas de" puede finalizar en la robotización de quien cuenta con méritos y capacidades que lo diferencian de una máquina inteligente.( Maldavsky D., 1997 y Giberti E. 1997).
Esta manera de vincularse no es específica de las adopciones ; se la rastrea en otros modelos vinculares que describen el desencuentro entre padres e hijos.Lo que sucede en el modelo que describimos es que la ilegalidad de la inscripción y la elección que conduce a estafar al canon provisto por la cultura , añaden a la interacción familiar un componente de astucia que los padres difícilmente logran reconocer como peligroso : ellos satisficieron su necesidad de tener un hijo y lo demás no cuenta. En "lo demás" se entorna la puerta que los adoptivos no podrán transponer cuando intenten reconocerse como descendientes de un origen que les pertenece . Entonces estos hijos advierten que la astucia parental careció de reflexión para preveer el futuro filial. En esta circunstancia no hubo ética del deseo en juego, sino la búsqueda hedónica de una satisfacción que fuera capaz de paliar el intenso dolor de la concepción imposible.
Las necesidades cubren el espectro de la comida, el abrigo, el sueño, el descanso, todo aquello que se entiende como calidad de vida dentro de los ámbitos de nuestra cultura. Son equivalentes al apetito y tienden a ser satisfechas cuando se alcanza el objeto, la cosa que colma esa necesidad: en ese lugar es posicionado el hijo adoptivo por estos padres .Esa satisfacción conduce al placer por tomar una decisión sin atravesar por un conflicto ético cuando se plantean dudas o paradojas.
Los adoptantes que adoptan de manera ilegal son paradigmáticos de esta posición : ellos pretenden- y logran- satisfacer su necesidad de hijo sin pensar en los efectos que dicha ilegalidad tendrá en un futuro sobre el destino de ese niño, cuando su deseo lo impulse a saber cuál fué su origen, ya que las adopciones ilegales borran todo rastro para un rescate posible del mismo ( al hablar de rescatel no quwremos decir que ello implica que los adoptivos busquen concretamente a su madre del origen, sino que sueñen, imaginen hacerlo, salvando por lo menos, el nombre y el lugar de nacimiento de esa mujer).El deseo en sentido platónico y hegeliano se asocia con la autoconciencia o conciencia de sí, autoconciencia de saberse sujeto :es el punto en el cual la carencia de datos y de posibilidades para obtenerlos limitará la autonciencia estructurante de sujeto .
Es posible distinguir entre apetito o necesidad de hijo destinado a satisfacer el vacío personal que puede sentir un adulto estéril, del deseo de hijo como aspecto conciente de la autoconciencia parental que apunta a acompañar a una criatura en su desarrollo , aceptando las diferencias que pudieran aparecer entre ellos , dado que ese niño comenzará por indagar acerca de origen del cual el adoptante estuvo ausente .
Diferenciamos este deseo concebido en términos de autoconciencia , del deseo regido por la pulsión , el deseo de lo inalcanzable y lo incolmable ,como lo concibe el opsicoanálisis , que no se ciñe a desear un hijo, sino que abarca en su complejidad la vida toda del sujeto y no solo su relación parental.
El deseo , en cualquiera de sus vertientes, tiende a transgredir aquello que ha sido impuesto por la norma; pero en su versión asociada con la autoconciencia es capaz de reflexionar .reflexión que permite soportar la transgresión en el límite y gestar la propia norma, instituírla para sí, en la dialéctica de la autonomía , sin que ello signifique afirmar que "el deseo es todo". La autoconciencia es la que marca esa frontera sin desoir la voz del deseo como transgresor.
Si la norma conduce a la adopcion legal,en cambio la necesidad de hijo lleva a transgredirla inscribiendo a un niño concebido por otros en la libreta matrimonial de los adoptantes. En cambio, cuando la necesidad de hijo se impone , pero la autoconciencia conduce a no transgredir , encontramos a quienes inscriben legalmente, aunque mediante los escribanos . O sea, el deseo que ha sido capaz de inducir reflexión en el nivel de la autoconciencia , indicó que más allá de la necesidad, "mejor recurrir a la ley" en este caso representada por los escribanos. Pero se trata de una ley intermediaria ya que es frecuente que estos trámites encubran deficits procesales.
La necesidad, el apetito de hijo fué sustituída por una representación legal, el escribano, que aparece cuando el deseo de hijo adoptivo advierte la transgresión que implicaría una sustitución de identidad (delito para la ley) si se inscribiese como concebido por los adoptantes .
El tráfico con niños ,paradigma de sustitución del deseo de hijo adoptivo por la necesidad de hijo
La costumbre tiende a satisfacer la necesidad de quienes no pueden concebir "consiguiendo" una criatura mediante diversas modalidades; una de ellas es traficar. Mediante este sistema se "obtienen " niños con mayor celeridad que la podría esperarse de los trámites jurídicos.
Se procede según dicha necesidad cuando no es posible tolerar las limitaciones de los tiempos tribunalicios ya que éstos provocan displacer y a veces sufrimientos .Ante la imperiosidad de su exigencia , que actúa como presión psíquica displacentera, adhieren a procedimientos delictivos que aniquilan el tiempo de la espera legal. Es poco probable que los adoptantes que siguieron este trayecto sientan o admitan que han delinquido; no reconocen haber violado la ley porque se escudan tras la hipótesis que postula la ventaja que esa adopción le traería al niño, además de la inmensa felicidad que significaría para ellos.
La concepción ética que sustentan aisla los mandatos de la ley de la figura de un recién nacido ; no asocian a esa criatura con un ciudadano o ciudadana , al mismo tiempo que se conceden a sí mismos la autorización para hacerse cargo de un bebe que no concibieron porque consideran que su desdicha es lo suficientemente importante como para que se les excuse cualquier maniobra. Estiman que esa desdicha los convierte en excepcionales lo cual les otorgaría derechos que de los que otros carecen. (Freud
Los modos de traficar son múltiples y oscilan entre quienes pagan miles de dólares a los agentes distribuidores de niños, hasta quienes se limitan a "pagar el parto" según afirman en la consulta. En el medio de ambos , qienes ejercen función de almas nobles e intervienen para que " una buena familia" se ponga en contacto con la muchacha que quiere desprenderse de su criatura, trámite que realiza para mayor gloria de dios- según su creencia- y sin recibir dinero. Son diferentes formas de la ilegalidad en las que se incluye el robo de niños.
Aunque no es posible poensar en un ser humano en condición de mercancía, ése es el efecto simbólico cuando se canjea a los niños por dinero, convertidos entonces en valor de cambio. Por su parte, quienes cobran por esta actividad argumentan :"Gano dinero y además hago feliz a una pareja y alivio a la chica que lo tuvo " , en un singular abordaje de la eticidad. Una vez que la criatura ha sido canjeada por dinero, ¿cómo transitará desde su condición de plusvalía social a su calidad de sujeto de deseo? Una vez que se ha pagado por él, el niño se incluye en un imaginario que lo cosifica de donde su función como hijo estará regulada por la necesariedad, por ser necesario para sus padres, y les devolverá, en espejo, esa calidad en la que fué inmerso.
Al intermediar con dinero los padres le pagan a un tercero excluído , aquél o aquella que " consiguen" al niño y no a un tercero incluído, el Estado mediante sus leyes que sólo cobrará lo que algún sellado o fotocopia indique.
Mediante estos procedimientos se bloquea la posibilidad de que el adoptivo pueda conocer su origen, ya que la mujer que lo entregó se sumerge en el olvido.El hecho no es ajeno al interés de los adoptantes que precisan contar con dicha la ausencia inapelable : ellos son quienes rechazan toda información acerca de ese origen . Inauguran la ilusión del hijo concebido por ellos, aunque decidan informarle que es adoptivo : la ilusión se transforma en fantasía de falsedad puesto que el dato concreto figura como inscripción en el registro civil.
La ilusión de los adoptantes busca sustituír la realidad, para ellos insoportable fracasado el intento de concebir ,pero el deseo de concebir se mantiene y es el que genera dicha ilusión como exigencia destinada a satisfacer el proyecto previsto por ellos. La inscripción ilegal del niño completa un circuito que comenzó imaginando un hijo,que continuó con la evidencia de su imposibilidad y al decidirse a adoptarlo sin mediación legal , generaron la ilusión sustitutiva de hijo propio.
A partir de allí sostendrán que "es lo mismo" haberlo adoptado legal que ilegalmente, e insistirán en que no se producirán consecuencias, o sea, producirán una creencia . Sin embargo día tras día se enfrentarán con lo que no es, experiencia por la que también atravesará el niño.
La ilusión aparece acompañada por una vivencia omnipotente :"Yo lo conseguí, yo pude tenerlo más rapido que otros / as" y se aposenta en mecanismos de negación de la realidad.
El niño que resulta de este procedimiento fué arrasado de su historia para ingresar en el estatuto de una cosa que se canjea para obtener la satisfac ción de la necesidad de los adoptantes. Reproduce el orden del esclavo ,pero con la diferencia - y ventaja- para los pueblos de la Antigüedad, que ellos sí creían que los esclavos eran cosas comprables y vendibles.
En este ejemplo está comprometida la ética del deseo a punto tal que no podemos enunciarla, pero sí aparece otra índole de ética, de corte fundamentalista , que discierne entre lo que está bien y lo que está mal a partir de la discriminación de otros. La discriminación recae sobre la mujer que gestó al niño, ya que es a ella a la que los adoptantes se niegan a registrar como la progenitora del hijo ; es decir, generan un mecanismo de exclusión social.O sea, estas prácticas se inscriben en la categoría de las violencias sociales contra el niño.
Los adoptantes- tendríamos que deliberar si se los puede denominar de ese modo- ponen en juego la ética hedonista del : " hago porque quiero" y encuentran argumentos que estiman válidos para defender su decisión.El trabajo profesional con ellos se enrarece cuando las interpretaciones de lo que les sucede , comienzan a diseñar la negación -y a veces la desmentida- respecto de su imposibilidad para concebir y la sustitución de esa imposibilidad por una ilusión de hijo biológico.
La respuesta inmediata es de rutina y se la encuentra también en quienes adoptaron legalmente: "Para nosotros es lo mismo que si lo hubiesemos tenido(concebido) " , es decir, la defensa psíquica busca su reaseguro verbal ; cuando se trata de adopciones ilegales la respuesta intenta " esclarecer " a la terapeuta para que no crea que esa ilegalidad protagonizada por ellos podría tener relación con los trastornos del hijo. En oportunidades uno de los dos padres reconoce lo que denominan "el error que cometimos" y pueden recrear las escenas que poblaron los vínculos tempranos con el hijo, cuando la ilusión de hijo biológico era persistente y constituyente de ese vínculo.
Comprenden que la ilegalidad del procedimiento encubría la pretensión de borrar a la progenitora del niño , suponiendo que de ese modo en él no existiría deseo de conocerla .O sea, decidieron a propiarse del deseo que el chico pudiera tener acerca de esa mujer "Si no se sabe nada de ella, ella no existe,luego no habrá busqueda".Pero habrá deseo por parte del niño como lo evidencia su insistencia por conocerla.
Ellos gestaron la imposibilidad,imaginando que esa imposibilidad anularía el deseo del chico, sin suponer que lo inalcanzable es motor del desear . Transformaron en imposible lo que para otros niños- adoptados legalmente- es posible(saber quién era la progenitora). Y de ese modo consagraron el deseo al tornarlo definitivamente imposible de ser realizado. Ellos gestaron un imposible que no era el imposible que le hubiese "correspondido" al niño si él hubiese podido saber de dónde proviene. El intento de apropiarse del deseo del otro, por parte de los adoptantes , construye una figura aciaga para el niño, quien desde el vaciamiento de su origen concibe a su madre del deseo que nace calibrada por su anhelo de saber .
Es posible que el niño no alcance a conocer lo que pudiera desear, pero ese desear lo conducirá-o le permitirá vivir- según ese deseo que lo estructura(aunque no lo conozca) , sin depender exclusivamente de las normas -o expectativas- que los adoptantes imaginaron las mejores para su estructuración como sujeto.Esta dinámica del desear no se circunscribe a los adoptivos , pero en ellos el desplazamiento del origen y su adecuación a la familia que la ley les elige , crea enigmas y zonas de ambigüedad que tiñen su modo de desear(ver capítulo ) . No es posible afirmar si esa circunstancia influye en su producción ética , pero a la luz de los procedimientos a los que se recurre en la adopción , sí podemos analizar variables particulares de la ética del deseo. Ello se debe a que los adoptivos son aquellos que quiebran o se desentienden de las normas a las que podrían adherir por origen para incluírse en las pautas que los adoptantes le inculcan. Sin embargo , la progresiva lealtad a los orígenes que advertimos en los adolescentes adoptados (ver capítulo ) permite conjeturar la probable aparición de nuevas formas de eticizar los vínculos entre adoptantes y adoptivos, iluminando un horizonte poblado por los rastros del origen.
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Síntesis de un capitulo del libro LAS ETICAS Y LA ADOPCION,Ed.Sudamericana; 1997
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Esta es la síntesis de un capítulo del libro Adopción y Familia que editorial Lumen publicará a fines del año 2000.
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